Necesidad

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Déjame.
O, mejor, no me dejes.
Que la oscuridad me ciega y solo alumbra tu mirada. 

Suéltame.
No, no me sueltes.
Que en tu abrazo encuentro la paz de mi alma. 

Bésame despacio, sin prisa.
Que el calor de tu aliento
me abrase las entrañas. 

Quédate conmigo
y cuida de mis pasos
como un ángel de la guarda. 

No dejes que tropiece,
y, si lo hago,
que sea con tu cuerpo. 

Atrápame para que no escape.
No me dejes marchar,
porque sin ti muero.

Fuente de la imagen:
http://capirugente.blogspot.com/2010/05/abrazo.html

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