Momento tanking, adiós al récord de triples y Chicago sorprendiendo

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Joakim Noah (29), asume la responsabilidad en los Chicago Bulls en este tramo de la temporada. Foto: Keith Allison (flickr)

“No hay ningún tipo de prueba de que algún equipo de la NBA se haya dejado ganar un solo partido de forma intencionada”. Son palabras del nuevo comisionado de la NBA, Adam Silver. Sin desconfiar de la buena intención de ningún equipo, casi nadie puede creerse estas declaraciones. Puede que sea un cúmulo de casualidades, pero los Sixers llevan diez derrotas consecutivas cuando eran los principales candidatos al tanking desde el primer día de competición. Además, el equipo de Philadelphia se ha desecho en el último día de mercado de dos jugadores con importancia capital en la rotación como Spencer Hawes y Evan Turner. Y lo han hecho a cambio de nada. Así pues, el señor Silver podrá seguir defendiendo que el tanking no existe en la NBA, pero eso resultará difícilmente creíble. Los Sixers buscan desesperadamente una ronda alta en el próximo draft para sumarse a Michael Carter-Williams y que les permita llevar a cabo una reconstrucción necesaria.

En el punto contrario están los Bulls. Mientras Thibodeau siga estando al mando de la nave, el equipo de Chicago va a ser como mínimo competitivo. Joakim Noah ha dado un paso al frente y ha asumido el papel de estrella tras la lesión de Derrick Rose y la salida de Luol Deng. El pívot francés consiguió el míercoles su tercer triple-doble de la temporada, algo que solo habían conseguido Jordan y Pippen en la temporada 92-93. El equipo está más unido que nunca y ya es cuarto en el este contra todo pronóstico. De los últimos doce partidos los Bulls han ganado diez y solamente han caído ante Miami Heat y Brooklyn Nets. Thibodeau ha hecho de la defensa la seña de identidad de su equipo y le ha dado confianza a secundarios que están respondiendo a un alto nivel como Mike Dunleavy, Jimmy Butler o DJ Augustine. Además ahora se ha sumado a la causa un tirador con unas dotes extraodinarias como Jimmer Fredette, que habrá que ver cuál termina siendo su papel en esta plantilla.

Y si hablamos de tiradores no podemos olvidarnos de Kyle Korver, uno de los mejores de toda la liga. En el encuentro entre los Hawks y los Blazers puso fin al récord de partidos consecutivos anotando al menos un triple. La cifra que ha dejado el escolta es absolutamente espectacular: 127 partidos. A pesar de intentar cinco lanzamientos desde la larga distancia, la bola no quiso entrar en ninguno de ellos. Ahora la pregunta es: ¿conseguirá alguien romper este nuevo récord o podrá el propio Korver volver a igualarlo? Para ello habrá que esperar, al menos, otros 127 partidos.

Pablo Rodríguez Roces (@pavlinrodriguez)

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