“Medianoche en París”: Sonrisa nostálgica

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Érase una vez, allá por el 2010…

¿Seguro…? Creo que no. Debían ser los años 20. Esos elegantes coches que corrían por las calles de París en busca de alguna buena fiesta. Damas perfumadas. Bailar y agarrarse una buena borrachera… ¿O era antes de la I Guerra Mundial? ¡Oh, La Belle Époque! Ese periodo de auge económico donde todo eran esperanzas y sueños. O tal vez no… puede que nuestro protagonista viviera en la época que más tarde se conocería como el Renacimiento… Bueno, qué más da… se trata de París y eso es lo importante. Eso, y que ha vuelto el fantástico nunca mejor dicho Woody Allen. El de películas como La Rosa Púrpura del Cairo o El dormilón. Aquel que nos embaucaba con historias nacidas de delirantes majaderías que acababan tan borrachas de sí mismas que terminaban diciendo la verdad. Porque los borrachos nunca mienten, y las películas de Allen, tampoco.

Es llamativo cómo partiendo de la romántica y derrotista idea de que cualquier otro tiempo fue mejor, Medianoche en París se convierte en un mágico y optimista canto a la felicidad: cambia lo que no te gusta y no temas a abandonar la rutina para hacer todo aquello que llena tu vida de sentido. Metáforas tan manidas como la de caminar bajo la lluvia, recobran fuerza en esta cinta y a todos nos parecen bien. Pues entendemos que algunas representaciones románticas son perennes, y recursos literarios como este adaptados al cine nunca pasarán de moda.

Al terminar la película observo alrededor de mí. Un único ambiente. Las sonrisas han inundado la sala. Nostalgia por el “recuerdo” de un tiempo que nunca vivimos. Paradójico. Allen vuelve con fuerza para elevar espíritus, y desatar carcajadas. El cartel ya anunciaba un hilarante y melancólico viaje cronológico. Owen Wilson caminando junto al Sena, bajo el cielo impresionista de Van Gogh. Un memorable homenaje a París y a interesantes personajes históricos como Scott Fitzgerald y Zelda, Hemingway, Picasso, Buñuel, un destacable Dalí (interpretado por Adrien Brody), Mark Twain…

¿Alguien da más?

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