Más SOS que nunca (I)

4
268

La cuarta edición del Festival Estrella Levante SOS 4.8 es ya historia, dejando un poso muy positivo en los más de cuarenta mil asistentes por día. Ha pasado de ser un evento cultural en Murcia a ser uno de los mejores festivales nacionales, y ello a pesar de que este año no tenía un cartel extraordinario.

Las cifras avalan este hecho. Más de cuarenta mil asistentes por día, más de sesenta artistas en liza, cuatro escenarios en el Recinto Ferial La FICA de Murcia, actividades paralelas como los Aperitivos SOS en la Plaza de las Flores y la Plaza de Santa Catalina, la celebración del SOS PRO para profesionales del mundo de la música o las ya clásicas secciones Voces y Arte. Todo ello concentrado en 48 horas ‘non-stop’ que tuvieron lugar el pasado fin de semana, en un festival que tiene como epicentro la música en directo. El viernes día 6 de mayo la jornada comenzó con algunas colas en las dos entradas del recinto de la FICA, llenas a rebosar por los cuatro costados a pesar de la siempre impecable organización de este festival. Y es que se percibía cierta impaciencia por comenzar la fiesta entre la cantidad de gente que se aglomeraba desde primera hora.

En el Escenario Jagermeister, el segundo en amplitud y asistencia de personal, comenzaron a calentar motores Diecinueve y el grupo catalán Manel, que está siendo la sensación del año, pero que no pudo retener a la marabunta que se trasladaba en masa para ver la primera actuación fuerte de la jornada, protagonizada por el pop-rock netamente británico de The Kooks. Con aires a The Beatles en su época sesentera, armazón post punk y psicodélico rock indie, animaron a un público cada vez más numeroso en el Escenario Estrella Levante. No faltó su ya clásico “Naive”, para uso y disfrute de sus fans femeninas más incondicionales, pero sin sorprender a nadie en poco más de una hora de concierto.

Triángulo de Amor Bizarro se presentó en el festival con un nuevo teclista “circunstancial” para ofrecer una explosión de ritmos potentes y caleidoscópicos que habitan en Año santo, su último disco, pero también en su característico sonido ‘noise’ y ‘shoegaze’ patente en su carrera musical. Veloces y en ocasiones escalofriantes, los gallegos ofrecieron un sonido sucio, casi laberíntico en su set festivalero que sonó potente, aunque la voz de Rodrigo Caamaño fuera lo menos destacable. Aunque menos enjundia tuvo aquel protagonismo infundado de Yann Tiersen, un artista llamado a un magnífico éxito que no merece porque sus arquitecturas sonoras están atestadas de minimalismo atmosférico, vanguardismo trasnochado y violines eléctricos que no terminan de atacar a los sentidos ni a los sentimientos, y se convierten finalmente en reiterados compases. Lo más destacable de su momento de gloria fue el ligero chispeo que comenzó a caer sobre la ciudad de Murcia, algo que no incomodó a sus incondicionales pero acabó por trasladar en masa a los festivaleros al escenario mediano. No era su hora ni tampoco su escenario.

SOS 4.8 2011 – Arizona Baby / Vetusta Morla / Manel

Por allí pasaba Arizona Baby, que subió un tono más al público con su folk americano y fronterizo. Por mucho que uno escuche a los vallisoletanos, aquella no pasa de ser una música para estar en la barra de un bar tomando cañas con los amigos, sin más pretensiones. Parecía que todo el mundo quería ver la presentación de Mapas, el nuevo disco de Vetusta Morla, y por ello se vieron carreras antes de terminar la actuación de Arizona para tomar posiciones en el escenario grande. Allí abrieron la caja de los truenos con su primera canción del segundo disco que ahora presentan, “Los días raros”, como un arpegio ascendente que fue devorando las expectativas miradas de todo el mundo que abarrotaba ya el coso murciano donde hace tres años comenzaron una gira triunfal hasta la fama, aquella que le ha colocado como banda referente en la escena independiente española aunque sean muchos los que siguen pensando que se ha sobrevalorado en demasía al grupo madrileño.

Este nuevo trabajo discográfico dictará sentencia, pero su concierto no fue ni mucho menos el mejor de la noche, rozando lo tedioso que se equilibró con los hits de su primer álbum, aquellos con los que botaron sin parar los entregados, los despistados y los ajenos, a los que a buen seguro no convenció este espectáculo porque en muchos momentos llegó a ser plomizo. Muestra de ello fue que antes de finalizar su presentación muchos fueron los que se marcharon en una procesión de elefantes tristes hacia el Escenario Jagermeister, donde ya esperaban Two Door Cinema Club. Una banda que protagonizó un llenazo espectacular, un ambiente dance con su propuesta electro-pop sugestiva y madura, un concierto de increíbles dimensiones y todo el gentío bailando sin parar. Sin duda, ellos fueron la sorpresa del viernes por ofrecer grandes dosis de acción y buena música con un sonido impecable.

These New Puritans ofrecieron una propuesta elegante en el Auditorio MondoSonoro, con la que presentaron en nuestro país el espectáculo Hidden Live, fruto de su segundo disco editado en 2010 con las mejores críticas especializadas. El cuarteto británico se presentó junto a la Orquesta Sinfónica Región de Murcia y a un coro infantil local. El resultado fue deslumbrante por su singularidad y puesta en escena.

SOS 4.8 2011 – Two Door Cinema Club / MGMT / These New Puritans

Poco después saltaban a las tablas MGMT, los más esperados de la noche. Pasada la media noche el recinto del escenario principal ya estaba abarrotado para ver en concierto a los de Brooklyn. Su ‘intro’ sonora descomunal recibió la aclamación más cerrada de la jornada con mucha diferencia, y ellos contestaron con un sonido potentísimo que rallaba la perfección. Así fueron desgranando temas, mezclando con mucho acierto sus canciones del segundo disco –del que rezuma un sopor onírico y psicodélico-, con algunos de los mejores singles de su Oracular spectacular, como “Kids”, “Electric feel” o “Time to pretend”, inconmensurable temazo en directo que no deja indiferente a nadie. Ejercieron así una alternancia idílica de momentos delirantes con instantes psicodélicos y neo-hippies de grandísima altura que elevaron al personal, aunque en ciertas fases la sensación fuera algo volátil. Fueron ellos y no otros los triunfadores natos de la noche, desplegando toda su fuerza innata en apenas una hora y media. Eran cabezas de cartel del festival y así lo demostraron, con una filosofía perfeccionista exclusiva y reservada a los artistas más grandes.

Más tarde llegó el turno de la música más discotequera para amenizar la madrugada con Steve Aoki en el escenario grande, al cual se le fue la mano a las primeras de cambio y lanzó una mezcla electro-house demasiado dura para el contestable, que prefirió desparramar sin descanso con Amable en la tierra media. Con el titular de la sala Razzmatazz en acción muchos fueron los que bailaron hasta la eternidad, otros prefirieron descansar el cuerpo en las zonas chill-out o en los puestos de restauración para reponer fuerzas. De ahí hasta las seis de la mañana, hora de cierre y fin de jornada.

Crónica: Óliver Yuste.
Fotografías: Óliver Yuste / Laboratorio Clandestino.

4 Comentarios

Dejar respuesta