Massive Attack vino a (con)movernos el alma

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El pasado día 8 de octubre, el Palacio de Vistalegre de Madrid recibió a Massive Attack. Sus fundadores, Robert Del Naja y Grant Marshall, ofrecieron un concierto como parte de su gira por la publicación de su último disco de estudio: Heligoland. El espectáculo fue el esperado y deseado por los fans. Sólo se vio algo deslucido por la acústica del lugar.

A las ocho y media de la tarde salió al escenario Martina Topley Bird bajo el rol de telonera. Valiéndose únicamente de una guitarra eléctrica, una pandereta, un teclado, un xilófono, un ordenador portátil y un mando electrónico, ella sola puso voz y acompañamiento a las mejores y más conocidas canciones de su discografía durante cuarenta y cinco minutos, frente a menos de la mitad del público que estaría por llegar tras su actuación, y que sin embargo se mostró enérgico y la acompañaron con palmas y con coros cuando ella así lo solicitó en un muy comprensible castellano. Fue todo un ejemplo de autosuficiencia y profesionalidad la que demostró Martina en el escenario, quien sorprendió y agradó a la gran mayoría de los allí presentes.

Tras quince minutos de espera en los que la zona habilitada para el concierto se llenó por completo, ya que la mitad del recinto había sido cubierta con paneles blancos para los efectos lumínicos, comenzó Del Naja a pinchar para ir animando a los fans, quienes lo recibieron con sonoros aplausos y gritos. Tras la breve introducción comenzó el concierto en sí, en el que no faltaron las obras cumbres del grupo, muchas de las cuales ya son clásicos contemporáneos.

Volvió a salir Martina, quien ha colaborado en el último disco del grupo en las canciones “Psyche” y “Babel”, que por supuesto cantó, además de “Protection” y de una versión diferente de la mítica “Teardrop”; por su parte Horace Andy, colaborador habitual de la banda, deleitó a todos cantando la archiconocida “Angel”, y “Girl I love you”, una de las mejores canciones de Heligoland bajo mi punto de vista; y por último estuvo Deborah Miller, quien puso voz y alma a “Safe from harm”, y una desgarrada e impresionante “Unfinished sympathy”, la canción que supuso un punto de inflexión en el panorama musical de principios de los años noventa; fue imposible que la gente no la acompañara con las palmas, la halagaran y se emocionara, aunque también resultó imposible no acordarse de la maravillosa voz de Shara Nelson, cantante original del tema.

Todas las canciones hasta ahora nombradas fueron las que estremecieron el alma del público, las que todos ansiaban escuchar pues es la esencia del grupo, y sin duda alguna lo consiguieron. No obstante, no faltaron las canciones enérgicas, cortesía de Del Naja y Marshall, como “Risingson”, “Atlas Air”, “Future proof” (algo más relajada), “Inertia creeps”, o la imprescindible “Karmacoma”, que fue el colofón final de un concierto que seguro quedó grabado a fuego en los corazones de quienes lo disfrutaron. Lamentablemente la acústica, especialmente durante estas actuaciones, no era precisamente paradigmática: la voz de Robert apenas se oía, y a pie de vista se acusaba la reverberación de los bajos y oían los efectos electrónicos y los instrumentos mezclados; nada de la sensación de sonido envolvente que requería un concierto como este.

La exhibición musical de Massive Attack se ejecutó bajo una oscuridad casi total salvo momentos de mayor dinamismo e intensidad sonora en los que hicieron acto de presencia diferentes efectos de luces, muy del estilo de los conciertos de Nine Inch Nails. Un momento clave fue durante “Inertia creeps”, cuando comenzaron a aparecer diferentes datos como los muertos en Afganistán, o las bombas nucleares que tienen Irak y Corea, entre otros apuntes, a modo de denuncia, a lo que se unían imágenes de las victimas de diferentes conflictos en Oriente Medio. No era de extraña ya que Robert Del Naja se mostró totalmente en contra de la Guerra del Golfo.

También hubieron proclamas en contra del capitalismo y las grandes empresas como Apple o Facebook, durante otras canciones, e incluso noticias, como el Nobel que había recibido Vargas Llosa, que Tiziano Ferro es gay, o que Belén Esteban no volvería con Fran; sí, incluso aquí hizo acto de presencia la popularmente conocida como “princesa del pueblo”. Sin embargo resulta del todo hipócrita tanta propaganda antinorteamericana y anticapitalista por parte de un grupo que no ha ofrecido un concierto precisamente gratuito, ni tampoco económico, ya que cada entrada rondaba los cuarenta euros. Pero esto no empañó el gran espectáculo del que fueron testigos unos pocos cientos de fans, y que salieron del Palacio de Vistalegre con la sensación de que sus expectativas se habían cumplido, pero también con la sensación de que sin duda la experiencia a nivel sonoro podría, y debería, haber sido mucho mejor.

Crónicas y fotografías: Abraham Valverde Fangacio
Fuente de la imagen de Robert Del Naja y Grant Marshall:
Tanaka Music

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