Menudo Barçacazo

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El Coliseum vivió anoche una fiesta histórica. El Getafe apeó al Barcelona a las puertas de la final de la Copa del Rey. Los de Schuster desplegaron un juego incontrolable que pasó por encima de los azulgranas y logró la remontada.

Cuatro goles le hacían falta al Geta para llegar a la final, cuatro. Y tenían que endosárselos nada más y nada menos que al Barcelona. El conjunto de Rijkaard llegaba a Madrid con una renta favorable de 5 a 2, que a priori le permitía afrontar el encuentro con relativa tranquilidad. Ante la pasividad de los blaugranas, el empuje de los azulones encontró su recompensa en el gol de Casquero, un gol que lleva la firma de los golazos a los que acostumbra este jugador. Güiza, muy activo, buscaba incesantemente la portería culé, hasta que logró sumar el segundo tanto al marcador poco antes del descanso. Vivar Dorado y Dani Güiza de nuevo cerraron la cuenta getafense.

El Getafe le dio un auténtico baño al Barcelona, lo hizo ante su afición, en un Coliseum Alfonso Pérez lleno hasta la bandera para ver cómo su equipo se metía en la final de Copa. Lo hizo, y además humillando al líder de la liga, un todopoderoso barça venido a menos al que no le sirvieron los tres tantos que traía de ventaja del Camp Nou.

Los azulones saltaron al terreno de juego dispuestos a devorarse a su presa, con garra desde el primer minuto. Güiza avisó a los 30 segundos de que podía producirse el milagro. La ilusión, la confianza en sí mismos y el gran juego de los de Schuster encontraron su merecida recompensa y el próximo 23 de junio se enfrentarán al Sevilla, que anoche eliminó por 2-0 al Deportivo de la Coruña, en el Santiago Bernabéu.

Sin Messi, que deleitó a los aficionados al fútbol con un gol maradoniano en el partido de ida, los de Frank Rijaard, carentes de creatividad futbolística y con los brazos caídos, se pasearon perdidos por el césped del Coliseum, sin dar muestra de peligro en los 90 minutos. En una temporada en la que las cosas no han salido como pensaban, las únicas opciones pasan por mantenerse como líderes en la liga y lograr aguantar esta posición hasta el final. Pero el Barça llega tocado, tocado y hundido. Y aunque no se trate del juego de los barcos, Ronaldinho y compañía naufragaron en terreno getafense.

Vivar Dorado y Casquero se echaron a hombros el equipo y conducían cada una de las jugadas de ataque de los azulones que cercaron desde el principio el marco de Jonquera.

Al filo del descanso, el Getafe ganaba 2-0 y el sueño estaba cada vez más cerca. Los vestuarios no le sirvieron al Barcelona para despertar y en la segunda mitad más de lo mismo. La presencia en el terreno de juego de los azulgranas era prácticamente testimonial y totalmente apática, como si no hubiera nada en juego. El que la vivió y la disfrutó como una auténtica final fue el Getafe y su público. Ahora, que tiemble Sevilla, que el Bernabéu apelará, esta vez no al espíritu juanito, sino al “Shuster team”.

Fuentes del texto:
Partido de Fútbol
Cadena SER
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