Más que un fotógrafo. Mucho más que fotografías.

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Una fotografía no siempre dice más que mil palabras. A veces sí. A veces dice lo que con más de mil sería imposible explicar. Es el caso de Sebastião Salgado, quien durante los últimos 40 años nos ha permitido viajar a lo largo y ancho de los cinco continentes a través de su mirada.  Ahora un documental nos cuenta su historia.

Mujer tuareg ciega, Malí 1985
Mujer tuareg ciega, Malí 1985

Este relato surgió, como no podía ser de otra manera, con una fotografía. El cineasta –y también fotógrafo- alemán Wim Wenders visitaba una exposición cuando se topó con una imagen que hoy le sigue haciendo llorar. La mirada infinita de aquella mujer tuareg ciega le permitió descubrir a Sebastião Salgado. De su admiración, que acabó convirtiéndose en una amistad, nace La sal de la Tierra, codirigida por su hijo Juliano Ribeiro Salgado, y que aterriza en nuestros cines el próximo 31 de octubre.

Hace hoy 41 años, Salgado (Aimorés, 1944) decidió abandonar su prometedora carrera de economista en la Organización Internacional del Café para embarcarse en la aventura que ahora nos presenta Wenders. Desde entonces ha sido testigo activo de algunos de los acontecimientos más importantes de los últimos años: las migraciones forzosas en Ruanda, las guerras de la ex Yugoslavia, el Kuwait de la postguerra… Siempre con una mirada centrada en los protagonistas, involucrándose en cada vivencia, ya que como bien señala Wenders, “al fin y al cabo, las personas son la sal de la tierra”. Y esto es precisamente lo que hace de Salgado mucho más que un fotógrafo. “Cuantas veces tiré al suelo la cámara para llorar por lo que veía”, reconoce el brasileño. Pero siguió adelante. Hasta que no pudo más y estuvo a punto de darse por vencido.

Sin embargo la de Salgado es una historia triste con final feliz. Ya que la Tierra fue el remedio a su desesperanza. Volcarse en la naturaleza virgen y distanciarse de la humanidad le permitió paradójicamente recuperar su fe en ella. Junto a él estaba su mujer Lélia Wanick, directora artística de toda su obra, con quien impulsó la creación del Instituto Terra. Con este proyecto han conseguido repoblar más de dos millones de árboles, trasformando lo que se había convertido en un enorme pasto, en un salvaje bosque tropical que ha devuelto la vida a la región.

Sebastiao salgado genesisY de esta nueva etapa nace su último proyecto “Génesis”, con el que ha introducido algo de luz en lo que para él se había convertido en un mundo de sombras. La crítica habla de una esperanzadora historia. Pero sería imperdonable olvidar toda su obra anterior, y su capacidad para elevar la fotografía sociodocumental al máximo exponente. Y es que Salgado es un fotógrafo de naturaleza, pero también un experto en miradas, en gestos, en vidas… Y así lo muestra Wenders, quien por su parte ha vuelto a demostrar su dominio de la forma documental, como ya lo hizo en su día con Pina (2011), Buena Vista Social Club (2009) o con su participación en Invisibles (2007).

En definitiva, La sal de la Tierra demuestra la importancia de saber observar, pero sobre todo de querer hacerlo. Cada fotógrafo tiene una manera de ver. Cada uno en función de su historia. Y esta es la historia de Sebastiao Salgado. Una mirada cruda, profunda, cruel. Pero bella al mismo tiempo. Increíblemente bella.

 

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 Tráiler: Caramel Films 

Imágenes: Sebastião Salgado

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