"Millenium", hombres que odian a las mujeres

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‘Los hombres que no amaban a las mujeres’. Con un título que prepara al lector para encontrarse con un conjunto de desconsoladas mujeres llorando a lágrima tendida por un grupo de malvados hombres que han decidido abandonarlas a la suerte del desamor, el autor de la saga Millenium, Stieg Larsson, consigue que el público se vaya desconcertando a medida que pasa las páginas del libro. Hay mujeres desoladas, hombres sin corazón, pero, curiosamente, no desamor.
Los protagonistas son Mikael Blomvist, periodista de una prestigiosa revista económica de Suecia que, a lo largo de la saga, irá pasando por distintos momentos de reconocimiento social; y Lisbeth Salander, una extraña chica, problemática en su adolescencia, que posee una extraordinaria inteligencia, así como unas espectaculares dotes para la informática y la investigación.

Los caminos de ambos de cruzan en ‘Los hombres que no amaban a las mujeres’ de la mano de una profunda y complicada investigación acerca de la desaparición de una adolescente en extrañas circunstancias décadas atrás. Mikael acepta el trato para limpiar su dañada imagen social debido a una denuncia que recibió de una importante compañía económica sueca por un artículo que él mismo publicó. Recibe la ayuda de Lisbeth, quien se toma la investigación como un hobbie, pero que se convertirá en algo más a medida que avanza la trama.

Es un profundo análisis de la realidad sueca y el maltrato a las mujeres en dicho país. Primera sorpresa del texto. Son, efectivamente, hombres que no aman a las mujeres.

Cuando se toma la segunda obra de la saga, ‘La chica que soñaba con una cerilla un bidón de gasolina’, se comprueba que los varones que odian a las féminas protagonizan la novela de nuevo. Esta vez desde una perspectiva completamente distinta a la anterior. En este segundo texto, el interés principal es captado de nuevo por la chica rara y el atrevido periodista, cuyos caminos se vuelven a cruzar de la mano de otra investigación. En este segundo libro, el autor concede un privilegio a los ya seguidores de sus libros, la ventaja de la duda sobre personajes casi familiares para el lector.

Esta es una de las grandes cualidades de estas obras de Larsson, la familiaridad y cercanía que los lectores toman con los protagonistas del relato.

A medida que las tramas de los dos libros publicados hasta la fecha avanzan se percibe una mayor implicación del autor, una mayor intención de denuncia a través de un análisis profundo que trata de mostrar el alcance oculto que la violencia de género y la superioridad sexual tienen más allá de lo duramente cotidiano.

El suspense y la intriga comienza casi desde el nombre de las obras y se va enredando a medida que se presentan los distintos personajes, ambiguos en su intimidad sexual, astutos en sus formas de actuar y entrañables en un conjunto que hace que el lector se vea inmerso en una historia de la que no puede ni quiere escapar. Para completarla, habrá que esperar a junio.

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