Héctor Acebo presentó, de la mano de Martínez Sarrión, su primer poemario

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“Antes de que se fraguara, en la Puerta del Sol, el Movimiento 15-M –¡esa floración de níscalos!–, mi desabrimiento de ánimo era mayúsculo. Y pensaba:  ¡Hay que tener mucho temple para lanzar a la calle, a cuerpo gentil (sin maestros, sin grupos, sin cafés, sin conciliábulos…), un primer libro de versos!”.

Son las palabras del reputado escritor Antonio Martínez Sarrión (Albacete, 1939), que se encargó de presentar oficialmente el pasado 20 de mayo, en la madrileña librería Fuentetaja, Camas de hierba (Ediciones Vitruvio), la ópera prima del poeta y periodista Héctor Acebo (San Tirso de Abres, Asturias, 1987), jefe de Opinión de LA HUELLA DIGITAL. El acto, que duró unos 50 minutos, comenzó alrededor de las 20 horas y fue conducido por el poeta Pablo Méndez, editor de Vitruvio.

Camas de hierba es un poemario escrito, entre 2008 y 2010, bajo la tutela de Martínez Sarrión. El propio poeta, traductor, crítico y memorialista albaceteño, que cuenta en su haber con más de una decena de poemarios, hizo hincapié en la madurez literaria de Acebo: “A pesar de su corta edad, este asturiano es un lector voracísimo, y en Camas de hierba se nota –de una manera oblicua o directa– la cita de sus poetas, músicos y cineastas favoritos. Héctor –que aprendió muy rápido– siempre tuvo claro lo que no debía hacer, alejándose de determinados latiguillos e imitaciones, por muy a la moda que éstas estuvieran”.

“La ópera prima de Héctor Acebo –prosiguió Martínez Sarrión– está escrita con un aire desenvuelto y, las más de las veces, provocador. Atraviesan su obra la carnalidad y el erotismo (presente de una manera muy clara y muy franca)”. Tal y como recordó Sarrión, “los poetas jóvenes tienen tendencia a ahondar en lo confuso, en lo trágico y en lo terrible; sin embargo, en su primer libro, Héctor demuestra que posee un gran sentido del humor”.

Analizando las influencias de Héctor Acebo, Martínez Sarrión hizo un sintético pero enjundioso repaso a nuestra lírica del siglo pasado: “La generación del 50 puso a disposición de la poesía española una especie de decir acompasado, meditativo, cotidiano y llano. Los mejores poetas de aquella generación hicieron transitable –muy gratamente– el idioma y, además, supieron rematar, de acuerdo con el ritmo propio de la frase y sin salirse de la llaneza, sus creaciones. Esto también lo tiene a su favor Acebo, quien construye hermosamente sus poemas y los remata con una alta precisión emotiva e intelectual. Héctor me recuerda a Pepe Luis Vázquez (un legendario maestro del toreo) rematando, con la media verónica, sus grandes faenas. Volviendo al terreno de la lírica, el parentesco con los mejores poetas de la generación del 50 acredita, en fin, a mi querido Héctor y le da un marchamo que tardará mucho en agotar: estoy convencido de que su segundo y su tercer libro (que llegarán a su debido momento) serán todavía mejores que éste”.

El veterano poeta albaceteño concluyó su brillante intervención con unas reveladoras palabras: “Héctor es mi colega y mi amigo, pero no mi discípulo, porque este chico se las sabe todas. La condición de maestro, que al asturiano –tan cariñoso y expresivo– le gusta mucho repetir para referirse a un servidor, se la retiro: he notado –repito– que ya somos colegas”.

El joven poeta y su público

Por su parte, Héctor Acebo –licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense– comenzó su discurso enviando, desde la distancia, un saludo afectuoso a sus padres y agradeciendo la asistencia del público al acto. Acebo valoró el hecho de que en la librería Fuentetaja se encontrasen tres de sus profesores de la carrera (Antonio Dueñas, Félix Rebollo y Ángel L. Rubio, director de LA HUELLA DIGITAL) y no pocos compañeros de profesión: “A muchos de estos seres queridos los conocí cuando llegué a Madrid, en 2005. Me congratula que estén arropándome en mi bautizo poético. Estoy convencido de que el respeto y la educación han sido nuestros verdaderos goznes durante todos estos años, lo cual también es motivo de orgullo”.

También dedicó Héctor Acebo unas palabras cariñosas a Antonio Martínez Sarrión: “Conocerlo en persona, en 2007, fue, para mí, una especie de bautismo. La idealización de la infancia, el surrealismo, la vasta cultura cinematográfica… Todos esos rasgos de la primera poesía de Sarrión conformaban, en buena medida, mi cosmos. ¿Cómo no iba a llamarle, pues, maestro? A Antonio siempre le estaré agradecido, porque, gracias a sus consejos, a sus críticas y a su paciencia, he conseguido que mi ópera prima se acerque lo máximo posible a la concepción que uno tiene de la poesía”.

“De Martínez Sarrión –prosiguió Acebo– aprendí, entre otras muchas cosas, que en la poesía los silencios deben escucharse antes que las palabras. Me explico. La lírica conquista una de las más elevadas hazañas que cabe dentro de un libro: detener los instantes especialmente fulgorosos. Esa conquista se consigue, fundamentalmente, por medio del ritmo, de la precisión lingüística y de la emoción. El poeta, en su búsqueda de la belleza y del conocimiento, debe dejar siempre unas hilachas sueltas. Como en el erotismo, se trata de sugerir, no de mostrar. Es el lector quien debe completar los vacíos”. Héctor Acebo logró hacer suyas estas tesis gracias a Martínez Sarrión, quien le recomendó, allá por 2008, algunos ensayos fundamentales de Octavio Paz, como Los hijos del limo o La llama doble, en donde el Premio Nobel mexicano afirma que la poesía es la erotización del lenguaje.

Trayendo a colación la mención de Sarrión al actual Movimiento 15-M, Héctor Acebo recordó la bajura de la mayor parte de políticos españoles actuales, “quienes en sus discursos citan más a los deportistas que a los literatos”. En este punto, el vehemente vate albaceteño exclamó: “¡Porque esos políticos no leen ninguna poesía!”. Acebo continuó su discurso afirmando que él, como poeta, aspira “a dar un sentido más puro a las palabras de la tribu, parafraseando a Mallarmé, y a proponer una obstinada resistencia al discurso único”. Según el autor asturiano, “esta última premisa adquiere su sentido más pleno hoy, cuando las altas esferas (los famosos neoconservadores) nos quieren sumisos, dóciles y desmemoriados”.

Tras este posicionamiento ideológico y literario, Héctor Acebo leyó ocho poemas muy aplaudidos, uno de los cuales está dedicado a su madre, a quien definió como “una portadora de sentimientos”. Reproducimos aquí el poema completo, que lleva por título “Un amor de fantasía” y que fue publicado hace unos meses en LA HUELLA DIGITAL:

Tantas veces recé para convertirme
en una niña, que ahora luzco
–como ella– lunares, sortijas
y un fular azul celeste

encima de la camisa.

A veces, nos acostábamos juntos,
y lo que más me gustaba era pedirle
(cuando la madrugada arreciaba)
un vaso de leche con cacao.

Bien calentito.

No éramos novios: Yo tenía
–de puntillas– 10 años;
y ella tal vez 30, recostada.
Aida se llamaba

aquel amor de fantasía.

El profesor Félix Rebollo –doctor en Filología Hispánica y en Ciencias de la Información– escribió recientemente un artículo que versa sobre la presentación oficial de Camas de hierba: “(…) Héctor estuvo sublime con las palabras adecuadas, rítmicas, sonoras en las que la poesía que leyó hizo que la libertad se derramara sobre los asistentes, hizo que sobre nuestras cabezas se aposentara el espíritu vivificante, nutriente. (…) Héctor juega con las palabras y con el silencio para detener el tiempo. Una vez leído el libro, quizá no me equivoque, el dístico preferido es: Que descanses. Llámame / por la noche, si te destapas: no vayas a coger frío. Todo un mundo en el que el simbolismo se hace carne, pasión, entrega, necesidad.”

El poemario de Héctor Acebo ya está a la venta en algunas de las principales librerías y grandes superficies de Madrid, como Fuentetaja (C/ San Bernardo, 35), La Casa del Libro o El Corte Inglés. También ha llegado este libro a Asturias, concretamente a las librerías oventeses más prestigiosas: Cervantes (C/ Doctor Casal, 9) y Ojanguren (Plaza de Riego, 3). Del mismo modo, el pedido de Camas de hierba puede hacerse a través de la Red, en Internetlibros.com (C/ Casas y Amigó, 1 – Bellaterra, Barcelona).

Fuente de las imágenes:
Diana Moreno

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