Mike D’Antoni llega para reencarnar el ‘Showtime’

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Puntos, puntos y más puntos. Esa es la consigna del nuevo entrenador de Los Ángeles Lakers, que tiene como objetivo volver a poner a los angelinos en el lugar que les corresponde. Pero, ¿quién es realmente Mike D’Antoni? ¿Encajará bien en este equipo lleno de veteranía y estrellas?

Mike D’Antoni tiene una prueba de fuego en el banquillo más caliente de la NBA. Foto: Matt Hickey

“Hay que defender como un oso y meter 110 o 115 puntos por partido”. Esta frase la dijo el entrenador nacido en West Virginia pero nacionalizado italiano en el día de su presentación oficial como entrenador de Los Ángeles Lakers. Define claramente el estilo de juego que quiere, el llamado run & gun que ha desarrollado en todos los equipos por los que ha pasado, que se identifica por coger la bola y anotar lo más rápidamente posible.

Su meta en esta nueva etapa, la más importante en su carrera como entrenador, es volver a hacer disfrutar a los aficionados angelinos del Showtime –tiempo de espectáculo- que tanto añoran. Magic Johnson dio nombre en 1979 a una época en la que el Staples Center disfrutaba de un estilo de juego de velocidad, pases inverosímiles, contraataques veloces y un saco de puntos en cada partido. Así la llegada de Mike D’Antoni le viene como anillo al dedo a la grada amarilla si su estilo termina triunfando.

D’Antoni llegó a la NBA en 1979 como director de personal en los Denver Nuggets, donde más tarde sería entrenador, pero no fue hasta su periplo como coach de los Phoenix Suns (2002-2008) cuando triunfaría en la mejor liga del mundo. Con Steve Nash, del que sacó lo mejor de sí como director de orquesta, Joe Johnson como francotirador y Amar’e Stoudemire como dominador de la zona consiguió llegar a la Final de Conferencia que perderían contra los San Antonio Spurs. Esto no le impidió ganar el premio a Entrenador del Año.

Velocidad, mirar al aro constantemente y la mejor época de Steve Nash, sin duda el que más beneficiado se va a ver de su llegada, fueron las claves para que los aficionados al baloncesto disfrutáramos del gran espectáculo que ofrecía en la cancha. Es por esas características por las que el fichaje de D’Antoni crea muchas dudas. El estilo del Showtime es una delicia para el público, pero la plantilla laker no ofrece a priori los jugadores necesarios. No hay tanta velocidad, no se sabe lo que pueden aportar las piernas de Nash, no hay tantos bajitos y sí muchos interiores. El ejemplo de la importancia que tiene que tener una plantilla con esas características para que se triunfe está en la etapa que vivió D’Antoni con los New York Knicks.

Después de su etapa en Arizona, le llegó una buena oferta procedente del equipo de la Gran Manzana. Coincidió de nuevo con Stoudemire, tuvo a Carmelo Anthony en sus filas y fue el artífice de la explosión de Jeremy Lin, pero no llegó a alcanzar ni siquiera la segunda ronda de los playoffs. Fue cesado de su cargo al final de la temporada pasada porque la plantilla no se adaptó a su estilo. Es este el miedo de los dirigentes, que han corrido un gran riesgo con su contratación.

Hay que añadir además el gusto de D’Antoni por el Eight is Enough, es decir, un máximo de ocho jugadores por partido. En una plantilla tan veterana, que solo jueguen ese número de jugadores es un gran riesgo, ya que el tiempo no pasa en balde en jugadores como Nash, Pau Gasol o Metta World Peace. Tampoco es cosa fácil manejar un vestuario con tanta veteranía. Pudimos comprobarlo con Mike Brown, uno de los pecados capitales que cometió fue el no manejar su liderazgo dentro del vestuario.

Aun así, las expectativas creadas sobre D’Antoni son muy altas y ya se están viendo sus frutos y el Showtime ya hace acto de presencia. Nunca ha ganado un anillo, pero alguna vez en la vida tendrá que ser. ¿Por qué no este año?

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