“Mensaje” no recibido: ¿alguien ha visto los cd’s?

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Millones de británicos amanecieron el pasado 21 de noviembre con un “nudo en la garganta”. Dos Cd’s con datos personales sobre 25 millones de ciudadanos ingleses vagaban a sus anchas por el país británico esperando caer en manos de cualquiera.
La torpeza fue cometida por el equipo del canciller del tesoro, Alistair Darling, que, una vez reconocido el error en todos los medios de comunicación ingleses, se atrevió a decir con aires chulescos: “no voy a dimitir. Nunca huyo, es más, me crezco ante las situaciones difíciles”. Y tiene razón al reconocer que es una situación difícil que ha logrado poner la cara colorada al pimer ministro Gordon Brown, el cual no tuvo más remedio que pedir disculpas a todos los ciudadanos y pedir también que guardaran la calma, pero ¿cómo se puede guardar la calma cuando lo que está en juego son tus ahorros de toda la vida?

Y es que, dentro de los dos cd’s extraviados se incluyen los datos de todas las familias inglesas que reciben un subsidio estatal para sus hijos pequeños, sus nombres, direcciones, números de seguro social y en algunos casos números de cuentas bancarias y esos datos podrían ser usados para robo de identidad o intentos de fraudes financieros.

Para escandalizar más a la población y crear una epidemia de insomnio entre los ingleses, los periódicos y medios televisivos no hacen más que advertir de las posibles consecuencias que podría causar esta perdida de información. Y no es pera menos, ya que muchos aseguran que las personas afectadas estarán, durante varios años, en riesgo de ver su caja de ahorros vacía. Incluso van mas allá, afirmando que las personas con un mayor riesgo de estafa son los jóvenes entre 15 y 18 años. Los “ladrones” esperarían a que estos jóvenes tuvieran la mayoría de edad para pedir tarjetas de créditos a su nombre y campar así a sus anchas por los circuitos comerciales.

Ahora se sabe que los cd’s desaparecieron cuando un empleado de bajo rango de la autoridad fiscal los grabó y los envió por correo desde una sucursal en Washington, en el noreste de Inglaterra, al Tribunal de Cuentas de Londres, adonde nunca llegaron. Brown ordenó una revisión del sistema de seguridad de datos en todos los organismos del gobierno y mientras la policía continuaba la búsqueda sin éxito.

Ante tanto revuelo, el titular de la autoridad fiscal británica, Paul Gray renució a su cargo convirtiéndose en la primera víctima del caso. Esto ha hecho que la oposición se frote las manos y que sigan cuestiones la continuidad de Darling en la cancillería, aunque éste haya dejado claro que seguirá al frente de todo.

En su discurso en la Cámara de los Comunes, el líder de la oposición conservadora, David Cameron, acusó en duros términos al gobierno por no haber prestado la suficiente atención en la protección de datos ultrasensibles de los ciudadanos. Darling se enfrenta también a las críticas por la crisis del banco hipotecario Northern Rock.

Y el propio Brown afronta también una difícil situación por su negativa a celebrar elecciones anticipadas, después de haber anunciado que las consideraría el mismo día en que asumió el poder.

Todo ello pone en tela de juicio la utilización que los gobiernos estatales hacen de los sistemas digitales y sobre todo nos hace plantearnos una pregunta: ¿Son seguros los estos sistemas para el almacenamiento y resguardo de datos confidenciales?. En manos de Brown y compañía, seguro que no.

Fuentes del texto:
www.elmundo.com
www.eltiempo.com
Fuentes de las fotos:
www.google.es
www.eleconomista.com

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