Medios sin voz en un continente robado (I): Magreb, tan occidental como desconocido

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La zona más conocida de África oculta ataques contra la libertad de prensa a la vez que tímidas aperturas. Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Egipto son los puntos calientes de una histórica revolución. 

Estados que componen el Magreb, y a la derecha Egipto, del Máshreq.

Magreb es la parte occidental del norte de África. Su nombre proviene del árabe ‘Al-Magrib’, que significa “lugar donde se pone el sol”, el Poniente. La principal lengua es el árabe, si bien en la mayoría de países hay una segunda lengua, generalmente el francés. El Magreb engloba Marruecos, Túnez, Argelia, Libia, y también Mauritania y el Sáhara Occidental, aunque este apartado se centra en los cuatro primeros. Aunque no se considera parte del Magreb, sino del Máshreq, la parte oriental del mundo árabe, es importante analizar brevemente la situación de Egipto, sobre todo después de la revolución del 2011.

El contexto geopolítico del Magreb tiene mucha importancia para España, por los flujos comerciales y migratorios que unen ambas partes del Mediterráneo. Existe la llamada Unión del Magreb Árabe (UMA), integrada por todos los países de la zona a excepción del Sáhara, que se considera parte de Marruecos. No obstante, las reuniones están bloqueadas por la tradicional rivalidad entre Argelia y Marruecos debido a la causa saharaui.

Marruecos, “el europeo”
Probablemente el país que mayor relación mantiene con Europa es Marruecos, sobre todo después de que el gobierno español haya tratado en varias ocasiones de integrarlo en políticas de la Unión Europea. Consigue la independencia en 1956, después de que Francia y España renunciaran a sus respectivos protectorados de la zona. Actualmente se constituye como una monarquía constitucional, donde el Islam es la religión del Estado, aunque se reconoce la libertad de culto.

La Constitución de Marruecos fue renovada en 2011 debido a las protestas que sacudieron el país inspiradas por las revueltas de los países vecinos. En relación al tema que nos ocupa, se reconoce la libertad de prensa sin censura previa. No obstante, un texto del año 2002 reforma el Código de la Prensa, que marca las pautas jurídicas que deben seguir los medios de comunicación. En este texto, entre otras cosas, se regula la introducción de periódicos o revistas no impresas en el país, que puede ser prohibida por el Ministerio de Comunicaciones en caso de atentar contra la religión islámica, la monarquía, la integridad territorial, el respeto debido al Rey, o si altera el orden público. En relación con esto, se establecen penas prisión de tres a cinco años y una multa de 10.000 a 100.000 dirhams para quien difame sobre la integridad del Rey, la religión islámica, la monarquía y la integridad territorial. También se contempla la posibilidad de suspensión y prohibición por parte de un Tribunal.

El Sindicato Nacional de la Prensa Marroquí (SNPM) lleva años denunciando la situación de los periodistas en el país vecino. De hecho, el propio secretario general del sindicato, Yunes Moujahid, periodista del diario Al Ittiad Al Ichtiraki, fue despedido de su empleo por las críticas que realizó a esta nueva ley del 2002.

El informe anual de Reporteros sin Fronteras relativo a la libertad de prensa ha situado a Marruecos en el año 2011 en el lugar 138, de 179. Desciende así respecto al año anterior, cuando se encontraba en el 135. Este descenso se ha debido, entre otras cosas, al encarcelamiento del redactor jefe de Al-Massae, Rachid Nini, el 28 de abril, quien todavía se encuentra detenido.

Los medios de comunicación de Marruecos se publican en árabe o francés. La gran mayoría pertenecen o están vinculados a partidos políticos. Es el caso del diario Al-Ittihad al-Ichtiraki (Unidad Socialista), órgano de la Unión Socialista de Fuerzas Populares. También Al-Bayane (El Manifiesto), órgano del partido del progreso y del socialismo; o Libération, perteneciente a la Unión socialista de fuerzas populares. El partido que ocupó el poder hasta agosto de 2011, Istiqlal, cuenta con varios diarios, como L’Opinion y Al-Alam. También institucional es el diario fundado por el Ministerio de Educación, Al-Anba’a (Información). Aunque sí se pueden encontrar diarios independientes, como Maroc Soir, Asshara al-Maghribia o el ya mencionado Al Massae.

Argelia, la tímida apertura
Limita al oeste con Marruecos y su forma de gobierno es una república presidencial. Argelia consiguió su independencia de Francia en 1962 y desde hace años mantiene un enfrentamiento con Marruecos por la opresión que este ejerce sobre el Sáhara.

La libertad de prensa en Argelia se ha visto modificada por la pasada ley de noviembre de 2011, con la que el gobierno pretende una apertura tras el estallido de la Primavera Árabe y para evitar la expansión de las protestas. Esta nueva Ley de Información tiene como principal novedad la abolición de la pena de cárcel para delitos de prensa, especialmente el de difamación, y se ha sustituido por una multa que podrá llegar a los 5.000 euros. El secretario del Sindicato de Prensa, Rabah Abdala, considera que se trata de un “engaño”, ya que, aunque se haya eliminado la cárcel por ejemplo en la difamación, si un periodista es declarado culpable, él solo deberá hacer frente al pago de una multa que supera con creces su sueldo. Esto, según Abdala, podría llevar al periodista a la cárcel, por impago.

Con todo, Argelia ha subido once puestos en la clasificación anual de la libertad de prensa realizada por Reporteros sin Fronteras, del 133 al 122. Esto se debe a la reducción de procesos legales contra profesionales de la información.

Entre los medios impresos argelinos, como en el caso marroquí, también se encuentran publicaciones en francés o en árabe. Destaca El Moudjahid, un periódico en francés controlado por el Estado. A diferencia de Marruecos, la gran mayoría son independientes: El Watan, Liberté, L’Expression, Le Soir d’Algerie, o La Tribune. También hay semanarios en francés, como Algérie Actualité y La Nation.
En lengua árabe destacan tres diarios: El Khabar, Elhorouk-El Yaoumi y Ennahar El Djadid.

Túnez, la chispa del cambio
Entre Argelia y Libia, al norte de ambas, se encuentra Túnez. Este país consiguió su independencia de Francia en 1956 y actualmente es una república presidencialista. Su situación política actual es relevante tras la revolución tunecina de 2011, que encendió la mecha para todas las demás. Fue el foco principal de la Primavera Árabe. El entonces presidente desde 1987, Zine el Abidine Ben Ali, se vio obligado a abandonar el país. Tras meses de revueltas, también en el seno político, la Asamblea Constituyente eligió a Moncef Marzouki como presidente provisional. Este, a su vez, nombró primer ministro a Hamadi Jebali. Actualmente, las negociaciones persiguen la elaboración de una nueva constitución.

Con Ben Ali, todos los medios de comunicación que existían fuera de la capital eran públicos, con el fin de evitar la extensión de protestas. En el caso concreto de los medios impresos, tras la revolución de 2011 han surgido nuevos medios independientes, pues una de las metas principales de las movilizaciones era la libertad de expresión. No obstante, paradójicamente son los periódicos antiguos, los que ya existían con el régimen de Ben Ali, los que continúan a la cabeza, y los que reciben aún publicidad estatal. A esto hay que unir que, a pesar de promulgarse la libertad de prensa en varias leyes, especialmente la de noviembre de 2011, los periodistas siguen teniendo dificultades para acceder a la información y son atacados si incurren en asuntos espinosos, como la religión. Esto lleva inevitablemente, en muchas ocasiones, a la autocensura.

Con todo, Túnez también ha subido en la clasificación mundial de Reporteros sin Fronteras, pasando del lugar 164 al 134 (de 179). También en este país quedan restos de la antigua colonia francesa, al editarse, al igual que en los dos países anteriores, publicaciones en francés y en árabe. Entre los que ya se publicaban durante la era Ben Ali destacan: Al Chourouk, Al Amal, L’Acción, La Presse, Le Temps y Le Renouveau. Estos tres últimos diarios estaban vinculados de una u otra forma al partido RCD, al que pertenecía Ben Ali, aunque Le Temps se consideraba “independiente”.

Libia, lo peor de la guerra
Libia es el último país perteneciente al Magreb, si se mira de oeste a este, como hemos venido haciendo. Comparte frontera con Argelia y Túnez al oeste, y con Egipto al este. Libia consiguió su independencia de Italia en 1947 y entre 1969 y 2011 fue gobernada por Muamar el Gadafi. En la guerra de 2011 fue asesinado y se constituyó un Gobierno provisional del Consejo Nacional de Transición, que aún continúa. Este nuevo gobierno perseguía la liberación del país, con la propagación de la revolución tunecina. Sin embargo, este mes se ha aprobado una ley que prohíbe y sanciona el “enaltecimiento” de Gadafi, así como la difusión de falsos rumores o propaganda. También cualquier intención de dañar la defensa nacional, “aterrorizar a la población” o “menoscabar la moral de la ciudadanía” en tiempo de guerra. Asimismo, esta ley prevé cadena perpetua si estos actos “perjudican al país”.

Muamar el Gadafi, ex líder libio.

Amnistía Internacional ha condenado esta nueva norma, ya que, según ha explicado Philip Luther, director del programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África, “recuerda de manera inquietante a la draconiana legislación utilizada para reprimir la disidencia durante los cuatro decenios de gobierno brutal de Gadafi. Los libios se echaron a la calle en febrero del año pasado y pagaron un alto precio para librarse de estas represivas prácticas, no para verlas restablecidas”.

En la clasificación anual de Reporteros sin Fronteras, Libia ha progresado levemente, subiendo del puesto 160 al 154, sobre todo por la proliferación de medios de comunicación tras la caída del régimen de Gadafi. Con él, toda la prensa estaba controlada por el Estado, y ha dejado de salir tras su muerte. Pero han surgido muchos otros diarios, como Febrair. Semanalmente también salen varios: Libia Al-Watan (Nación Libia), Libia Alyadida (la Nueva Libia), Alshura, o Libia Al-Llaoum (Libia de Hoy).

Egipto, más allá del Magreb
El país de las pirámides no forma parte del Magreb, sino del Máshreq, donde comparte lugar con Jordania, Líbano, la Autoridad Nacional Palestina y Siria. A estos se unen Arabia Saudí, Sudán, Yemen, Irak, Catar, Baréin, Omán, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos. Es importante incluir a Egipto en este análisis por la revolución del año 2011, que terminó con el régimen de Hosni Mubarak, quien ocupaba el poder desde 1981 en lo que se consideraba una república semipresidencialista. Tras las revueltas, inspiradas también en la revolución tunecina, se formó un gobierno de junta militar, que se encarga supuestamente de la transición hacia la democracia.

Portada del periódico Al Ahram.

Entre los principales medios hay que destacar que hay nueve empresas estatales: Al Ahram, Akhbar Al Youm, Rosa Al Youssef, Dar El Tahrir, Dar El Helal,Dar El Maáref, Dar El Shaab, Dar El Taáwen y la agencia de noticias Middle East News Agency (MENA). La lengua más común en los medios egipcios es el árabe, aunque hay algunos en francés. Entre los principales periódicos se encuentran el oficial y más prestigioso, Al Ahram (Las Pirámides), Messa, Gomhoria, El Ajbar (Las Noticias), El Gumhuriya (La República), Le Progrés Egyptien y Journal d’Egypte.

Ataques a la libertad
En algunos de los países tratados aquí se han pretendido aperturas en la legislación de prensa; en otros, restricciones. Sin embargo, en casi todos se producen con mayor o menor regularidad detenciones de periodistas, así como otras irregularidades, como la censura. Para terminar, veamos algunos datos.

En Egipto, durante las revueltas de 2011, las fuerzas de seguridad mantuvieron alejados a los medios del centro de las protestas. Además, se registraron problemas de disminución de la velocidad de Internet cuando se trataba de acceder a las páginas web de los medios que más cobertura realizaban de las movilizaciones, como fue el caso de Al-Badil, Al-Dustour y Al-Masry Al-Youm. Antes de que Mubarak abandonara el poder el 11 de febrero, durante las revueltas, 84 periodistas fueron agredidos y uno asesinado. Entre el 11 de febrero y el 15 de noviembre, con el nuevo gobierno militar, otro periodista fue asesinado, 25 agredidos y otros 20 procesados.

En Libia, desde que empezaron las revueltas hasta el 20 de octubre, día del asesinato de Gadafi, cinco periodistas murieron y 32 fueron encarcelados. Sin contar quedan los 30 obligados a abandonar el territorio y los 15 secuestrados.

En Túnez, la situación fue algo más suave, pero no por ello menos grave. Antes del 14 de enero de 2011, cuando Ben Ali huyó del país, un periodista fue asesinado, once agredidos y seis encarcelados. Después de esa fecha decisiva, 25 periodistas fueron agredidos, aunque ya no se produjeron muertes.

Argelia ha sido el único país de los analizados que en 2011 no ha atentado gravemente contra la libertad de prensa. Según Reporteros sin Fronteras, ningún periodista fue asesinado, encarcelado o agredido el año pasado. A pesar de que la nueva ley de noviembre no es vista con buenos ojos por parte de los profesionales, supone un avance en una nueva política que garantice la libertad de expresión.


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Medios sin voz en un continente robado.

Fotografía: IBTIMES/ EMAJ Magazine 

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