Murray escala al número 3 en Flushing Meadows

0
113

El escocés Andy Murray ganó el Abierto de EEUU ante el número dos del mundo, Novak Djokovic, en un partido marcado por el viento y la amenaza de suspensión por tornados que ya resultó clave en las semifinales. El serbio, que apeó a David Ferrer de la gran final, no pudo contra el escocés, que se alza así con su primer grande.

Andy Murray ya supera en el ránking ATP al lesionado Rafa Nadal

Andy Murray está viviendo un verano que no podrá olvidar al haber conseguido: la medalla de oro en los JJOO de Londres ante uno de los mejores jugadores de todos los tiempos –Roger Federer-; la medalla de plata en los dobles mixtos con Laura Robson, y ahora su primer grande, conquistado frente a un siempre entregado Novak Djokovic. Cuando perdió la final de Wimbledon en el mes de julio no se rindió, y lejos de venirse abajo se preparó para la recta final de la temporada a conciencia.

El gran trabajo que ha realizado este año se ve reflejado en la clasificación de la ATP, ya que debido a su esfuerzo y a la lesión de Rafa Nadal (que tras tener que renunciar a Londres tampoco podrá estar en la Davis) se coloca tercero por delante del español y tras Djokovic y Federer. Junto con David Ferrer, que ocupa actualmente el quinto lugar, son las dos confirmaciones del año.  Ambos tenistas están recogiendo los frutos a tantos años de dedicación y sacrificio en una temporada marcada por la competitividad.

El partido ha estado muy igualado, pero el hecho de que Nole no se encontrara a gusto en la pista fue el factor clave para que el escocés se alzase con una excepcional victoria y su primer Grand Slam por 7-6, 7-5, 2-6, 3-6 y 6-2. El duelo fue un festival de golpes (con más errores de los habituales por parte de ambos tenistas), más trabajados que espectaculares, que se alargó hasta rozar las cinco horas de duración, y que, como reconoció el vencedor: “No ha sido fácil, pero siempre tuve la confianza que podía ganar el partido, aunque hubo momentos en el que perdí la concentración por el viento y cometí algunos errores no forzados que hicieron que el partido se alargara”.

El enfrentamiento, que pone de manifiesto la tremenda igualdad del circuito, fue controlado desde el principio por Murray, y solo el amor propio de Djokovic le permitió volver al partido y hacerse con dos sets. En el decisivo, fue Murray el que tuvo la sangre fría y la concentración suficiente para no permitir que el show made in Nole (llamar al médico en el peor momento, sus aspavientos exagerados o la continua conexión con su séquito) le apartara de su sueño. No le resta mérito alguno al talento, el orgullo o la dedicación del serbio, pero puede llegar a cansar y decantar los partidos a favor de los rivales, ya que el comportamiento tranquilo de Murray encandiló al público de Nueva York que se puso de su lado, animándole en cada golpe.

El serbio no perdió la ocasión de felicitar a su compañero y resaltar su merecimiento, por lo que volvió a meterse a los aficionados que abarrotaban las gradas en el bolsillo.

Este enfrentamiento pasará a la historia por muchos motivos: es el primer grande para Murray (que había perdido otras cuatro finales), el primer Grand Slam para un británico en más de 75 años, final que volvió a disputarse en lunes por el tiempo (algo que va camino de convertirse en norma en lugar de algo excepcional), o su larga duración.

El secreto para que el talentoso tenista de 25 años haya alcanzado por fin el éxito parece ser mérito de su entrenador, el mítico Ivan Lendl, que dirige desde hace casi un año su carrera. Con ocho Grand Slams y con Wimbledon como su gran espina al no haber podido ganarlo durante sus 17 años como profesional, el que fuera una de las figuras indiscutibles del tenis de los ochenta ha conseguido que Murray haya vencido esa barrera que no le permitía dar ese último paso hasta la victoria.

Por fin el tenista escocés, respetado por su simpatía y caballerosidad, puede quitarse un peso de encima, y a sus 25 años, y si sus castigadas rodillas se lo permiten, seguirá luchando por lograr grandes victorias para felicidad de los británicos, que le han convertido en su nuevo héroe.

Fotografía: Mirsasha

Dejar respuesta