Mourinho ‘takes it all’

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El pasado domingo el Chelsea de José Mourinho se proclamaba campeón de la Premier League al vencer por 1-0 al Crystal Palace. El conjunto londinense necesitaba sumar tres puntos y, a pesar del gris y plomizo partido disputado en Stamford Bridge, obtuvo el campeonato con una victoria a falta de tres jornadas para finalizar la competición.

Pese a la lógica alegría por el éxito, no se puede asegurar que haya sido una temporada fácil para el Chelsea ya que, aunque ganara la Capital One el pasado marzo (2-0 ante el Tottenham), fue acusado de no practicar un fútbol vistoso y valerse de una seca efectividad para resolver los duelos más complicados. Con la prensa y una buena parte de su afición en contra, pareció caer en desgracia tras ser eliminado en octavos de final de la Champions ante el Paris Saint Germain pero, lejos de desarmarse, el conjunto londinense se afianzó, con su estilo, al frente de la clasificación y logró acabar con el domino del Manchester United y el Manchester City, que protagonizaron la Premier los últimos cuatro años.

Y es que tras soportar continuas acusaciones asegurando que el título tenía una buena dosis de demérito debido a las malas actuaciones de sus rivales, lo cierto es que los londinenses han mostrado datos excelentes en todas las áreas tales como una notable acumulación de puntos, sólo dos derrotas, seriedad defensiva o un buen promedio goleador, que les ha convertido en un equipo seguro, puede que lejos de la brillantez o el espectáculo, pero fuerte y sólido, convirtiéndose en digno merecedor de la victoria final tras liderar la tabla todo el año.

José Mourinho (Setúbal, 1963), entrenador del Chelsea./ Brian Minkoff London Pixels (wikimedia)

Las claves del título han estado, de nuevo, basadas en la filosofía de Mou: conformar una plantilla entregada por completo a su método y la autoridad que ejerce, liberar de la presión a los futbolistas para dirigir todas las críticas al entrenador, criticar la labor arbitral, confiar en la regularidad de un once fuerte y motivar a los suplentes para contar con ellos en caso de lesiones, lograr puntos a pesar de no jugar bien y, por encima de todo, generar la confianza entre futbolistas y afición de que la victoria es alcanzable. Todo esto acompañado por la fantástica temporada realizada por Hazard, Courtois, Costa, los veteranos Drogba, Ivanovic o Terry, e incluso el cuestionado Cesc. Y, por encima de todos, Matic, soberbio en la dirección del equipo.

Mourinho que ostenta 22 títulos, se mostraba en rueda de prensa en estado puro y aprovechaba para reivindicarse y explicar los motivos de su éxito: “El año pasado estábamos en construcción. Esta campaña, teníamos principios estables y un par de jugadores con cualidades nuevas. Todo título es consecuencia del trabajo duro, todo título es razón para estar feliz y orgulloso… Podría ser más inteligente y entrenar en un país donde es más fácil ser campeón pero elegí un club sin tradición de títulos, un trabajo difícil. Cuando volví, sabía que lo hacía a la liga más difícil de ganar del mundo. Aquí no ganas a nadie 6-0 u 8-0”.

Así Mou, en su segunda etapa al frente de los blues, se resarcía de la temporada anterior en la que no pudo ganar ningún título tras su convulsa salida del Real Madrid y sellaba su tercera liga, de las cinco con las que cuenta en toda su historia el club de Roman Abramovich. Y, debido a este nuevo triunfo del controvertido técnico luso, se espera que en los próximos días se anuncie una renovación del contrato que finalizaba en 2017 y que, previsiblemente, se alargará hasta 2019.

Sus futbolistas parecen estar de acuerdo con dicha renovación ya que sólo tienen buenas palabras para el portugués. Cesc aseguraba: “Me ha hecho sentir muy importante en el seno del equipo y me ha dejado jugar como quiero, y eso es vital para mi confianza. Con él he sentido cosas que no había sentido en mucho tiempo”. Azpilicueta, en la misma línea comentaba que: “Mourinho ha tenido una gran influencia en este triunfo. Lo necesitábamos y ha venido a este equipo y hemos ganado dos títulos este año y queremos más. Para mí ha sido importante y le estoy agradecido porque ha demostrado que tiene una gran confianza en mí”. O el capitán Terry al valorar su trabajo: “Siempre encuentra la manera de ganar partidos… Creo que Mourinho merece mucho crédito porque estudia hasta el detalle más pequeño. Hace y supervisa todo el trabajo necesario fuera del campo, desde la táctica hasta la preparación física”.

Por todo ello, y más allá del carácter polémico de Mou, lo cierto es que ha vuelto a lograr salir vencedor y ampliar un palmarés asombroso ante el que no sorprende que el propio técnico se muestre encantado: “Tengo un problema, cada vez soy mejor y mejor. He evolucionado en muchas áreas diferentes, en la manera en que leo el juego, la manera cómo preparo los partidos, la forma en la que entreno, la metodología de trabajo… Me siento mejor”.

Sus rivales han prometido no ponérselo fácil el año que viene, pero su máximo desafío, más que revalidar la Premier, será su lucha por conseguir una Champions League que le situaría como el único entrenador en conquistarla con tres equipos distintos, ampliando su leyenda.

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