Marchando una de respeto animal

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OLYMPUS DIGITAL CAMERA La Asociación Parlamentaria en Defensa de los Animales (APDDA) tacha a la legislación española de insuficiente, deficiente y obsoleta en todo lo referente al bienestar y protección animal.

 Así lo manifestaron los miembros de esta organización el pasado 27 de septiembre cuando en el Congreso de los Diputados se celebró la “I Jornada Parlamentaria sobre Protección Animal” donde reclamaron una ley estatal de protección animal y la incorporación del bienestar de los animales a la Constitución Española.

 Recientemente se han hecho públicas las conclusiones de esta jornada y en ellas critican duramente la ausencia de cualquier tipo de política pública estatal en la materia. No sólo reclaman incorporar un nuevo valor en nuestra sociedad, pidiendo la modificación de la Constitución Española para introducir el bienestar y protección animal, sino que también marcan como preciso el endurecimiento de las penas por maltrato animal en el Código Penal, solicitando nuevas conductas delictivas cuya pena en determinados casos puede llegar a prisión. Del mismo modo reclaman la ratificación del Convenio para la protección de los animales de compañía del Consejo de Europa, hecho en Estrasburgo el 13 de noviembre de 1987.

El proceso de modificación de la Constitución no es tan sencillo. Tal y como se recoge en el artículo 167 del Título X de la actual Constitución Española, para que esta pueda ser modificada se necesita la aprobación por una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras. Si no hubiera acuerdo entre ambas, se intentará obtenerlo mediante la creación de una Comisión de composición paritaria de Diputados y Senadores, que presentará un texto que será votado por el Congreso y el Senado.

Si no se consigue la aprobación, el Congreso por mayoría de dos tercios podrá aprobar la reforma siempre que el texto hubiere obtenido el voto favorable de la mayoría del Senado. Finalmente sería sometida a referéndum para su ratificación.

La APDDA, así como el centenar de organizaciones que participaron  en esta primera jornada quieren seguir los pasos de la política seguida en el Tratado de la Unión Europea donde se ha reconocido a los animales como “seres que sienten” otorgándoles carácter jurídico cuasi constitucional (aunque no constitucional como aquí pretendemos).

Estas iniciativas parece que nos muestran una sociedad española más preocupada y sensible en lo que al bienestar de los animales se refiere. Hasta el momento podríamos decir que estos seres vivos han gozado de indiferencia e insensibilidad por parte no solo de la legislación y de los políticos, sino también de la mayor parte de la sociedad.

¿Son realmente posibles estos cambios? Me parece bastante complicado teniendo en cuenta que vivimos en un país donde cada tres minutos se abandona un animal de compañía. Desde que empezó la crisis financiera este fenómeno ha ido aumentando cada vez más, hasta el extremo de que muchas protectoras se encuentran desbordadas. La Federación de las Asociaciones de Protección Animal de la Comunidad de Madrid difundió al comienzo del pasado verano unas cifras alarmantes: más de 300.000 mascotas son desahuciadas de sus hogares cada año. Y lo peor es que leemos estas cifras y no somos capaces de hacer nada por cambiarlo.

Los animales no son personas, pero las personas si son animales. Seres que sienten, sufren y padecen, teniendo claro esto no creo que sea necesario debatir si deben ser o no respetados. Lo verdaderamente alarmante y preocupante es que tengamos que llegar al extremo de necesitar pedir una ley para que esto sea así. ¿Por qué no somos capaces de hacerlo sin que nos lo imponga una norma? Si todos tuviéramos un mínimo de civismo y respeto por todos los seres vivos que habitan el planeta gozaríamos de una convivencia pacífica y mucho más placentera.

Por desgracia, la realidad es otra. Somos tan básicos que si no hay un castigo o amenaza, somos incapaces de comportarnos según las reglas morales, por ello es necesaria la educación en unos principios desde los primeros años, impartir cursos de formación y sensibilización orientados al respeto y protección de los seres vivos. De este modo igual logramos cambiar las cosas.

Fotografía: María Candel Ramis De Ayreflor

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