Mourinho bajo el prisma de los resultados

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José Mourinho cuenta ya las horas para abandonar el Real Madrid y poner fin a una convulsa etapa de tres años al frente del equipo madridista donde el análisis de títulos obtenidos por el técnico luso se resume a una Copa del Rey (2011), una Liga (2012) y una Supercopa de España (2012).

Cuando aterrizó en Madrid, Mourinho, lo hizo bajo la protección de los títulos que había obtenido a lo largo de una carrera marcada por la superación, el trabajo y el éxito. Y un Real Madrid necesitado de títulos vio en su figura al entrenador perfecto para devolver al club, dirigido por Florentino Pérez, no ya el papel protagonista en España, si no la tradicional influencia del club blanco en Europa.

José Mourinho (50), entrenador del Real Madrid durante las tres últimas temporadas. Fuente: Ronnie Macdonald (flickr)
José Mourinho (50), entrenador del Real Madrid durante las tres últimas temporadas. Fuente: Ronnie Macdonald (flickr)

The Special One consiguió el primer año situar al equipo en las semifinales de la Champions League, un segundo puesto muy disputado en la Liga y lograr una Copa del Rey que el club no conquistaba desde hacía dieciocho años.

En su segunda temporada volvió a meterse en las semifinales de la Champions (perdida en la tanda de penaltis frente al Bayern de Munich en el Bernabéu), ganó la Liga estableciendo el récord de los cien puntos y alcanzó los cuartos de final en la Copa del Rey (eliminado por el Barcelona).

La presente temporada comenzó con la conquista de la Supercopa de España de nuevo frente al Barcelona (2-1). En la Champions el Madrid volvió a caer en semifinales frente al Borussia de Dortmund, perdió la final de la Copa del Rey frente al Atlético de Madrid, y, en Liga, finalizará con un fácil segundo puesto muy alejado del Barcelona que se proclama campeón en una competición que, según palabras del propio técnico, “dejamos de disputarla muy pronto”.

De los veinte títulos que adornan el espectacular palmarés de Mou, dos Champions, una UEFA, siete ligas (dos portuguesas, dos inglesas, dos italianas y una española), cuatro Copas (portuguesa, inglesa, italiana y española), tres Supercopas (portuguesa, italiana y española), una Community Shield y dos Curling Cup; sólo tres los ha conquistado ocupando el banquillo del Madrid, por lo que tanto para él como para el club puede decirse que la temporada no ha sido positiva.

Pero resulta demasiado castigo el asegurar que el paso de Mou por el club blanco ha sido un fracaso deportivo porque, además de ganar tres títulos ha devuelto al club el privilegio de afrontar la Champions como cabeza de serie; bajo su dirección el Real Madrid ha disputado de tú a tú al Barcelona todos los títulos, excepto la presente liga, y ha hecho debutar a 17 canteranos (quedando para el análisis de cada cual considerar si fue un acto de compromiso con los chavales del Castilla, un gesto de cara a las estadísticas o un desafío para demostrar que la cantera blanca no funciona para el primer equipo).

En su última comparecencia ante los medios de comunicación el técnico de Setúbal admitió que esta temporada ha sido un fracaso para él (ante la asfixiante insistencia de los periodistas para que dichas palabras salieran de su boca y así colocarlo en las primeras páginas de los diarios como una especie de venganza sobre un Mourinho que ha mantenido unas relaciones muy tensas con la prensa desde su llegada,) pero la plantilla también debe hacer un análisis ya que en los momentos clave de la temporada, y, salvo honrosas excepciones, no han estado a la altura de lo que se esperaba de ellos (partido de ida de semifinales de la Champions, final de Copa del Rey y numerosos partidos de liga).

Mourinho se despide del Real Madrid con un balance agridulce y superado por una presión que no había tenido que aguantar en otros clubs (a pesar de haber contado con el apoyo incondicional del presidente y de buena parte de la afición). Tal vez el no haber sabido separar la parte deportiva de la personal: con sus jugadores (Casillas, Ramos, Ronaldo, Pepe), con los rivales (Guardiola, Pellegrini e incluso Del Bosque) y con los medios de comunicación, es lo que ha llevado a un entrenador top a desquiciarse y empañar una trayectoria deportiva brillante.

El preparador luso no ha sabido adaptarse a un club en el que no todo lo puede controlar y no todo gira en torno a él; no ha conseguido comprometer al vestuario con su ideario, ni deportivo ni personal, y los resultados no han acompañado. Las formas, declaraciones y gestos empleados han monopolizado y anulado su valor profesional para presentar una imagen negativa del técnico, y, por supuesto del club, responsable por no poner a la institución por encima de los egos y ambiciones de todos los componentes del Real Madrid.

Todo apunta a que Mourinho regresará a Londres para entrenar de nuevo al Chelsea. Si en la capital londinense encuentra un clima en el que se encuentre seguro, tal vez, su faceta profesional vuelva a pesar más que su controvertida personalidad, lo que representaría una buena noticia para el mundo del deporte.

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