Músicos callejeros unidos por la paz mundial

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Playing for change es un movimiento multimedia creado para inspirar, conectar y llevar la paz al mundo a través de la música. La idea de este proyecto surge de la creencia de que la música tiene el poder de derribar fronteras y acercar pueblos. No importa si la gente viene de diferentes entornos geográficos, políticos, económicos, espirituales o ideológicos, la música tiene el poder universal de trascender y unirnos como una sola raza humana.
Todo empezó en 2005 en las calles de Santa Mónica, California. Mark Johnson (ingeniero de sonido y alma mater del proyecto) escuchó a Roger Ridley, un músico callejero cantando el tema “Stand by me” con un ritmo y una fuerza únicas. La voz, el alma y la pasión de Roger inspiraron a Mark, creía que el mundo debía conocer y compartir la magia de ese músico que alegraba las calles de Santa Mónica. Lo mismo le sucedió con Grandpa Elliott, uno de  los iconos de las calles de Nueva Orleans, cuya música es considerada fuerza rehabilitadora de la ciudad después del desastre del Huracán Katrina.

Con estos y otros músicos como fuentes de inspiración, echó a andar la portentosa imaginación de artistas audiovisuales con mucha creatividad y una ilusión universal. Mark y su equipo construyeron un estudio de grabación móvil con el que comenzaron a viajar por todo el mundo para contactar con otros músicos callejeros de gran talento y componer así una versión simplemente asombrosa del “Stand by me” y de otros temas que promueven valores como la convivencia entre culturas, el fin de las guerras, el amor y la paz. “Empezamos a pensar sobre el proceso de cómo trabajar, explorar… grabando por las calles de L.A., reservas indias, metros, pueblos africanos, montañas… Queríamos unir a todos esos músicos de alrededor del mundo. No queríamos música separada ni historias independientes.”– explican en su web.

Recorrieron EEUU, la India, Italia, España, Sudáfrica, Oriente Próximo, Holanda, Irlanda del Norte, Kathmandú… y allí se toparon con grandes músicos como Clarence Bekker, Pierre Minetti, Tula, Mermans Kenkosenki, Stefano Tomaselli, y Sinamuva, entre muchos otros. A parte de “Stand by me”, descargada más de 16 millones de veces en You Tube, grabaron otras canciones como One love, War/No more trouble (míticas de Bob Marley), Talkin’Bout a Revolution (Tracy Chapman), Don’t Worry (Pierre Minetti), Love rescue me (Bob Dylan), Chanda Mama… Todas ellas interpretadas por músicos de todo el mundo, y la participación de algún ilustre no tan callejero, como Bono o Manu Chao que quisieron unirse al movimiento cantando en dos de los temas. Estos músicos callejeros eran el punto de partida de un viaje que cada vez sonaba mejor.

Por eso, decidieron reunir sus conciertos callejeros en el documental Playing for Change – Peace through music. “El hecho de tocar y compartir la música con gente procedente de distintas culturas, religiones, condiciones políticas y económicas es una poderosa muestra de que podemos encontrar caminos para trabajar juntos y compartir nuestras experiencias de forma positiva. La música tiene el poder de romper los muros entre culturas, y aumentar el entendimiento entre los seres humanos”.- cuenta Mark.

El documental reúne a unos cien músicos callejeros de todo el mundo tocando en calles y plazas de sus localidades de residencia, y fue premiado en 2008 en el Festival de Cine de Tribeca, Nueva York.

“Algo que nunca ha cambiado desde que comenzó este movimiento ha sido la idea de lograr un ambiente en el cual los músicos puedan crear libremente sin encontrar barreras entre ellos y quienes escuchan su música. De ahí la importancia de contar con músicos callejeros…”

Los creadores de Playing for Change pensaron que era el momento de retribuir a todos los músicos por su desinteresada colaboración. «Decidimos que era el momento de compartir la música con el mundo; queríamos encontrar el modo de agradecer de forma especial a todos los que habían colaborado con nosotros».

Así fue como en 2007 se creó la Playing for Change Foundation, una organización sin ánimo de lucro que dota de recursos técnicos, instrumentos musicales y educación a las comunidades pobres de los países de origen de los músicos.

“Sabemos que en este mundo hay mucha gente que no tiene las cosas que tenemos nosotros, las facilidades de información, los alimentos, el agua, la paz, ni muchas otras cosas. Dos de los problemas más grandes que hay en el mundo son la pobreza y la guerra, y no importa de donde seas o cómo seas: siempre lo vives o lo sufres de alguna manera.”

En 2009 se ha llevado a cabo el primero de sus proyectos, la Escuela de música de Ntonga en Gugulethu, Sudáfrica. Asimismo, están intentando reconstruir y mejorar los refugios tibetanos en Dharamsala, India; y Kathmandú, en Nepal.

A día de hoy el mundo es testigo gracias a la Red de cómo esos mismos músicos se reúnen para dar conciertos benéficos por todo el mundo: Santa Mónica, Johannesburgo, Mamelodi, Durban, Umlazi, Gugulethu, Nueva Orleans, Tel Aviv, Nazareth, Ghana o Dublín son algunos de los destinos en los que han podido escuchar a los músicos de Playing for Change desde que estos comenzaran su andadura. Estos conciertos son una herramienta magnífica para difundir en la sociedad valores como la solidaridad, la tolerancia y el respeto a todas las culturas y clases sociales, así como aprender a valorar la música por su calidad artística, sea cual sea su procedencia; y sobre todo, a fomentar la Paz a través de ella.

El pasado 17 de diciembre, 28 músicos de los más de 100 que forman esta gran familia, estuvieron en Madrid ofreciendo un concierto en el que gracias al poder de Internet consiguieron convocar a más de 8.500 personas. La entrada costaba un simbólico precio de 12 euros, destinados a proyectos solidarios de la PFC Foundation.

Esa noche los ritmos africanos, orientales, caribeños… hicieron palpitar el recinto de la Caja Mágica con un mensaje de unión entre culturas.

Como si fuera una Torre de Babel a pequeña escala, los músicos se entregaron con todas sus fuerzas. Grandpa nos deleitó con su armónica, Tula y Titi con sus espectaculares voces, Mermans con su ritmo y su humor, y Clarence con su vibrante voz a capella. El público se dejó las manos de tanto aplaudir después de tres intensas horas de concierto.

Los músicos de PFC no son conocidos, no salen en televisión ni están en las listas de discos más vendidos. Pero sus voces han sonado en las calles de medio mundo y ahora recorren el otro medio para trasladar un mensaje de paz al agitado panorama mundial.

Esto es una prueba de que los pequeños proyectos no necesitan de grandes presupuestos para triunfar, y que la ilusión y el empeño siempre dan sus frutos, porque la creatividad, el talento y las buenas ideas no tienen límites. “La paz no es la ausencia de conflicto, sino la presencia de alternativas creativas que nos ayuden a solucionar el conflicto.”

Fuentes del texto:
http://www.playingforchange.com/
http://www.playingforchange.org/

Fuentes de las imágenes:
http://www.playingforchange.com/ (Fotos Internet)
Clara Torrijos Reina (Fotos concierto)

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3 Comentarios

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    Gira Política Parte 7 Chicago en Lucha Escuela de Música del Pueblo
    https://www.youtube.com/watch?v=jkERY8OKLbY

    Rita Simó, pianista profesional, fundó la Escuela de Música del Pueblo en Uptown, un barrio de Chicago — un signo de esperanza para los pobres. No pagan, sino ayudan en el mantenimiento.
    Rita describe su filosofía — que el pueblo desarrolle sus capacidades.

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