Museos. Observación de una obra maestra

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Aunque después de las vacaciones volvemos de nuevo a vernos sometidos a importantes restricciones temporales en nuestro tiempo de ocio y diversión supongo que cualquiera de nosotros puede en un momento dado hacer un hueco entre obligaciones y responsabilidades para desplazarse en una visita Express hacia aquellos lugares denominados Museos, que resultan para algunos todavía grandes desconocidos que sucumben en listas de preferencias ante otro tipo de sitios a los que acudir cuando lo pide el cuerpo. Si no se es un gran aficionado al arte para según quién resultará un tanto vacío de contenido pero para todas las personas y ciudadanos es aplicable el hecho de que dejar de cultivarse es un tanto peligroso se tenga la edad que se tenga; además es una pena que los turistas y extranjeros vengan a España y/o a Madrid a conocer cosas con las que los que vivimos en frente no nos hemos topado jamás.

A veces merece la pena pegarse un pequeño madrugón, aunque se esté de resaca, para estar al tanto de los movimientos artísticos en nuestro país y no quedarnos desfasados a nivel intelectual, si bien sólo sirva al menos para poder echar mano de los datos si en algún momento de nuestra vida lo llegásemos a necesitar. La oferta es suculenta y numerosa, gratuita en casi todos los domingos y festivos, y no sólo están presentes en la capital, pero haré referencia a mis opciones personales en una posición destacada por si algunos se anima. El Museo del Prado, más que nombrado y conocido, situado en pleno corazón de Madrid, agrupa la más relevante colección de pintura española del mundo -2000 obras-, con obras que datan de entre los siglos XII y XIX, así como una distinguida selección de cuadros de Velázquez y Goya. Su distribución por salas disecciona las estancias según su corriente, localización geográfica o estilo: pintura italiana, francesa, española, alemana, flamenca y holandesa, escultura, exposiciones temporales, etc. El museo, de estilo neoclásico, fue concebido por Juan de Villanueva y construido dentro del proyecto de ampliación de la capital española llevado a cabo por Carlos III hacia finales del siglo XVIII; se inauguró en 1819, durante el reinado de Fernando VII como galería de arte.

El Thyssen-Bornemisza se encuentra situado en el palacio de Villahermosa, y posee en su haber una de las colecciones más variadas y significativas en todo el panorama internacional. Propiedad de Carmen Cervera, viuda del Barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza, heredero a su vez de la Fundación de arte moderno, alberga tres plantas, con 34 salas, repletas de tendencias y movimientos pictóricos de abstracción geométrica, arte moderno y pop-art junto con obras procedentes de toda la Historia de la pintura del arte occidental. Y así podríamos citar muchísimos más, pero como no es el caso describir minuciosamente todo lo que cualquiera puede encontrar por Internet, si no tan sólo marcar una pauta para quien pueda resultarle de interés, tras estas breves pinceladas en Madrid terminaré por citar, ya que no me resisto a obviarlo por su importancia y celebridad, el Guggenheim de Bilbao, para los que tengan entre sus planes un viajecito al norte. Terminado en octubre de 1997, fruto de la mano de Frank Gehry –uno de los pioneros de la arquitectura minimalista en EEUU-, esta construcción de titanio, vidrio y caliza expuesto bajo una impresionante forma arquitectónica de barco a orillas del Nervión moldeada en volúmenes alberga en su interior una excelente muestra de la cultura visual occidental del siglo XX.

Fotografía:
www.arcelor.com

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