Moda e historia se fusionan estos días en el Museo del Traje en Madrid

0
127
Imagen de la exposición
Imagen de la exposición

La exposición Trajes de baño y exposición corporal: Una historia alternativa del siglo XX estará en una de las salas del museo del traje hasta enero. La muestra ofrece una visión evolutiva del traje de baño, desde sus orígenes más recatados hasta la actualidad más atrevida, donde el biquini es el protagonista.

El frío y la lluvia han llegado a Madrid y que mejor forma de calentarse que pensar en el cálido verano, cuyos máximos protagonistas son los trajes de baño. Esta exposición pretende trasladarnos a los inicios del bañador, donde la norma por excelencia era cubrir los cuerpos para evitar despertar cualquier tipo de atracción física en el género masculino. De hecho, los primeros diseños eran muy similares a los usados por los hombres, incluyendo en algunas ocasiones una sobrefalda que reforzaba aún más el pudor de la época.

Pero los primeros indicios del éxito de esta prenda no aparecerían hasta los años 20.  La natación se convertiría en una actividad muy popular entre las mujeres y los bañadores dejarían de lado esas sobrefaldas tan populares en años anteriores para dar paso a diseños mucho más cortos y ceñidos.  Poco a poco se iría convirtiendo en tendencia, asistiendo al surgimiento de una industria dedicada a su confección.

En un principio, el maillot de lana fue la estrella de este sector. Permitía mostrar sin reparo la voluptuosidad femenina, pero resultaba demasiado pesado para poder practicar este deporte acuático. El látex llegaría poco después, ofreciendo una solución a este problema. Retenía menos agua y ofrecía a las más incondicionales de la moda la posibilidad de realzar sus pechos y su figura en general. Este fue el momento en que Hollywood comenzó a interesarse por esta prenda, siempre con el objetivo de aumentar y rentabilizar aún más sus ventas.

Imagen de la exposición
Imagen de la exposición

La figura de la mujer se encontraba en pleno auge, pero aún quedaba un obstáculo que derribar. Tras la Segunda Guerra Mundial, el látex fue dejando paso a texturas más suaves y cómodas que permitieran la realización  del ocio en las playas. Era muy práctico en nadadoras especializadas en esta actividad, pero no en mujeres corrientes que solo querían pasárselo bien y lucir sus atributos.

La obsesión por tapar totalmente los cuerpos sería casi una ilusión en décadas posteriores. El bañador de dos piezas o biquini, como ya todos lo denominan, tendría miles de seguidoras deseosas de atraer todas las miradas. Las principales industrias dedicadas a la confección de la moda de baño destinarían su tiempo y dinero en su fabricación, realizándolos incluso a medida para las mujeres más influyentes y poderosas de la época. Todo ello siempre con el objetivo de obtener rentabilidad.  La mujer experimentaba por fin un sentimiento de liberación, donde su cuerpo sería su arma más poderosa.

Si queréis saber más sobre esta exposición, podéis acercaros a la planta baja del Museo del Traje de Madrid, en la Avenida Juan de Herrera 2, hasta el 13 de enero. Es gratuita y está organizada por la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes y la Fundación Balenciaga. Comprobaréis por vosotros mismos cómo algo tan normal, como es para nosotros quedarse en bañador o biquini, hace un siglo constituía una verdadera revolución.

Imágenes cedidas por la Fundación Balenciaga 

Dejar respuesta