Marina & The Diamonds, una verdadera “primadonna” en Berlín

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La artista inglesa regresó a la capital alemana el pasado jueves 29 con su última gira y eligió el Astra Kulturhaus para interpretar sus pegadizas canciones. El rosa, la feminidad y la peculiar voz de la cantante invadieron la sala durante todo el concierto, consiguiendo hacer olvidar los escasos grados que marcaban los termómetros en el exterior.

Marina & The DiamondsTras la apertura de puertas a las 9 de la noche, un público cargado de ganas de ver a Marina & The Diamonds corrió hacia las primeras filas para ver a la femme fatale británica lo más cerca posible. La escenografía era sencilla pero llamativa: luces de neón rosas, una butaca, una televisión antigua, un perchero y un oso de peluche. Tras una hora de espera la banda llenó el escenario dejando algo de espacio para la artista, que se colocó en el centro. Llegó el momento de presentar Electra Heart, su último trabajo.

Marina & The Diamonds
Marina Diamandis

Escondida bajo un velo blanco, al estilo de la novia cadáver, abrió el concierto con ‘Homewrecker’, la canción con la que expresa uno de los cuatro arquetipos (en este caso, el de la típica destroza hogares) que conforman su personalidad en este segundo disco y que, como ha comentado en diversas entrevistas, constituyen la antítesis de todo lo que representa. Con una sonrisa de oreja a oreja, Marina Diamandis se presentó ante todos los fans que se encontraban en la sala. En su rostro y en su actuación se reflejó una actitud que recordaba en ocasiones a la de una niña traviesa, en otras la de una mujer hecha y derecha, en algunos momentos a la de una joven tímida y en otros al de una verdadera bomba sexual.

Marina se despidió con ‘Fear And Loathing’, una balada que consiguió sumergir a los espectadores en una nube de evasión y libertad, pero no tardó en regresar para tocar al piano e interpretar el arquetipo de adolescente con ‘Teen Idle’. El punto final lo puso con ‘How To Be A Heartbreaker’, su último single, en el que explica cómo ser una perfecta rompecorazones.

Tras el final del espectáculo se podía contemplar entre el público una sonrisa generalizada. La juventud, el carisma, el talento y las ganas de triunfar de Marina consiguieron que la peculiar británica llenara de alegría los corazones de los presentes y que sus letras sobre celos, ruptura y mentiras pasaran a un segundo plano para dejar en la memoria la figura de una auténtica diva del pop.

Fotografía: Óscar RR

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