Merkel: “espiar a los amigos es inaceptable”

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El Servicio de Inteligencia Federal de Alemania (BND) ha sido acusado de ayudar a la Agencia Nacional de Seguridad de EEUU (NSA) a vigilar y espiar a políticos europeos durante más de 10 años. La Fiscalía alemán está investigando el caso.

Este escándalo está causando muchísima expectación en Berlín. Su origen se remonta a cuando los técnicos de la NSA, hace aproximadamente 10 años, le entregaron a sus colegas del BND los llamados “selectores” (herramienta informática que incluye números de teléfonos móviles, direcciones IP de conexiones informáticas y direcciones de correo electrónico), que le permitían espiar a políticos y empresas europeas. Las informaciones que obtuvieron los espías alemanes fueron entregadas también a la NSA.

Este nuevo escándalo obligó a la canciller alemana, Angela Merkel, a tomar cartas en el asunto sobre todo si no quería que se rumoreara más sobre el tema. Y dejó saber, a través de su portavoz, Steffen Seibert, que el Gobierno había exigido al BND una rápida explicación sobre el caso. Sin embargo, en 2014 una comisión del Bundestag ya tenía información sobre el espionaje electrónico de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU en el país. A su vez, los medios de comunicación alemanes declararon que la Cancillería Federal alemana sabía sobre el espionaje ya en 2008 y 2010.

El miércoles 29 de abril, sucedió un giro inesperado cuando varios medios alemanes descubrieron que el Gobierno federal había mentido a una comisión parlamentaria que investigaba el trabajo realizado por la NSA en Alemania. Dos semanas antes, el 14 de abril, el ministro del Interior, Thomas de Maizière, señaló que su departamento no tenía constancia de que la NSA u otros organismos de inteligencia siguieran realizando espionaje industrial en otros países. La respuesta del ministro fue calificada como una “mentira” por Bild, el periódico sensacionalista alemán por excelencia.

El hecho de que el Ejecutivo estaba al corriente del trabajo de espionaje conjunto de la NSA y el BND provocó una peligrosa grieta en el seno de la gran coalición. Los socialdemócratas (SPD) exigieron a la canciller, Angela Merkel, una aclaración inmediata a las revelaciones que señalaban que la cancillería había ignorado, en 2008 y 2010, las advertencias que había recibido de parte del BND y que informaban sobre la dimensión del espionaje, pero también sobre su ilegalidad.

La líder alemana tiene ahora que decidir si cede a la presión y deja caer alguna cabeza. Podría ser la del presidente del BND, Gerhard Schindel. O incluso la del propio De Maizière, uno de sus hombres de confianza. Ha estado presente en los tres gabinetes de Gobierno de Angela Merkel: primero fue jefe de la Cancillería, luego ministro de Defensa y en la última legislatura, titular de Interior.

“Espiar a los amigos es inaceptable”, dijo categórica Merkel al presidente estadounidense Barack Obama, en octubre de 2013. Cuando se llegó al punto álgido del escándalo por las escuchas estadounidenses, que no habían respetado ni el móvil de la canciller alemana. Pero estas palabras hoy en día no pueden más que volverse en contra de la propia Merkel.

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