Negative: un rock n’roll con sentimiento

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El grupo finlandés dejó huella a su paso por Madrid el pasado día 23 de enero en la sala Ritmo y Compás.

Jóvenes o abuelos, en pareja o en solitario, chico o chica, no importa la edad, el género o con quién se escuche, la música de la banda finlandesa Negative es apta para todos y el concierto que celebraron el pasado día 23 de enero en la sala Ritmo y Compás de Madrid es buena muestra de ello.

A las cinco de la tarde, cuando el grupo apenas estaba llegando a la sala, ya había una pequeña cola esperando a la apertura de puertas. Inicialmente, la apertura estaba prevista para las ocho de la tarde, pero debido a problemas ajenos a la organización, se cancelo el acto de bienvenida y las puertas se abrirían a las nueve.

Sobre las 21:05 horas se empezó a dar paso a una fila que progresivamente había ido en aumento a medida que transcurría la tarde. Poco a poco la sala se fue llenando y tras otra larga espera de una hora, a las 22:00 horas empezaron los primeros acordes de la introducción del grupo. En el pequeño escenario de la Ritmo y Compás se juntaron Mr. Snack en los teclados, Larry Love en la guitarra, Jay Slammer en la batería y Antti Anatomy en el bajo. La voz la ponía el creador del grupo, Jonne Aaron.

La pegadiza “No one can save me tonight” del último disco, Neon, fue la canción elegida para dar comienzo al espectáculo. A continuación tocaron “The Moment of our love” single del primer disco War of love.

La entrega del grupo era total, la calidad de sonido excepcional. Todos los presentes se entregaban a la música y al sentimiento que desprendía la actuación del grupo, y es que estos chicos no definen su música como “rock n’ roll emocional” por nada. Mientras, Jonne saltaba de un lado para otro, dedicando sonrisas y guiños a todos. Jay pegaba la batería con énfasis, Antti sacaba la lengua y no se molestaba en colocarse bien el pañuelo que le cubría los ojos, mientras que Larry y Snack hacían los coros a la vez que tocaban sus instrumentos con intensidad.  La sala vibraba con canciones como “Giving up”, “Blood on blood” o su versión particular de “My, my/Hey hey” de Neil Young.

Tras cantar su último single en el mercado “End of the line”, Jonne dio paso a “una versión distinta de Neverending Parade”  y abandonó el escenario acompañado por todos menos Snack y Larry. Sin decir nada, ambos se lanzaron a tocar una versión instrumental de teclado y guitarra de “Never ending parade” que ponía los pelos de punta.

Dejaron el escenario entre aplausos y vítores que prosiguieron aún mientras Jonne volvía a salir a escena, esta vez con una guitarra acústica en mano. Tras dar las gracias a Larry y Mr. Snack cuyos nombres seguían siendo coreados, dio las gracias a todos los que habían participado de la gira europea: su manager, los técnicos de sonido, el vendedor de marketing, incluso a los conductores de autobús, y por supuesto a todos los allí presentes.

Entonces explicó que iba a tocar algo especial, una canción cuya letra había escrito con 16 años y visiblemente emocionado se lanzó a cantar “Still alive”.

La pequeña sala permitía un ambiente íntimo y acogedor, y la posibilidad de escuchar los comentarios gritados de la audiencia. Eso dio pie a más de una broma, como por ejemplo, regalar cinco euros a quien logrará adivinar la siguiente canción, preguntar si la gente lo estaba pasando bien y canturrear el estribillo de “I gotta feeling” the Black Eyed Peas, o descubrir que en la sala había gente de todas las nacionalidades: suizos, alemanes, finlandeses, ingleses y por supuesto españoles.

Como era la última actuación de la gira europea, Jonne invitó a los asistentes a sugerirle una canción para cantar en acústico. Unos ingleses sugirieron “Lust n’ needs” y Jonne aceptó de buena gana, confesando que la última vez que había cantado esa canción lo había hecho mal, pues había empezado desde el segundo verso. Esta vez no hubo errores sino que además Jonne enlazó una canción con otra e hizo que el público volviera a conmoverse al entonar con sentimiento y pasión el final de “Fucking Worthless”.

Tras la sensibilidad de los acústicos, el grupo reapareció y la sala se volvió a entregar al cien por cien a Negative. “Jealous sky”, “Frozen to lose it all”, “Since you’ve been gone”, la nunca antes tocada en vivo “Days I’m living for” y finalmente, “Planet of the sun” confirmaron el poderoso directo del grupo.

A las 23:15 horas se bajaron las luces y Negative se despidieron. El público enloqueció y empezó a corear el ya típico “oe oe”. El grupo no tardó en volver para poner fin a un concierto magistral con tres canciones más, entre ellas “Love that I lost” y “I won’t let go”.

La música se acabo a las 23: 45 horas. Negative hicieron varias reverencias, tiraron toallas, baquetas y se marcharon con unos aplausos que no dejaron de sonar durante al menos cinco minutos. La magia de la noche había llegado a su fin, el público aún vibraba tras pasar por la montaña rusa de sensaciones de la noche y Negative, una vez más, había demostrado que lo suyo es el rock n’ roll emocional y potente.

Crónica y fotografías: Marina Mendive.

1 Comentario

  1. Bfff…!
    Nada más oir la descripción del ambiente se me ponen los pelos como escarpias! Y es que Negative nunca defrauda a sus fans europeos, que les siguen desde sus inicios. Se entregan en cuerpo y alma en los escenarios y lo dan todo en sus directos.
    Espero que vuelvan pronto, porque esta banda siempre nos deja con sed de más; nunca tienes suficiente 😉
    Besos “negative people”!

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