Mourinho, ¿ese gran desconocido?

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Mucho tiempo llevo escuchando que si ‘Mou’ esto, que si ‘Mou’ aquello. Últimamente intensificado por el cruce verbal entre el portugués y Manolo Preciado, entrenador del Sporting de Gijón. En base a los hechos, me dispongo, pues, a dar mi humilde perspectiva, dejando a un lado lo opinativo para arrimarme a la objetividad.

Día a día me sorprendo cada vez más del desconocimiento de la gente en torno a ciertos temas que han sido “sobados” asiduamente. Esa capacidad de olvidar que no llego a comprender es la que me hace plasmar mi pensamiento en este artículo.

Cuando hablo sobre este tema (Mourinho) salen a la palestra dudas que, sinceramente, manan de la desinformación en la que la gente fundamenta sus opiniones. A las personas que amamos este deporte no nos parece extraño y desconcertante lo que pretende ‘Mou’ (y de hecho consigue) con sus declaraciones. Más bien al revés.

Tal vez la poca difusión internacional de la prensa española hace que el luso desembarcara en Madrid solo destacando sus aires de grandeza y sus numerosos títulos conseguidos allá por donde fue, y no tanto las continuas polémicas que ha sembrado. Ya lo dijo el propio Mourinho: iba a acaparar todos los focos para restar presión a sus pupilos. Entonces yo me pregunto, una vez más, ¿de qué se sorprenden señores?. José (si se me permite tratarle así) ha sido, es y será así. Siempre.

De puertas para adentro, y fundamentándome en las opiniones de personas que de un modo u otro han tenido un contacto cercano con él, ‘Mou’ resulta ser un sujeto entrañable y afectuoso. Personalmente me lo creo, porque ver a un jugador tan tosco como Materazzi llorar como un crío tiene tela. Pero esta imagen queda distorsionada cuando el luso “sale al encerado”. Entonces es un individuo mezquino, e incluso despreciable he llegado a ver.

La estrategia que sigue, y repito no es algo nuevo, es siempre la misma. Lo hizo en Oporto, lo calcó en su periplo inglés con el Chelsea y, más recientemente, con el Inter de Milán. En todos los conjuntos que ha dirigido ha tenido más de una desavenencia con otro entrenador. La más sonada fue la que le enfrentó con Sir Alex Feguson y Rafa Benítez en su etapa por las Islas Británicas. En España, su “enemigo“ es el filósofo Guardiola.

Su metodología, como ya he dicho antes y aquí reitero, se muestra inmutable. O si no piensen que cuando el Real Madrid cosecha un mal resultado (porque no puedo decir cuando pierde, ya que esto no ha pasado todavía) quién es el damnificado. La respuesta es clara. Y eso es precisamente lo que el señor Mourinho quiere y, por supuestísimo, está consiguiendo.

Muchos son los que le critican y otros tantos los que le apoyan. Sus maneras quizás no son las mejores pero lo que me parece indiscutible es que aplica de forma casi científica su carácter y procesos al grupo que entrena. Así que señores, quítense la venda de los ojos y analizen objetivamente a ‘Mou’, apartando el fanatismo por un momento. No les digo que les tenga que caer bien o mal, sino que sepan ver más allá de lo superficial y externo, porque como bien reza el refrán, “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.

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Elaboración propia
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2 Comentarios

  1. Yo no estoy defendiéndo a Mourinho ni excusándole, simplemente digo que siempre y repito SIEMPRE es así. El porqué ciertamente lo desconozco aunque puedo conjeturar al respecto, pero si no lo dice él mismo serán eso, conjeturas.

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