Morir dando vida

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A los 17 años, la princesa María de Portugal, esposa de Felipe II, moría. Las causas que se adujeron para explicar el fallecimiento fueron: por haber comido un limón demasiado pronto después del parto y por comer un melón, ingerido por la princesa al aprovechar que sus camareras mayores estaban contemplando un auto de fe. La explicación científica fue una infección debida al laborioso parto y a la manipulación de las comadronas, en una época donde la falta de higiene podía llevar a estos trances.

Esto ocurrió en 1545, pero aún hoy se dan muertes en circunstancias parecidas.

Cada minuto muere una mujer durante el embarazo o el parto en los países en vías de desarrollo. Lo más grave si cabe, es que hay medios para evitarlo, pero “aún no se ha determinado si merece la pena salvarlas”.

El 42% de los embarazos ocurridos en todo el mundo registran complicaciones, y en el 15 % de éstos dichas complicaciones ponen en riesgo la vida de las mujeres.

El número de mujeres que mueren durante el embarazo y el parto (más de 536000 por año) y de recién nacidos que mueren antes de cumplir el mes de vida (aproximadamente 4 millones por año) no ha disminuido de manera significativa desde 1990, en gran parte como consecuencia de la ausencia de voluntad política.

Las principales causas de mortalidad materna son: hemorragias, eclampsia, abortos inseguros, infecciones y partos obstruidos. Las hemorragias causan la muerte de una mujer casa dos horas. La mayor parte de los países en desarrollo no cuentan con suministros de sangre pura, sobre todo en las zonas rurales. La eclampsia es una hipertensión durante el parto.  Este problema se diagnostica demasiado tarde  y es grave ya que puede producir anomalías en gran parte de los órganos y sistemas del organismo del feto, pudiendo provocarle la muerte. En lo relativo a los abortos inseguros (20 millones cada año), provocan cerca de 70000 muertes y millones de infecciones y lesiones que generan diferentes grados de discapacidad. En todos los rincones del mundo las mujeres padecen infecciones como consecuencia de condiciones antihigiénicas. La última causa son los partos obstruidos. Se suelen producir debido a la desnutrición y anemia de las madres, o cuando son adolescentes. Estas circunstancias provocan problemas anatómicos o falta de fuerza para lograr que el recién nacido pueda salir.

La situación no es igual en todos los países. En algunas regiones en desarrollo, una mujer tiene una probabilidad de 1 sobre 16 de fallecer durante el embarazo o dar a luz, frente al 1 sobre 2800 en las regiones desarrolladas. Así, en los diez países con mayor desarrollo en salud, donde las mujeres tienen garantizado el acceso a servicios de salud y planificación familiar, menos de una de cada 16400 mujeres muere como consecuencia de complicaciones relacionadas al embarazo y al parto. Mientras tanto, en el África subsahariana, donde las altas tasas de fecundidad multiplican los peligros a los que se enfrentan las mujeres, una de cada 22 muere. En Níger, es una de cada 7 mujeres la que muere. En el mal llamado Tercer Mundo, las madres son prioridad en caso de tragedia a la hora de ser salvadas. Las madres son el pilar de la familia: tienen hijos, les educan, alimentan…Son esenciales en países como China en donde las políticas demográficas han hecho que haya 300 millones de hombres solos, situación difícil de solventar si no es con medidas temporales (mujeres de alquiler…) que a largo plazo no solucionarán el problema.

En el año 2000, los líderes de todo el mundo adoptaron el quinto Objetivo del Desarrollo del Milenio (ODM): mejorar la salud materna. O de forma más concreta, reducir la mortalidad materna entre 1990 y  2015 en tres cuartas partes. Los dos indicadores son la tasa de mortalidad y el porcentaje de partos con asistencia de personal sanitario especializado. Si bien éste último ha aumentado, sigue siendo insuficiente. En cuanto al primer indicador tuvo una breve disminución entre los años 1993-1998, pero aumentó entre este último año y el 2000. Por lo tanto, parece que aún se está lejos de conseguir los objetivos planteados. Por si fuera poco, el 50 % de las defunciones no se clasifican de forma correcta y en algunos casos, ni siquiera se notifican, según la Organización Mundial de la Salud. Según ésta, en 62 países no existe ningún dato sobre la mortalidad materna. “Si las defunciones de mujeres ni siquiera se cuentan, parece que no cuentan. Estamos ante una epidemia invisible”, afirma Joy Phumaphi, subdirectora general de la OMS para Salud, de la Familia y la Comunidad.

En la Biblia se nos narra que cuando Dios conoció la traición de Adán y Eva les castigó sin los placeres del Paraíso. Adán, además, ganaría el pan con el sudor de su frente. Y Eva, pariría con dolor. Un dolor que pese a ciertos procedimientos analgésicos y anestésicos conlleva a la muerte de 10 millones de mujeres por cada generación en algunos lugares del mundo. Muertes evitables.

Fuentes:
http://www.odm.org.sv/informes/milenio_parte_II.pdf
http://www.unicef.es/contenidos/708/index.htm?idtemplate=1
Fuente de la foto:
http://weblogs.clarin.com/ensayo-y-error/archives/embarazo.jpg

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