Medios sin voz en un continente robado (II): Eritrea, una independencia trágicamente olvidada

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La revolución socialista desconocida por todos e ignorada por los medios alternativos acoge el nombre de Eritrea. Sin cambios en el Gobierno desde el asentamiento del partido Frente Democrático Popular para la Democracia y la Justicia (PFDJ), además de la censura y el vacío legal que sostiene un sistema inexistente, las noticias que llegan de Eritrea convierten el Estado en una moneda de cara única.

Mapa del Estado de Eritrea.

Eritrea posee una indudable situación estratégica. Conocido oficialmente como Estado de Eritrea, el país está situado en el noreste de África, bordeado por Sudán en el oeste, Etiopía en el sur, y Yibuti en el sureste. Con un extenso litoral en el Mar Rojo de casi 1.000 km de costa, Eritrea conecta directamente a través de Arabia Saudí y Yemen. El Archipiélago Dahlak y unos pequeños islotes al sureste del grupo de islas de Hanish también fueron reconocidos como parte de Eritrea. 

Con una población de 4.851.000 habitantes en una estimación de la ONU en 2007, su capital, Asmara, se mantiene a la cabeza de Assab, Keren, Mendefera y Massawa, otras ciudades importantes. En lo que respecta al idioma, tigriña y árabe se establecen como oficiales. 

Lo que realmente destaca e inquieta de Eritrea es su sistema de gobierno. Calificado como sistema de Estado unitario y sin oposición política, el partido que preside desde 1993 Isaias Afwerki se ha mantenido desde su creación en el poder, denominado Frente Democrático Popular para la Democracia y la Justicia (PFDJ). 

“Eritrea es una democracia popular en la que las personas tienen acceso a la sanidad, no arriesgan la vida al beber un vaso de agua, tienen trabajo, comida, electricidad… Prefiero vivir en un país así antes que en una llamada democracia, como Congo o Etiopía. Y si a pesar de todo se considera a Eritrea una dictadura, prefiero vivir sobre una dictadura”, explicó Mohammed Hassan, experto en geopolítica. 

Conocido como uno de los mejores especialistas del mundo árabe y musulmán, Hassan afirmó que “los sistemas políticos en La Habana y Asmara son muy parecidos; también Isaias Afwerki y Fidel Castro. Ambos han luchado por liberar a sus países antes de presidirlos, lanzaron la revolución social a favor del pueblo y tanto Eritrea como Cuba son bastiones contra el imperialismo, lo que les acarrea las iras de Estados Unidos”.

Eritrea fue conquistada por Italia, y consolidada formalmente como colonia por el Gobierno italiano el 1 de enero de 1890. En 1936 se convirtió en una provincia italiana de África oriental (África Oriental Italiana) junto con Etiopía y Somalilandia Italiana. Los británicos expulsaron a los italianos en 1941 y siguió administrando el territorio en virtud de un mandato de las Naciones Unidas hasta 1951, cuando Eritrea se federó con Etiopía por la ONU. Desde este momento, se emprendería una larga batalla en el movimiento de liberación por la independencia del pueblo eritreo, hasta obtener este reconocimiento internacional en 1993. La Constitución aprobada en 1997 estipula que el Estado es una república presidencialista con una democracia parlamentaria unicameral. Pero la Constitución se halla en un completo vacío legaLa otra realidad

La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen”. Stephen Hawking.

La lucha por la independencia de Eritrea es la más larga en la historia de África. El país, colonizado en primer lugar por los italianos en 1869, mantuvo una larga batalla con Etiopía por la propuesta de EEUU en 1950. En base a una decisión de la ONU acorde a los deseos de EEUU, Eritrea se convierte en una entidad autónoma dentro de una Etiopía federal, la cual perduraría durante más de treinta años. 

Tras la conferencia de Berlín en 1885, se inició el debate hacia un proceso de colonización inabarcable y ambicioso. Por aquel entonces, las potencias europeas se habían instalado en las áreas costeras de África como punto estratégico en las relaciones comerciales, pero desde la conferencia, Europa cambió de rumbo, emprendiendo así la colonización del continente y repartiéndose por potencias el territorio africano. 

De esta manera, Italia se instaló en el Cuerno de África. Hubo aspectos positivos, como la inversión en puertos, plantaciones e infraestructura, pero el colonialismo italiano siguió siendo un sistema discriminatorio donde los negros tenían muy pocos derechos en comparación con los blancos. La población eritrea dentro del sistema colonial era una clase inferior. Además, el fascismo italiano (que había tomado el poder en 1922) estaba basado principalmente en el racismo contra los negros.

En Eritrea se podía oír lo que estaba pasando en África, Oriente Medio, el Golfo Pérsico e, incluso, en algunas áreas de la Unión Soviética, lo que la convertía en una estrategia viable. 

Hasta la derrota de las fuerzas de Eje por las fuerzas aliadas en el Este de África durante la Segunda Guerra Mundial, Italia mantuvo su poder sobre Eritrea. No obstante, entre 1941 y 1952, Eritrea pasó a formar parte de la administración británica. Ese mismo año, después de un largo tiempo debatiendo sobre el futuro del pueblo eritreo, se llegó a un acuerdo por el que Eritrea y Etiopía formarían una federación, pero la falta de disposiciones adecuadas para la creación de la estructura federal permitió a Etiopía reducir Eritrea al estatus de provincia etíope en 1962, lo que favoreció a EEUU por ser Etiopía aliada de Washington. Lo habían conseguido, una situación ambiciosa y el detonante de la furia de los eritreos, que emprendieron la lucha por la independencia más larga de África.

La independencia y el cambio que nunca llegó
La resistencia a la anexión etíope se manifestó desde los años 50, y surgieron movimientos para su liberación, aunque no fue hasta mediados de los 70 cuando tuvo lugar la verdadera confrontación militar con el gobierno etíope, aunque insuficiente. Doce años después, Etiopía se anexionó Eritrea, provocando una lucha que significó treinta años de activismo político con movimientos de liberación por su independencia.

Eritrea es un país independiente desde 1993, y desde entonces sus ciudadanos no han experimentado cambios que diferencien la situación anterior a la actual. Sin constitución puesta en práctica, parlamento en funciones, elecciones regulares o medios de comunicación privados, Eritrea es el país más militarizado y autoritario, repleto de vacío legal.

En 1997, el Gobierno adoptó una Constitución que nunca fue llevada a cabo. El parlamento nominal dejó de funcionar en febrero de 2002. Los medios privados (radio, televisión, prensa escrita y electrónica) desaparecieron entre 1997 y 2001; sólo quedaron los medios oficiales, más fieles a la élite dirigente que a la verdad. Peor aún, desde su independencia, el país nunca ha disfrutado de elecciones libres e imparciales. En la actualidad, y desde 1994, el partido político Frente Democrático Popular para la Democracia y la Justicia (PFDJ), se mantiene en el poder como único partido legal. Fundado en 1970 como Fuerzas Populares de Liberación de Eritrea, el partido fue denominado en 1977 como Frente Popular de Liberación de Eritrea, adoptando en 1994 su nombre actual. A partir de su llegada al poder, se prohibieron los demás partidos políticos, siendo encarcelados muchos de sus activistas si alzaban la voz contraria.

En enero de 2002, la Asamblea Nacional Transitoria aceptó el principio de pluralismo político, carente de sentido por no haber sido aprobada nunca una ley de partidos políticos.

A mediados de septiembre de 2001, habiendo detenido a seis firmantes de la carta, el Gobierno anunció la suspensión temporal de la prensa independiente. De temporal tuvo poco. En el transcurso de los días siguientes, otros cinco miembros del grupo de firmantes fueron detenidos. El Gobierno justificó estas detenciones por estar implicados en “actividades ilegales que ponían en peligro al país”, sin especificar los cargos, pudiendo deshacerse de las informaciones vertidas en contra de lo que estaba surgiendo, un gobierno de falsa democracia. 

El presidente Afewerki destituyó en septiembre, octubre y noviembre de 2001 a los ministros de Información y Comunicaciones.

Panorama mediático
Los medios privados africanos no existen. Es así como Eritrea asiste a la prohibición de los medios privados de información, siendo

Portada de Haddas Eritrea del 08 de Junio de 2012.

necesarias para el desarrollo de un único medio ostentosas cifras de dinero, además de resultar imposible competir con los medios occidentales, que se establecieron como medios hegemónicos muy consolidados.

El periódico Hadas Eritrea (Nueva Eritrea), fundado en 1991, mantiene actualmente seis números por semana en inglés, tigriña y árabe. De carácter gubernamental, es el más popular de la capital del país, Asmara, aunque no el único de toda la región. Eritrea Profile, fundado en 1994 y editado por el Ministerio de Información en inglés, se publica dos veces por semana y tiene muy buena acogida. De ellos, poco más se sabe, dado que el Ministerio controla cada noticia publicada y sus posibles repercusiones en el pueblo eritreo y en Occidente.

Teniendo en cuenta los medios de comunicación en Eritrea, se aprecia la interrogante ya contestada con pinceladas: ¿por qué ocupa Eritrea el primer lugar en la lista de censura? Según el especialista geopolítico Mohammed Hassan, “los medios operan bajo el control absoluto del Ministerio de Información de Ali Abdu, al mismo tiempo que los periodistas reciben instrucciones de cómo hacer su trabajo. Sólo unos pocos ciudadanos pueden pagar el acceso a Internet y no hay corresponsales extranjeros”.

Según un informe del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) publicado para conmemorar el Día Internacional de la Libertad de Prensa, Eritrea, Corea del Norte y Siria encabezan la lista de los diez países con mayor censura.  En todos estos países se utiliza una amplia gama de técnicas de censura, concretamente ha abarcado durante años duras tácticas de encarcelamiento y violencia en el desempeño de la profesión periodística. 

Al frente de todos estos países ‘censores’, la organización, con sede en Estados Unidos, sitúa a Eritrea -país al que ningún periodista extranjero tiene acceso y donde todos los medios de comunicación son controlados por el gobierno- como el país con menos libertad de prensa. “Cada vez que un periodista debe escribir una nota, los funcionarios seleccionan a los entrevistados y determinan los temas específicos sobre los que deben escribir”, cuenta al CPJ un periodista eritreo en el exilio, explicando cómo funciona la prensa en su país.

Según el especialista Hassan, también Occidente ha marcado mucho esta nulidad de la prensa independiente en Eritrea. “Países occidentales ocupan una posición hegemónica en el mundo de la información, y utilizan a los medios como arma de propaganda para servir a sus intereses en el tercer mundo y en África particularmente”, comentó Hassan. 

Algunos ejemplos los encontramos en la cadena BBC, a pesar de que es indudable  que ésta posee un programa internacional muy completo. Pero lo mismo ocurre con Voice of America. El servicio de difusión internacional del gobierno estadounidense está presente en África y emite en amharique, tigriña, somalí, etc. Por ello, concreta Hassan, “con la preocupación de protegerse de esta guerra mediática en la que no todos los países están en las mismas condiciones, Eritrea tomó la decisión de prohibir los medios privados.

En el año 2010, el Congreso de Estados Unidos elaboró un informe muy instructivo sobre el peligro de los medios árabes. Consideró que los medios que informan de la realidad sobre el terreno transmiten ideas antiestadounidenses e influyen en la opinión pública estadounidense, lo que limita la información que pueda circular en África y su tan grave censura. 

Eritrea está en el ojo del huracán no sólo por la ausencia de medios privados, también se acusa al país de tener encarcelados a muchos periodistas. Estas cuestiones son difícilmente verificables, aunque Reporteros Sin Fronteras ha sacado un informe de la situación en lo que respecta al oficio con la cifra de 31 periodistas encarcelados en lo que va de año.

Censura y vacío legal
La situación de Eritrea es tan complicada como incierta. Hablar de la situación a través de los indicadores de desarrollo específicos, es arriesgarse a aventurar una información errónea. Son contradictorios. Algunas fuentes indican “progreso” en ciertas áreas, como la mortalidad infantil y morbilidad materna. Sin embargo, es calificada pésimamente en muchos informes de fuentes independientes. Por ejemplo, en libertad de prensa, Eritrea fue clasificada como la peor del mundo, desplazando de ese lugar a Corea del Norte, según Reporteros Sin Fronteras.

Se han encarcelado a muchos periodistas por estar al servicio de las potencias imperialistas y manipular la opinión pública para desestabilizar al gobierno. De esta manera, Eritrea ocupa por quinto año consecutivo el puesto 179 en la clasificación mundial de la libertad de prensa, el último lugar, como indicó RSF. Este país, dictadura totalitaria del Cuerno de África, padece la opresión sometida y prolongada por el presidente Issaias Afeworki. Como las otras libertades, la de expresar una opinión, no existe. A pesar de una reducida población de cuatro millones de habitantes, el alarmante historial del país por las violaciones de los derechos humanos ha hecho que sea clasificado como la cuarta fuente más grande de refugiados del mundo. 

En lo que va de año, 31 periodistas han sido encarcelados. Con todo, varios países de África han confirmado en 2011 su respeto a la libertad de información o han hecho progresos significativos, como es el caso de Cabo Verde.

Mohammed Hassan: “Occidente posee la hegemonía mediática”
En la entrevista realizada a Hassan por Grégoire Lalieu y Michel Collon, los periodistas preguntan al especialista en Geopolítica si el gobierno eritreo no reacciona duramente con los profesionales de la información. Según ellos, existe una clara diferenciación entre países, siendo encarcelados en Eritrea si se les ocurriera hacer lo mismo en un país como Francia, por ejemplo. “Le puede preocupar la falta de libertad en Eritrea. Pero hágase la siguiente pregunta: ¿Cómo reaccionaría Francia si Cuba apoyara a grupos terroristas que trataran de asesinar a Nicolas Sarkozy? Apuesto a que los ciudadanos occidentales no gozarían tampoco de las mismas libertades”, respondió Hassan.

Mohammed Hassan.

De esta manera, en Eritrea sólo se les permite operar a los medios del estado bajo la dirección absoluta del Ministro de Información, Ali Abdu. Los periodistas son reclutados para sus puestos, carecen de libertad editorial y reciben instrucciones de cómo cubrir un evento. Aquellos periodistas  sospechosos de enviar información fuera del país son encarcelados sospechosos de enviar información fuera del país son encarcelados sin cargos ni juicio y se los detiene por largos períodos de tiempo sin poder ser visitados por sus familias o tener acceso a un abogado.

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Introducción
Magreb, tan occidental como desconocido 

 Fotografía: Lonely planet/ Investig´ Action/
Haddas Eritrea 

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