Món Petit: lecciones de vida de un viajero con sonrisa eterna

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Albert Casals es un chico que viaja por el mundo sin dinero, acompañado tan solo de su silla de ruedas. Protagoniza el documental “Mundo pequeño” (Mon petit), dirigido por Marcel Barrena, que llega a nuestras pantallas el 15 de marzo.

Albert Casals, protagonista de 'Món Petit'
Albert Casals, protagonista de ‘Món Petit’

Amor, libertad, buena suerte y felicidad. Cuatro tatuajes en su joven cuerpo delgaducho simbolizan estos cuatro elementos, y son todo lo que Albert Casals necesita para vivir la vida en su plenitud. ¿Vivir? Para él vivir significa dos cosas inseparables: estar vivo y ser feliz, y él solo es feliz viajando por el mundo, pero en solitario, sin equipaje y sin dinero.

Dice que lo importante no es viajar o no viajar, sino que puedas escoger lo que quieres hacer, y él escoge viajar. Desde los quince años no ha parado de recorrer todos los continentes, con la única compañía de una silla de ruedas a la que está unido desde los ocho años. La culpa es de la quimioterapia recibida para curarse de la leucemia que le detectaron a los cinco. Cuando Albert planteó a su familia que quería recorrer el mundo, ellos hicieron lo único que podían hacer, apoyarle y dejarle marchar.

Con sus grandes ojos azules, el pelo de colores y una sonrisa permanente, Albert confiesa que su único objetivo en la vida es ser feliz y divertirse, que no tiene apego a las cosas, y que se considera a sí mismo un friki porque le gusta mucho leer. Para él las personas no son ni malas ni buenas, son las acciones las que pueden serlo. Dice que nunca hay malas experiencias, y que mientras no mueras, todo está bien. No le importa que le roben durante un viaje porque nunca podrán robarle lo vivido.

Albert Casals tiene hoy veinte años y protagoniza el documental “Mundo pequeño” (Mon petit). En él podremos acompañarle en una de sus últimas aventuras, la de conseguir llegar sin dinero desde Barcelona a Nueva Zelanda a base de autostop, de colarse en trenes y barcos y de ganarse a la gente para que le invite a dormir a su casa. Sin embargo, descubriremos que el viaje a Nueva Zelanda es una excusa para obligarnos a hacer otro viaje: el viaje hacia el interior de Albert y de su entorno, en el que iremos recogiendo lecciones de vida del viajero que nunca deja de sonreír.

Más información sobre el documental Món Petit aquí

Fotografía: Mar Seijo

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