Mourinho no lo va a reconocer

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El éxito tiene dos caras: el sabor de la victoria y la digestión del estrellato. Cuándo una de las dos falla, las consecuencias no se hacen esperar. Los efectos colaterales del ego de Mou son demoledores: la disputa con Preciado, la sanción de la Uefa, o el problema institucional con Valdano son algunas muestras de las malas pulgas que se gasta el portugués.

Florentino ha hecho mal en posicionarse. Pérez debería haber guardado silencio, porque los favoritismos entre dos pesos pesados alimentan la polémica y reavivan las rencillas. No es ése el camino que el Real Madrid debe seguir para recuperar la hegemonía, no al menos para destronar a este Barça, que toca mucho y habla poco. Mal comienzo para un club que ansía tanto los resultados como la calma, y al que los panfletos de turno no ayudan en demasía a conseguir. Inda y Relaño no son apoyos, sino lanzas envenenadas que todo lo turbian.

El final de año de Mou no ha sido todo lo bueno que esperaba. La derrota del Camp Nou y sus salidas de tono han quitado la guinda de un técnico privilegiado en resultados y huérfano en modales. Y aunque todo el mundo piense que no, una cosa no tiene porque estar peleada con la otra. La verdad absoluta no existe, y Mou no va a escapar a esa máxima en un deporte en el que todo el mundo tiene su parte de razón. Pero no, Mourinho no lo va a reconocer.

Brugal: este año el Brugal es para la Roja. Qué momentazo aquel 11 de julio.

Garrafón: el dopaje. Es una lástima que el deporte español no esté limpio. Habrá que sacar la escoba más a menudo visto lo visto.

Fuente del texto:
Elaboración propia
Imagen:
http://www.as.com

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