Modern Family: la gran familia americana

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La quinta temporada de la comedia estadounidense, que emiten tanto Fox como Neox, mantiene el éxito de sus anteriores entregas con el humor que la caracteriza, siguiendo el día a día de las tres familias protagonistas, relacionadas entre sí. Nuevos miembros, nuevos empleos y nuevos problemas harán las delicias del espectador.

Los estudiantes no somos los únicos que cogemos vacaciones de Navidad. Las series (las americanas) también. Es habitual que las ficciones que comienzan su andadura en septiembre se tomen unas semanas de descanso al llegar diciembre, para volver a nuestras (bueno, sus) pantallas una vez entrado enero. Tal es el caso de Modern Family, que a principios de otoño arrancaba su quinta temporada (parece que fue ayer cuando empezó y ya se nos ha hecho mayor).

La comedia de la cadena estadounidense Abc y que en España podemos seguir a través de Fox y Neox, sigue el día a día, semana a semana, mes a mes, de los Pritchett, los Dunphy y los Tucker-Pritchett. Si bien no es el colmo de la originalidad (afrontémoslo, las comedias de corte familiar no son algo excesivamente novedoso), ha conseguido cosechar un considerable éxito tanto de público y crítica como de premios, siendo ya habitual encontrar a sus protagonistas o a la propia serie en las listas de nominados y galardonados de los Globo de Oro o los Emmy.

AAAAAAAAAao_g-RdWWh7zY4_s1600_ModernFamilyLos personajes cumplen ciertos clichés (tenemos a la madre mandona, la hija tonta pero guapa, la hija lista, la madre sexy, el padre enrollado…) y ni siquiera la técnica del ‘mockumentary’ o falso documental que emplean es innovadora (ya la utilizó anteriormente, por ejemplo, The Office, tanto la versión británica como su adaptación protagonizada por Steve Carell) ¿Cuál es, entonces, el secreto de ese éxito? O, mejor dicho, ¿por qué me/nos gusta tanto? Un humor fresco, personajes cercanos y entrañables y una capacidad sorprendente de emocionar a la par que sacar una buena carcajada. Esa es la respuesta. Todo ello sin mayor pretensión que la de entretener y hacer pasar un buen rato al espectador. Al menos en mi caso, esta fórmula funciona. Y mucho. Siempre que me siento a ver un capítulo de Modern Family sé que, como mínimo, voy a pasar 20 agradables minutos. Aunque sea un episodio repetido.

La quinta temporada no está siendo una excepción respecto a lo que la ficción nos venía ofreciendo. Sí que se nota cierto desgaste de algunos personajes, quizás sea mi percepción pero, ¿no os hacían más gracia Gloria y Manny al principio de la serie? En cualquier caso, el tiempo pasa para las tres familias y las cosas cambian: Jay y Gloria dieron la bienvenida al pequeño Fulgencio, Claire comienza a trabajar para su padre en la empresa familiar de armarios y Cameron y Mitchell preparan (al fin) su boda. Además, Cameron comienza a entrenar al equipo de fútbol americano del instituto en el que jugará un papel fundamental, ¡sorpresa!, Manny. Los pequeños de cada casa, como es lógico, crecen y aquí es donde tengo que aplaudir el brillante trabajo de los guionistas al incorporar perfectamente a los benjamines de la familia a las tramas de cada capítulo, siendo Lily una de las mayores sorpresas de la presente temporada con sus comentarios ácidos y sus salidas de tono. Y, tranquilos, no me olvido del gran Phil Dunphy ni de Luke, dúo cómico por excelencia. Con permiso de Cameron y Mitchell, o de Hayley y Alex. O de Claire con el propio Phil. Son tantos y tan buenos que cuesta decidirse por uno solo, ¿verdad?

En definitiva, Modern Family sigue manteniéndose joven y fresca pese a sus cinco temporadas. Sigue siendo esa serie que me/nos conquistó hace ya cinco años y todo apunta a que mi/nuestro idilio permanecerá, al menos por el momento. Como último apunte, aprovecho para recomendaros verla en versión original. Os aseguro que gana enteros. 

Imagen: http://www.xdr.com/dash/blog/index.php?m=05&y=12

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