Mi gran mamá célula

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Tras la anulación de las restricciones que desde 2001 George W. Bush impuso sobre el desarrollo científico a partir de células madres, se ha producido cierto revuelo moral sobre las posibles consecuencias que este hecho puede provocar.
Como bien dice Barack Obama un presidente no puede condenar a su país por sus preceptos morales, pero tampoco se puede olvidar que si los ciudadanos le votaron fue porque su moralidad les dio confianza y carisma.
En cualquier caso no voy a meterme con asuntos políticos que no me interesan porque ahora se vota al menos malo y no al que merece la pena, así que no voy a peder el tiempo hablando de algo que de momento no se merece ni tiempo de discusión.

En mi opinión, el avance en el estudio de células madres es algo fundamental para el desarrollo de la medicina en el futuro, sin embargo, no podemos descartar los malos usos o usos turbulentos que pueda hacerse de esta tecnología.

El problema es que esto es como todo, lo intentaré explicar con un ejemplo.

La tecnología nuclear no es mala en sí misma, es mala cuando a algún listo se le ocurre lanzar una bomba que arrasa una población, es mala cuando por ahorrar costes y mantenimiento o por ganar un par de milloncejos más una central tiene una fuga, pero en sí misma no es mala. No es mala porque es una fuente energética enorme que si bien es cierto que contamina mucho en proporción no contamina tantísimo como nos hacen ver porque en la relación de un átomo a un átomo sí es mayor que en otras energías, pero no es la misma la cantidad de energía que libera una y otra.

Volviendo a nuestro tema.

Con las células madres pasa, a mi modo de verlo, algo similar más allá de la moralidad o las creencias religiosas. Conocerlas y ser capaces de crear órganos es una ventaja enorme porque podemos reconstruir partes del cuerpo dañadas, ¿imagináis que ya no sea un problema encontrar donantes compatibles para un transplante?¿imagináis que todo el mundo pudiera encontrar al donante perfecto en sí mismo? o, siendo más banal, pero algo que para muchas mujeres sería importante, sobre todo las que por un cáncer de mama perdieran el pecho, ¿se imagina aquella mujer no tener que ponerse un trozo de petróleo y que sea su propias células las que se conviertan en carne?. Yo lo veo un avance muy importante, evidentemente falta mucho para llegar a esto y hay mucho camino que recorrer, pero es un primer paso. Al fin y al cabo el transplante de la médula ósea lleva descubierta más de treinta años y ya se utilizan para curar muchas enfermedades.

Pero como en todo, hay que poner límites para que no se abuse de esa tecnología que podría tanto salvar muchas vidas como destruirlas por un mal uso, aunque para encontrar un mal uso no creo que tengamos que irnos a la película “El sexto día” de Arnold Schwarzenegger pues si llegamos a ese extremo SEGURO que ya es tarde. Otro de los problemas a los que apuntan los científicos más allá del “quien paga-manda”, es que estas células acaben provocando cáncer o tengan un ciclo vital acelerado porque, como ya he dicho, aún queda mucho por avanzar, lo cual solo se logra investigando.

Fuentes de las imágenes:
http://2.bp.blogspot.com/_4SSgGMQF33o/ReS0-dJOfdI/AAAAAAAAABw/kT6hD-stfZo/s320/celulas+madres.bmp (células madres)
http://www.ondacero.es/nuevaa3tv/img/CELULASGRANDE.jpg (laboratorio)
http://neofronteras.com/especiales/wp-content/photos/esquema_celulas_madre.jpg (esquema)
http://www.saval.cl/medios/2007/CienciayMedicina/ProgresosMedicos/9075pi001.jpg (esquema2)
http://www.caratulasdecine.com/Caratulas/El_sexto_dia.jpg (película)

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