Milos Forman critica los excesos del poder en la España goyesca

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Milos Forman, cineasta checo muy reputado que plantó la semilla en Hollywood tras la entrada de los tanques rusos en Checoslovaquia en el año 68 vuelve a presentarnos otra historia en la que sigue mostrando su lado más escéptico y desconfiado en lo referente a las estructuras de poder. Este tema ha sido muy recurrente en la filmografía del cineasta en películas como Alguien voló sobre el nido del cuco o Amadeus.
El realizador Milos Forman nos traslada a la convulsa España de finales del Siglo XVIII, marcada por los vaivenes políticos de la corte de Carlos IV. El guión, basado en otro que escribió Forman en su juventud, puntualiza en dos momentos clave en la historia de España: 1792, año en que las nuevas ideas procedentes de la Revolución Francesa hicieron que se recrudeciese la actuación de la Inquisión, y 1808, período en el que una España invadida y colonizada por la Francia napoleónica se revela contra su yugo motivado por el descontento y el desembarco inglés en tierras lusas.

Dentro del primer período descubrimos la corte y a su pintor, un Goya que a veces parece vivir en otra dimensión envuelto en su halo de artista, pero que en otras veces muestra una gran sensibilidad y atención a todo lo que le rodea. El artista es presentado como un vínculo de unión de las diferentes clases sociales y estamentos de poder. Es un hombre que se relaciona con el Rey, con la Santa Sede, con la nobleza y con el pueblo, aunque menos en esta primera etapa de la película. El conflicto comienza cuando una modelo del ilustrador aragonés (Inés, interpretada por Natalie Portman) es requerida por la Inquisión acusada de practicar ritos judíos. La joven es torturada, o puesta en cuestión, para que Dios le dé la fuerza suficiente para no firmar la confesión. Al final es acusada de herejía y su familia noble comienza una lucha para intentar liberarla. Ahí es donde aparece el genio español como mediador, que a regañadientes mediará en el conflicto situándose entre la familia y el Hermano Lorenzo (Javier Bardem), impulsor del endurecimiento de la institución eclesiástica. El Hermano Lorenzo entablará una relación con la joven Inés de forma enfermiza mientras ésta permanece en prisión, pero al final será obligado a firmar una confesión por la familia de la encarcelada por la cual se tendrá que exiliar de España.

La segunda parte, 16 años después, nos muestra a un Goya más maduro y sensible, debido sobretodo a su enfermedad. Es la vuelta de Lorenzo a España como iluminado de las nuevas ideas francesas y como funcionario del estado napoleónico representado por José Bonaparte. Inés será liberada y buscará desesperadamente a su hija, fruto de la relación con Lorenzo. Por eso recurrirá a Goya, que volverá a intentar ayudarla atormentado por el pasado. Lorenzo será ajusticiado en la rebelión contra los franceses y Goya mostrará su faceta más periodística al retratar Los horrores de la guerra.

Es curioso como el realizador entabla numerosos paralelismos entre la España casi absolutista y la nueva situación que se presenta tras la entrada de las ideas afrancesadas. Para empezar la Inquisición en realidad es transformada en los nuevos sanatorios mentales. Y aunque las ideas ilustradas anuncian el progreso y la transformación del hombre en ciudadano como base de su dogma, las estructuras de poder seguirán inamovibles. Las victimas seguirán siendo las mismas, mientras que sólo se ha cambiado de verdugo. Ahí vemos el gran tema de Milos, el cuestionamiento de cualquier clase de autoridad, como cuando en la primavera de Praga los rusos ayudaron a los checoslovacos contra el capitalismo, hecho que ha marcado el estilo del realizador y de otros compatriotas suyos como el novelista Milan Kundera.

La lectura de la película es muy escéptica con todo lo que representa el poder, cuestiona toda autoridad y nos muestra un espectáculo que se puede interpolar casi a cualquier época y a cualquier país. La película agarra, pero hay elementos que chirrían un poco: demasiadas casualidades, unas interpretaciones un poco extrañas y un doblaje en el que la voz de Bardem puede llegar a incomodar al público. La realización es algo escueta y en ocasiones pide un plano general para ver desde lo alto aquella convulsa época y darle un respiro al espectador ,que puede llegar a agobiarse al visionar el film. Precisamente ese es su gran logro. Milos Forman no hace concesiones y nos presenta a un ser humano en el que no nos queremos ver representados y por el que podemos llegar a sentir vergüenza ajena. Siempre cuestionando la nobleza de la raza humana encuentra en los artistas una válvula de escape. El artista formaniano carece de ideas políticas, solamente quiere desarrollar su actividad sin molestar y sin que le molesten, tiene una capacidad de adaptación notable y es capaz de seguir ejerciendo su actividad aunque antes fuera el pintor de la corte que representaba las viejas ideas. Su creatividad y su genio lo protegen y a veces protegen a los demás. No es un héroe, es un humano al que le gusta reír y hacer reír. Todo esto ya lo fragua en el primer tercio de la película de una manera coherente, pero la elipsis de 16 años deja al espectador con muchas preguntas en la cabeza, Además parece que se podría aprovechar el período del ascenso de Napoleón para subrayar la idea principal de la película y para sumar recursos dramáticos y narrativos a la historia. Puede que haya sido simplemente una cuestión de presupuesto.

La parte de la película que más flojea es el último cuarto. Todo sucede muy deprisa y las casualidades recuerdan en ocasiones títulos tan poco recomendables como Jungla de Cristal: La venganza. Los personajes no acaban de estar completamente definidos y recuerdan más a un boceto goyesco que un lienzo del Prado.

Centrándonos en aspectos más técnicos, salvando las distancias y haciendo cura de humildad, Javier Aguisarobe no llega al resultado conseguido en otros trabajos si lo comparamos sobretodo con las dos últimas películas de Amenábar. En su fotografía predominan los blancos y se hecha de menos esa viveza y esos grandes contrastes cromáticos y lumínicos que se producen por ejemplo en Goya en Burdeos de Carlos Saura, cuya fotografía fue responsabilidad de Vittorio Storaro. No menciono esto gratuitamente, solamente quiero hacer referencia a la importancia de una fotografía cinematográfica más apropiada a los tiempos de cambios y reestructuración social, siempre vistos a través de los ojos de Goya. Parece que el operador sólo se centra en las pinturas más afables del pintor como La vendimia y se olvida de otras etapas posteriores o del cromatismo de cuadros como Los fusilamientos del 2 de mayo.

Para acabar, señalar que la película es una producción española, donde prácticamente todos menos el director y el protagonista son de esta parte del mundo. Algo positivo, no por subrayar el nacionalismo español, sino como un ejemplo más del creciente auge de las coproducciones o producciones propias en las que grandes cineastas vienen al país a contar sus historias, o donde estrellas de moda abandonan las calles de Los Ángeles para pasear por Trujillo. Un ejemplo sería la levemente decepcionante Alatriste o películas hollywoodienses que en los últimos veinte años se han rodado aquí como Los señores del Acero, 1492: La conquista del paraíso, el personaje peninsular de Máximo en Gladiador, El descubrimiento, El reino de los cielos, etc. ¿La historia de España está de moda?

2006. GOYA´S GHOST
(Los fantasmas de Goya)
FICHA TÉCNICA.
Productores: Mark Albela y Dense O´Dell.
Producción: Saul Zaentz Co., Kanzaman S.A., Xuxa Producciones.
Guión: Jean-Claude Carrière y Milos Forman.
Fotografía: Javier Aguisrresarobe, en color.
Diseño de producción: Patricia von Brandenstein.
Dirección Artística: Eduardo Hidalgo.
Música: José Nieto.
Montaje: Adam Boome.

FICHA ARTÍSTICA.
Natalie Portman (Inés / Alicia), Javier Bardem (Lorenzo), Stellan Skarsgard (Francisco Goya), Randy Quaid (Carlos IV), Michael Lonsdale (Padre Gregorio), Craig Stevenson (Napoleón Bonaparte), Aurélia Thiérrée (Henrietta), José Luis Gómez, Unax Ugalde, Blanca Portillo, Simón Andreu, Victor Israel.

Fuente:
Dirigido por… Nº 360 octubre 2006
Fotografías:
www.blogdecine.com
www.cpnradio.com.pe
www.imdb.com

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