Medio siglo de información sobre violencia de género

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El caso de Ana Orantes marcó un antes y un después, tanto en la legislación española sobre violencia de género, como en el tratamiento de las informaciones de maltrato por parte de los medios de comunicación. Con su muerte, aumentó la lucha por un tema que hasta entonces había sido de ámbito privado, la violencia encubierta del maltrato machista.

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Ana Orantes apareció en 1997 en la televisión andaluza para contar a toda España el maltrato físico y psicológico que había sufrido durante 40 años de matrimonio. Tres días después fue quemada viva por su exmarido. Su asesinato conmovió a la opinión pública y provocó una revolución legislativa que acabó en 2004 con la promulgación de la Ley Integral  contra la violencia de género.

Han pasado 16 años desde la muerte de Ana Orantes y tan solo nueve desde que se aprobara la Ley Integral. Sin embargo, en lo que va de año han muerto en nuestro país 41 mujeres por violencia de género. Entre el 1 de enero de 2003 y el 30 de junio de 2013 murieron 685, según el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. 

Los medios de comunicación son una pieza clave y fundamental en este conflicto, su labor es la de informar y concienciar sobre un problema que persiste en miles de hogares. Es a partir de 1970 cuando las informaciones sobre violencia de género comienzan a crecer en los medios españoles y viven un especial incremento tras el caso de Orantes. Como señala Elvira Altés, profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, “el documento televisivo donde la mujer denunciaba a su agresor sirvió de fuente informativa para documentar el asesinato y multiplicar el efecto de “realidad”. No se trataba ya del fallecimiento de una mujer anónima”. 

Pero el tratamiento de las informaciones plantea también problemas y controversias. Muchos se quejan de que los medios no dedican el tiempo suficiente ni profundizan demasiado en los temas de violencia contra la mujer. El Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA), un órgano regulador que se encarga de analizar y controlar la actividad de los medios de comunicación, ha publicado un informe en el que analizan el tratamiento de las informaciones sobre violencia machista en los medios. El informe critica el tiempo de los informativos dedicado a la violencia machista, 46 segundos de promedio, en contraste con el minuto y medio que suelen durar el resto de noticias. En palabras del CAA,  “el esfuerzo por evitar un tratamiento informativo contraproducente no debería conducir necesariamente a una presentación de los crímenes desnuda de la función social y pedagógica que se espera de los medios”. Otra de las practicas que denuncian es la de sacar como testigos a vecinos y familiares de la víctima y no a expertos en violencia de género, como psicólogos,  juristas o médicos que pueden aportar un marco a la información y ayudar a las víctimas.

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Viñeta recogida por la serie mexicana “Las Aparicio”, que retoma con sarcasmo los mensajes de la Guía de la Buena Esposa, difundida por la Sección Femenina.

El Consejo ha planteado en el Parlamento la necesidad de abordar reformas legales para avanzar en la igualdad a través de los medios de comunicación. Según ha explicado la presidenta del Consejo, Emelina Fernández, los medios siguen ofreciendo una imagen estereotipada y desigual de la mujer y favorecen su invisibilidad mediática ya que el tiempo de palabra que se le otorga a las mujeres es tres veces menor que el que se le da al hombre.

La desigualdad entre hombres y mujeres se hace patente en los medios y en nuestro día a día de forma sutil y directa. Este mes salió a la venta Cásate y sé sumisa, un polémico libro escrito por la periodista italiana Costanza Miriano, y editado en España por el arzobispado de Granada. En una entrevista que ha publicado la periodista en su propio blog explica por qué usa la palabra sumisa: “San Pablo nos recuerda que a las mujeres nos gusta controlarlo todo. Ser sumisas significa estar por debajo para ser el apoyo de  todos los miembros de la familia. Es una  cualidad propiamente femenina. Una buena esposa sabe acoger con dulzura y paciencia, mira a su marido desde  un punto de vista positivo y acepta como  bueno lo que viene de él. Pospone la confrontación y nunca jamás contradice al padre delante de los hijos”. Parece que estuviésemos leyendo el “Manual de la Buena Esposa” de Pilar Primo de Rivera, que enseñaba a las niñas de la Sección Femenina de la Falange a ser buenas esposas, cuidar a los niños y vivir por y para su marido. Cabe decir que dicho manual ha sido recuperado por una telenovela mexicana, “Las Aparicio”, y lo ha usado en la parte introductoria en forma de viñetas.

La violencia física contra la mujer es lo más difundido y denunciado en los medios de comunicación, pero tan solo representa el punto y final a una vida de maltrato que empieza con la educación en las casas y en el colegio y con todos los mensajes y estereotipos que se difunden en los medios de comunicación que dicen cómo debe ser una “buena” chica, novia o esposa.
Se trata de un proceso de socialización que afecta tanto a hombres como a mujeres. La sociedad debe dejar de educar a la mujer para protegerse del hombre y educar al hombre sin violencia. Los periodistas y medios de comunicación tenemos la responsabilidad de dar voz a las mujeres y de hacer que la opinión pública conozca y sea partícipe de una lucha que es de todos, sin discriminación de género.

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