Mireia Belmonte ya reina

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Mireia Belmonte ya es la nadadora más grande de la historia olímpica española. La deportista de Badalona ha necesitado solo 48 horas para erigirse como una leyenda y coronarse como una gran competidora. Logró la plata en los 800 libres, elevando a seis las medallas olímpicas en toda la historia de la natación española, en un alarde de inteligencia y sangre fría, cualidades que siempre se le negaron. El gran reto olímpico de Belmonte termina coronado de éxito.

Mireia Belmonte lidera la natación y el medallero españoles

La joven nadadora de Badalona llegó a la meta exhausta. Probablemente con la misma sonrisa con la que recogió su primera medalla olímpica el pasado miércoles. Concluía así el periplo de Mireia Belmonte en Londres,  donde acababa de convertirse en la primera nadadora olímpica española en sumar dos medallas en unos Juegos Olímpicos. La piscina de Londres se convirtió en testigo del nacimiento de un referente para las futuras generaciones de deportistas de agua en España. La gloria recayó sobre una mujer en perpetua sospecha, acusada de fragilidad mental para las grandes pruebas, perseguida por un mal fario que se ha demostrado estéril ante una voracidad, la que ha mostrado en cada brazada, colosal.

La prueba comenzaba con el duro ritmo impuesto por la nadadora americana Katie Ledecky, que empezó dominando la prueba con mano de hierro. Cada parcial le servía a la jovencísima nadadora norteamericana para aumentar la ventaja. Iba desatada a por un récord mundial que no terminó logrando. Belmonte entonces, sobrevivía no muy lejos, sin despegarse de quienes marcaban el resto de cajones del podio.

Mediada la carrera, Mireia vio su momento. La nadadora, de quien se ha supuesto poca habilidad en las grandes citas, aprovechó la madurez física de sus rivales para acercarse a la líder. Tuvo entonces Belmonte 300 metros imponentes, majestuosos. Brazada tras brazada, la de Badalona iba adelantando a sus rivales. Poco antes de los últimos 100, los metros agónicos que pueden cambiar el sino de cualquier carrera, capaces  de elevar a la gloria o descender al fracaso, Mireia tenía la ventaja suficiente como para ser nuevamente plata. Después de finalizar la prueba, la nadadora confesó que en la última piscina “no se notaba las piernas, quería vomitar”.

Los últimos 200 metros vieron a la Belmonte más inteligente. Cansada por el esfuerzo, tiró de garra administrando la ventaja que había obtenido. La carrera concluyó con un oro para la norteamericana de 15 años Katie Ledecky que paró el reloj en 8:14.60, aunque no logró alcanzar su ansiado récord mundial. Mireia Belmonte, por su parte, se alzó con la plata estableciendo su marca en 8:18.76, bajando en más de cuatro segundos su propia marca personal. Completó el podio la campeona de Pekín 2008, la británica Rebecca Adlington, con un tiempo de 8:20.32.

La segunda plata en tres días convierte a Belmonte en una heroína, que ahogando sus propios fantasmas ha logrado disipar todas las dudas que sobre ella recaían. Se erige como la mayor referencia de una delegación, la española, que no está disputando sus mejores Juegos. Mireia, la cuestionada, se eleva al cielo del olimpismo español.

Fotografía: RFEN

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