‘Muerte por agua’, el regreso de Kenzaburō Ōe

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Seix Barral publica Muerte por agua, la nueva novela protagonizada por Kogito Choko, el álter ego de Kenzaburō Ōe, uno de los mejores novelistas japoneses de la actualidad.

Muerte por aguaEl inicio de Muerte por agua nos conduce al desplazamiento del protagonista a Shikoku para hospedarse en la Casa del Bosque. El motivo de su viaje es el de recibir, en manos de su hermana, un baúl de cuero rojo, originario de Shanghái, en el que se conservan cartas y documentos sobre el pasado de su padre, que murió ahogado en el río. En ese apacible lugar estudiará el contenido del misterioso baúl, adentrándose en sus recuerdos, e intentará continuar con una obra inacaba que había comenzado a escribir en sus inicios: La novela de la muerte por agua.

Los límites entre el personaje del escritor Kogito Choko y del propio Kenzaburō Ōe son difusos; escriben novelas con nombres idénticos e incluso tenemos constancia de que algunos personajes existen en la realidad, como es el caso de su hijo Akari, basado en el propio Hikari Ōe. Este mismo procedimiento, el en que Kogito Choko refleja instantes de su vida, también es utilizado en la trilogía del autor, publicada por Seix Barral: Renacimiento, ¡Adiós, libros míos! y El chico de la cara melancólica (esta última se publicará próximamente en la citada editorial). En esta nebulosa en la que se mezclan realidad y ficción, se tratan temas como la importancia del pasado, la muerte, la enfermedad, el nacionalismo, la libertad de expresión o la significación de la imaginación y los sueños en la niñez y cómo estos nos condicionan en la etapa adulta. También podemos encontrar reflexiones sobre una nueva corriente del teatro japonés, innovadora, participativa y rupturista, o sobre la literatura, destacando las interpretaciones del Heike Monogatari, Kokoro de Natsume Sōseki o La tierra baldía de T. S. Eliot.

Pese a que el tema del nacionalismo es tratado a partir de distintos personajes, entre los que destacaría la liberal y transgresora Unaico o el padre de Kogito, para un lector alejado de la Historia japonesa la problemática de la cuestión no se resuelve satisfactoriamente. Tenemos la impresión de que nuestro conocimiento es insuficiente para comprender en profundidad algunos aspectos de las distintas eras de Japón, e incluso se echa en falta la voz reivindicativa del propio autor, con sus ideas y razonamientos, puesto que la de los personajes está condicionada por las experiencias que han vivido. Kenzaburō Ōe es uno de los escritores más críticos y combativos contra el Gobierno de su país y es conocida su oposición a la figura del emperador; de hecho, poco después de recibir el premio Nobel de Literatura en 1994, rechazó la Orden del Mérito del Gobierno japonés. Posteriormente, denunció el suicidio colectivo de cientos de civiles de Okinawa, inducido por el Ejército japonés, en vísperas del final de la Segunda Guerra Mundial o las secuelas de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. En esta novela, por tanto, extrañamos una crítica más contundente acerca del pasado nipón, ya que sus perspicaces juicios son una de las mejores cualidades del valiente Ōe.

Aunque es una novela pausada, quizás excesivamente, y poética, que remite a las leyendas y tradiciones del Japón de Meiji, en los últimos capítulos se aprecia un aumento de la acción y una mayor rapidez en la resolución de las tramas, lo que concluye en un desenlace cerrado, atípico en la novela japonesa. Muerte por agua no es de las obras más accesibles del escritor y probablemente sería arriesgado iniciar con esta obra tan compleja a los nuevos lectores de Kenzaburō Ōe. No obstante, resulta muy interesante para sus incondicionales, puesto que es innegable su sobrada capacidad creativa y evidente que nos encontramos ante uno de los mejores novelistas del Lejano Oriente.

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