Mente partida

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La Esquizofrenia,“mente partida”, fue identificada por el psiquiatra alemán Kraepelin en 1896 con el nombre de “demencia precoz”, cuyos síntomas se presentaban en jóvenes bajo la forma de graves deterioros cognitivos y de comportamiento muy similares a las demencias de los ancianos. Años más tarde- en 1911- el psiquiatra suizo Bleuler, matizó lo expuesto por Kraepelin e introdujo el término de esquizofrenia como más apropiado porque este autor observó que esta manifestación no se producía en todos los casos.
La Esquizofrenia: una escisión de las ideas o un alejamiento de la realidad y la vida social.
Esta enfermedad tan complicada de vivir y que tanto sufrimiento conlleva a la persona que la padece presenta dos tipos de síntomas: los positivos y los negativos. Dentro del primer grupo, nos encontramos con alucinaciones, delirios, trastornos del pensamiento, trastornos respiratorios, insomnio, mareos, palpitaciones, angustia, excitabilidad, comportamiento agresivo y/o agitado, inquietud corporal, movimientos extraños y conducta repetitiva, entre otros.

En el marco de los síntomas negativos se encuadran: la pobreza afectiva en donde apenas existen expresión de emociones y sentimientos, la apatía; la abulia que significa falta de energía e impulso; la anhedonia, falta de experimentar interés o placer con su consecuente decremento de la sexualidad y pérdida de interés por ella; la alogia, empobrecimiento del pensamiento que se refleja en los escasos recursos del lenguaje. Lenguaje pobre, vago, estereotipado, repetitivo y sin espontaneidad. Bloqueos, respuestas retardadas, y algún que otro déficit más. Estos síntomas son el preaviso de los síntomas positivos y desgraciadamente una vez pasan los positivos, los síntomas negativos permanecen en el individuo de manera residual.

Es una enfermedad grave, angustiosa, inquietante e incapacitante que limita al enfermo en todo su proyecto vital. Su vida personal, familiar, social y de trabajo se ve afectada por completo. Además del añadido de posibles, y cada vez más frecuentes, problemas cardiovasculares.

De todo esto y de alguna cuestión más sobre el trastorno esquizofrénico, hablamos en entrevista con el psiquiatra Julio Bobes, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB). Para empezar, le preguntamos por la diferencia existente entre esquizofrenia y brote psicótico, este último término tan en boga de los medios de comunicación y de la sociedad. Nos cuenta que, “desde la perspectiva diacrónica la esquizofrenia evoluciona tradicionalmente en forma de brotes psicóticos y no todos estos brotes conllevan a la esquizofrenia. Son procesos episódicos que se producen relacionados con un trastorno esquizofrénico, un trastorno bipolar, por el uso y abuso de drogas y otras condiciones, mientras que los trastornos esquizofrénicos son no limitados en el tiempo y tienden a manifestarse de manera indeterminada a lo largo de la vida de la persona

En la investigación desarrollada en los últimos cincuenta años con el fin de mejorar la calidad de los pacientes y dar con la fórmula mágica de curar esta enfermedad, el doctor Bobes nos expresa que “es difícil cuantificar el tamaño del avance científico. Se han obtenido moléculas antipsicóticas que superan la eficacia de los síntomas positivos: delirios, alucinaciones; y sobre todo, demuestran mejorar la capacidad funcional de los enfermos, que a su vez, facilita la habilitación y rehabilitación social. No sólo los fármacos permiten una mejoría, sino esto también

En los estudios sobre la enfermedad “los aspectos negativos son de las cuestiones más necesitadas de investigación neurobiológica porque darán oportunidades de dianas terapéuticas. La neurobiología busca constantemente las causas del síndrome deficitario y síntomas negativos. En los fármacos se están probando nuevas moléculas dirigidas a los componentes afectivos y cognitivos de la psicosis esquizofrénica

Las técnicas de la Neuroimagen, otro tipo de información complementaria de gran ayuda, se encuentran las funcionales y las anatómicas, donde se incluyen distintas tomografías de carácter funcional con su resonancia magnética y de distintas partes del cuerpo. Esta técnica permite traducir en imágenes radiográficas las alteraciones funcionales en distintas regiones del cerebro que anatómicamente se encuentra bien. Sobre las técnicas de Neuroimagen, el presidente de la SEPB añade que “son imprescindibles no sólo para consolidar el diagnóstico del trastorno esquizofrénico. Para la investigación neurobiológica en este tipo de trastorno se considera que la neuroimagen en este momento está en condiciones de aportar grandes fundamentos, tanto para el conocimiento del funcionamiento normal del miembro, como de los aspectos disfuncionales de cada grupo de trastornos mentales”.

Otro aspecto que preocupa tanto a la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) como a la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB) son los problemas cardiovasculares que se duplican en personas con trastornos mentales. Sobre este tema el psiquiatra nos cuenta, “que la salud mental general y grave ha pasado a un primer campo en el cuidado y atención a los pacientes mentales graves. Por ello en estos Congresos, y muy en particular en éste, se han dado varios cursos y simposios dirigidos a sensibilizar a los psiquiatras del gran reto que supone para la clínica, tanto la debida identificación de sobremorbilidad física como de la sobremortalidad, que tienen los pacientes mentales graves. La SEP y la SEPB han firmado un acuerdo de trabajo preventivo sobre estos aspectos con la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Sociedad Española de Diabetes

Nos preguntamos, ¿por qué un elevado número de pacientes abandonen el tratamiento? “Las dificultades de adherencia a tratamientos médicos se debe en primer lugar del médico y su capacidad de empatía, del tiempo y del contexto. Otra de las razones es el nivel de comprensión mental, dado que resulta frecuente que el paciente apenas tiene consciencia, y por tanto, está impedido para adherirse a cualquier tratamiento médico. Otra variable de peso vinculada al perfil es la tolerabilidad de los psicofármacos. En los últimos años se ha mejorado sustancialmente la tolerabilidad y formulación clínica de estos psicofármacos. De modo que no estamos satisfechos con lo que tenemos pero sí admitimos que ha habido un progreso notable

Terminadas estas palabras, el doctor Julio Bobes hace un balance muy positivo del XIII Congreso Nacional de Psiquiatría en donde los asistentes han mostrado su interés constante, se ha intercambiado mucha información y a raíz del cual nacerá un documento consensuado sobre los Foros de Debate inspirados en la temática de: Formación en Psiquiatría, Identidad de la Psiquiatría y Asistencia Psiquiátrica.

Seguirán trabajando e investigando con el fin de mejorar la calidad de la salud pública. Más adelante trataré el tema tabú del suicidio y los estudios sobre éste en los que adelanto que existe una relación del suicidio o conductas autolíticas con la adicción a drogas y diversas sustancias, la depresión, la esquizofrenia y otros tipos de enfermedades mentales. Finalizo con el lema del Congreso: No hay salud sin salud mental.

Fuente de texto:
www.psiquimadrid2009.org
www.psicologia-online.com
Entrevista personal al psiquiatra y presidente de la SEPB, Don Julio Bobes
Fuente de imágenes:
Google: esquizofrenia y Julio Bobes

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