Mayores turbulencias en los vuelos a consecuencia del cambio climático

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Una reciente investigación alerta sobre las consecuencias del empeoramiento de la calidad del aire y asegura que tanto aerolíneas y pasajeros correrán peligro por el aumento de las turbulencias durante los vuelos.

Flickr Según un estudio británico publicado en la revista mensual Nature Climate Change, las consecuencias negativas del cambio climático afectarán directamente a la aviación en menos de medio siglo. A medida que aumenten los niveles de CO2 en la atmósfera la frecuencia con la que se produzcan turbulencias se duplicará y la intensidad de las mismas podría alcanzar un 40% más sobre lo registrado en la actualidad.

Paul D. Williams y su equipo de investigadores determinan que estos porcentajes podrían traducirse en realidad tangible al alcanzarse el año 2050, aumentando de forma significativa el número de heridos durante los trayectos aéreos así como el coste económico a las aerolíneas. El estudio llega a sugerir que al aumentar las zonas de riesgo surgirá la necesidad de rodear dichos lugares, aumentando asimismo la duración de los vuelos y el gasto de combustible que tan solo contribuirá a la mayor generación de gases tóxicos que agraven el cambio climático. Todo ello sin pasar por alto los posibles daños estructurales que puedan sufrir los mismos aviones al ser sacudidos bruscamente durante los intervalos de inestabilidad. Según Williams las turbulencias tienen un coste anual para cada aerolínea de aproximadamente 114 millones de euros y a la larga los gastos añadidos correrán a cuenta de los pasajeros a través de subidas de precio en sus billetes. “Las turbulencias hacen algo más que interrumpir el servicio de bebidas durante el vuelo. Causan daños de distinta consideración a cientos de pasajeros y miembros de la tripulación cada año” aseguró en una reciente rueda de prensa.

El análisis se centró en la zona del Atlántico Norte, lugar muy frecuentado por vuelos comerciales y por donde se estima circulan a diario unos 600 aviones. Más específicamente se analizaron las turbulencias en aire claro o clear-air producidas por corrientes en chorro, muy difíciles de evitar por ser indetectables para los satélites y radares incorporados en cada aeronave. Las corrientes en chorro son masas de aire caracterizadas por alcanzar grandes velocidades y formadas al entrar en contacto corrientes de aire de distintas temperaturas, cálido y frío. No del todo satisfecho Williams asegura que en el futuro le gustaría extender su estudio a otras zonas ya que según él “también se necesitan investigar las causas de otro tipo de turbulencias, como las nubes o las montañas”.

No resulta sorprendente descubrir que uno de los sectores que mayor cantidad de CO2 libera a la atmósfera sea el que quizás peores consecuencias sufra, afectando a su vez la vida de muchísimas personas que dependen hoy en día de este medio de transporte. “La aviación es en parte responsable del cambio climático” afirma Williams y añade que “resulta irónico que el clima parezca vengarse con la creación de un ambiente turbulento para volar”.

Fotografía: Flirk

1 Comentario

  1. En el Vueling Bilbao Barcelona de las 16:15 horas del día 15/6/16, sufrimos lo que se describe en este artículo. La verdad es que fué impresionante, .., vaya sacudida, voló todo por el aire y hubieron lesiones leves sobre todo de la tripulación de cabina. El susto fué tremendo, los compartimentos de las maletas se abrieron todos, saltado por los aires parte del equipaje, móvilies, libros y revistas,…., mi móvil voló a tres filas más adelante de donde estaba sentado, … el comandante comento algo del “aire claro”, … pues lo vimos todos muy oscuro, …. pero llegamos ok.

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