Mujeres y discotecas: el gancho perfecto

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Utilizar a las chicas como reclamo nocturno para atraer a chavales a las discotecas es una práctica clásica. Para ello, ellas entran gratis y ellos pagan. Sin embargo, no sólo hablamos de entradas o copas gratuitas a los garitos, sino que en ocasiones la situación llega a niveles tan extremos que se realizan fiestas en las que las mujeres pueden optar a premios por su vestimenta o sus “habilidades de baile”. Una muestra más del sexismo salvaje que invade nuestra sociedad.

Sábado noche y miles de garitos a rebosar en Madrid. Jóvenes en bares, discotecas y pubs. Chicos 15€ y chicas gratis. Grupos de 5 chicas, botella gratis. Chicas gratis hasta las 2.30h. Diferentes y a la vez iguales ofertas. Todas ellas “benefician” a las mujeres. Todas ellas perjudican a las mujeres. Todas ellas esconden machismo. Este hecho no solo demuestra que en ocasiones las mujeres somos tratadas como ganado u objetos; también, de forma indirecta, hacen creer que los hombres son capaces de hacer frente a la entrada de una discoteca, pero nosotras no, por eso necesitamos que nos inviten.

Estos son algunos ejemplos relativamente actuales en los que la mujer es utilizada como reclamo para atraer a los hombres:

El Diario de Navarra informaba el verano pasado de que el Consejo Municipal de la Mujer, a propuesta del grupo ‘Sanfermines en Igualdad’, aprobaba una declaración en la que mostraba su repulsa por utilizar publicidad sexista. La entidad se pronunció ante la existencia de un anuncio que circulaba por Whatsapp ofreciendo un paquete de viaje para las fiestas de San Fermín con mujeres como reclamo de la fiesta.

En septiembre del mismo año, una discoteca de Gomila promocionaba una fiesta en la cual la chica que llevase los shorts más cortos sería premiada con 400 euros y la que ganase un concurso de ‘perreo’, con otros 100. El PSOE denunció al establecimiento de ocio ante el Institut Balear de la Dona por utilizar el sexismo como reclamo publicitario.

Flyer discoteca Tartufo

También, en mayo de 2011, un grupo de unas 15 chicas de Jaén, de entre los 20 y 26 años, evitaron una fiesta con reclamo sexista en el pub Avengué. Las jóvenes se presentaron en el establecimiento con pancartas para denunciar lo que, a su juicio, era un evento denigrante para la mujer a tenor de la publicidad que se había distribuido a través de la red social Tuenti. El cartel decía: ‘Fiesta de la minifalda. Todas las chicas que vengan en minifalda tendrán una copa gratis’. Y se adjuntaba la foto de una colegiala en un aula y debajo de ella la figura de Homer Simpson observando las braguitas de la susodicha y segregando saliva.

Otro ejemplo podemos verlo sin tener que ir muy lejos. El pasado 22 de abril, el diario El Mundo publicaba una noticia acerca de la UniversiParty que organiza la discoteca Fabrik de Madrid, donde una vez al mes, miles de jóvenes perrean al ritmo de las voces más conocidas del reggeaton. Delante de unas 3.000 personas que acuden a cada UniversiParty, las jóvenes van pasando por el escenario desnudándose sobre una piscina de ‘Toys r Us’, mientras son aplaudidas, coreadas e incluso fotografiadas por el público.

Muchas de nosotras estamos acostumbradas a oír que las discotecas nos ofrecen copas gratis o más baratas porque bebemos menos, por seguridad, o porque tenemos menos dinero. También frases como “tú no te quejes que entras gratis” o “si traes a cuatro amigas y venís arregladas os regalamos una botella”. Y qué decir de que a los chicos les miren de arriba abajo por su vestimenta y aspecto y a nosotras nos dejen pasar independientemente de si llevamos tacones o deportivas por el hecho de que nuestro género sea el que es.

Como mujeres, no debería gustarnos entrar gratis mientras nuestro mejor amigo tiene que pagar por entrar. Tampoco que nos inviten a una botella por ir bien vestidas y llevar a cuatro o cinco amigas. Ni que por ser guapa te dejen pasar, a veces, sin pedirte el DNI. En definitiva, no debería gustarnos que nos traten como objetos para atraer clientela masculina. Que nosotras no paguemos no es beneficio, es sexismo.

 

Imágenes: Pacha/Tartufo

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