Nate Robinson, revolución desde el banquillo en Chicago

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Fuente: NBA Media Central
Fuente: NBA Media Central

Sin Derrick Rose, una de las estrellas de la NBA, los Chicago Bulls parecían abocados al fracaso en la presente temporada, pero nadie contaba con el sistema de Tom Thiboudeau y con la aportación especial de Nate Robinson desde el banquillo.

En el draft de 2005, los Phoenix Suns elegían un base que apenas superaba los 170 centímetros de alturo, pero que había llevado a los Washington Huskies a la élite del baloncesto universitario. Robinson fue inmediatamente traspasado a los Knicks donde empezaría su carrera deportiva a las órdenes de Larry Brown. No era el entrenador soñado para un jugador de las características del pequeño base. Robinson apenas gozó de minutos en su primera temporada en la liga  estadounidense, y en los pocos minutos  que contaba estaba coartado a la hora de tirar y revolucionar al equipo.

Eran malos tiempos en la Gran Manzana y aún empeoraron más con la llegada de Isiah Thomas al banquillo de los Knicks, aunque el papel de Nate Robinson creció en importancia. El nuevo entrenador le daba más minutos al base nacido en Washington y este respondía con buenos partidos, pero seguía sin parecerse al jugador que era durante su época universitaria. Aún así Nate empezaba a convertirse en un fenómeno mediático gracias a su primera victoria en el concurso de mates.

La llegada de Mike D’Antoni a Nueva York se veía como una puerta abierta para la definitiva irrupción de Robinson, y efectivamente así fue. Los promedios anotadores del menudo base comenzaron a dispararse gracias al juego vertiginoso que el entrenador italoamericano pretendía imponer. Aún así, la temporada de los Knicks volvió a ser lamentable y desde los despachos de la Gran Manzana decidieron traspasarle a Boston, donde jugaría dos temporadas con poco protagonismo debido al gran nivel que tenía la plantilla de los Celtics.

Mientras tanto, Robinson continuaba ganando concursos de mates, donde la competencia con Dwight Howard le convertía aún más en una figura mediática. La imagen de ‘Kryptonate’ en oposición a ‘Superman Howard’ era un reclamo publicitario para las grandes marcas de ropa deportiva.

Cuatro partidos en Oklahoma City y una temporada en Golden State eran sus últimas apariciones en la NBA, con resultados bastante deprimentes para el jugador. Hasta que el verano pasado llegó una llamada desde el Estado de Illinois.

Su última gran oportunidad sería en los Bulls de Chicago, al mando de Tom Thibodeau, que no parecía el estilo de entrenador para que Nate Robinson triunfara. Sin embargo, con la ausencia de Derrick Rose, ‘Kryptonate’ se convertiría en un jugador fundamental para revolucionar desde el banquillo a un equipo acostumbrado al juego en estático.

En el cuarto partido de primera ronda de playoffs, donde el rival son los recién creados Brooklyn Nets, acabaría confirmando la definitiva irrupción de Robinson con 34 puntos, guiando a los Bulls a la victoria en la tercera prórroga poniendo el 3-1 a favor de los de Chicago. Podríamos estar ante la definitiva explosión de este jugador a sus 28 años aunque tenemos que esperar si se confirma la siguiente temporada, entre otras cosas porque su contrato acaba en junio y será agente libre sin restricciones el próximo verano.

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