Mitos y verdades sobre el uso de los transgénicos

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Según datos del boletín 2013 (junio-septiembre) de la Fundación Antama, se ha alcanzado un récord histórico en España en la siembra de cultivos transgénicos. El número de hectáreas cultivadas en 2012 ha subido a 136.000 en lo que llevamos de año. Esto conlleva a que la biotecnología siga siendo fruto de confrontaciones entre los que están a favor de su utilización y los ecologistas, pero realmente, ¿qué sabemos acerca de los transgénicos? 

trigo

Los transgénicos son definidos generalmente como organismos que por metodologías bioquímicas se les ha modificado su ADN incluyendo genes de otros seres vivos. 

Las modificaciones genéticas mejoran la producción de alimentos en medida que aceleran su crecimiento y evitan condiciones ambientales desfavorables y plagas. Generan una producción eficiente, los agricultores consiguen sus objetivos con un mínimo de recursos evitando gastar en abonos y pesticidas, agua, energía y, por tanto, recortando distribuidores. A pesar de la privatización de productos naturales, lo que obliga a agricultores a pagar la patente de semillas, el cultivo de maíz biotecnológico originó en 2012 grandes beneficios para los agricultores.

Estudios sobre el maíz biotecnológico, cultivado en España, no han demostrado que tenga efectos en la salud sobre un organismo no objetivo. En agosto, un meta-análisis científico de la Universidad de Lérida llegó de nuevo a la conclusión de que no existe ningún tipo de efecto secundario en el maíz biotecnológico. Sin embargo, en la práctica, el cultivo de transgénicos afecta a la fauna, como en el caso de las abejas, por el uso de herbicidas como el glifosato. 

Es cierto que la agricultura se enfrenta a nuevos obstáculos: crecimiento de la población global y el cambio climático y su efecto a largo plazo en tierras cultivables. Pero el abastecimiento general podría verse como una ventaja para los más desfavorecidos si no fuera porque no se trata de la máxima producción en el menor tiempo posible, sino del reparto equitativo de alimentos. Sobre todo si queda en manos de multinacionales.

El daño a la biodiversidad es un hecho. Peligran los productos naturales, pudiendo quedar reducido su respectivo nicho biológico. Sin embargo, este no es el caso del salmón transgénico, el cual permanece en las piscifactorías. Por otra parte, hay que tener en cuenta que los transgénicos obstaculizan la polinización.

La tesis doctoral Plantas modificadas genéticamente como vacunas comestibles: aspectos científicos y socioeconómicos de la Universidad Complutense de Madrid abarca el tema de las vacunas comestibles.  María Elena Cebadera, autora de la tesis, afirma que sus ventajas residen en “el bajo coste y la ausencia de peligros de contaminación con otros patógenos del hombre o del animal que va a ser vacunado“. Consiste en crear una respuesta inmunológica en la población más desfavorecida sin tener que gastar presupuesto en recursos  (personal médico, transporte de medicamentos, material para administrarlas, etc.). Podría verse como una desventaja  para  el sector de la sanidad y proveedores. Se ha demostrado que funcionan ante virus tales como los de la hepatitis B. La única problemática sería que la vía oral no es la mejor forma de vacunar, ya que puede no administrarse una dosis suficiente.

Podemos concluir que la biotecnología favorece la biomedicina. Sin embargo, su aplicación en alimentos podemos planteárnosla como una revolución o como un engaño de las multinacionales. 

Imagen: Google

 

1 Comentario

  1. Excelente artículo, son mucho los detractores que apuestan y detestan los alimentos procesados y tratados con químicos en favor de los orgánicos.

    Hay que tener en cuenta que los productos químicos que se emplean (incluidos pesticidas) están más que testados para su óptimo consumo humano y no suponen perjuicios y han ayudado en gran parte al abastecimiento alimenticio de la gran población que existe actualmente. No hay que dejarse engañar por la comida orgánica, vendida como “nutricionalmente más saludable” es una total falacia, todos los alimentos están compuestos por los mismos nutrientes, la comida orgánica no presenta ni más vitaminas, ni más carbohidratos, ni menos grasas e incluso pueden resultar más nocivos.

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