Messi merece indulgencia

0
325

“Es el mejor jugador del mundo. Está haciendo cosas imposibles, es para taparse los ojos y no mirar. Hoy nadie se puede comparar a Messi, los demás que estamos a su alrededor estamos encantados y felices. Es extraordinario, único, genial.” Quizás las palabras de Villa puedan resumir lo que hoy significa Leo, más aún si vienen del damnificado por su juego, pues el Guaje ha tenido que acomodarse a su nuevo hábitat: la banda. El asturiano pierde números, pero la figura de su compañero es tan colosal, que no queda más remedio que quitarse y dejar paso. Y disfrutarlo, pues Messi le devuelve con asistencias la comprensión mostrada. Villa, referencia goleadora de la campeona del mundo, sabe que no puede (ni debe) competir con la Pulga.

La enésima exhibición de Lionel debe aclarar equívocos: Messi merece indulgencia. No ya por la masa culé, que asiste embobada a todo lo que de sus botas sale, sino por aquellos pocos que, aún hoy, se esfuerzan en minimizar lo que cada fin de semana nos regala el argentino. Qué más dará qué haga con la Selección, si con este Barça no queda récord que superar; qué importará su físico, si de él no se esperan campañas de Armani; qué tendrá que ver que Messi, ante los micrófonos de los medios, no sepa expresarse con soltura.

Él sólo sabe jugar al fútbol, y eso es lo único que pretendemos de Messi, porque cuando coge el cuero, los que aparentan lentitud mental son los que deja a su paso. Es normal: en el campo, dónde realmente se habla, Messi es un auténtico erudito. Y eso, en según qué individuos, es lo que realmente se lleva mal. Algunos se atreven a llamarlo envidia, aunque cueste reconocer que un tío tan feo y con tan baja capacidad dialéctica, levante tanto odio.

La temporada ha empezado como las anteriores: al equipo le cuesta coger la forma, a pesar de que en el Camp Nou la cosa vaya sobre ruedas. Septiembre nunca se nos ha dado bien, aunque bien es cierto que, cuando se coge el impulso necesario, el equipo termina respondiendo de manera sobresaliente. Y con él, Messi, que juega y hace jugar.

Foto: MARCA

Dejar respuesta