Marcada. ¿Otra historia de vampiros?

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Que los vampiros están de moda es un hecho constatable. A partir del gran éxito conseguido por Stephenie Meyer con su mundialmente conocida saga de libros, las películas, series y publicaciones en general sobre estos seres fantásticos han comenzado a invadir el mercado cultural. P.C. y Kristin Cast han sabido subirse al carro vampírico lanzando Marcada, el primer libro de una saga titulada La Casa de la Noche, en cuya portada aparece un aviso llamativo: “El romance juvenil más seguido por los lectores de Crepúsculo de Stephenie Meyer”.
El libro trata sobre Zoey, una adolescente que es elegida para convertirse en vampiro y tiene que trasladarse a la escuela La Casa de la Noche hasta que alcance el estado de vampiro adulto (si su cuerpo se lo permite). Además, con ayuda de sus nuevos amigos, tendrá que enfrentarse a los típicos problemas de cualquier historia de adolescentes: la chica popular y malvada que le hace la vida imposible y el chico guapo del que se enamora nada mas llegar.

Pero no todo debería valer a la hora de buscar el éxito. Marcada es un libro claramente dirigido a un público adolescente y está cargado de tópicos e intentos de moralización nada disimulados.

Nada más comenzar a leer aparece la figura de la chica a la que lo único que le importa de un chico es el físico. Además de la chica popular a la que todo el mundo alaba y a la que las autoras denominan “putón”, sin paños calientes.

De todas formas eso es lo más suave, ya que a lo largo del libro aparecen afirmaciones tipo “el poder de Dios supera a la ciencia”, críticas directas hacia personajes famosos como Sarah Jessica Parker, acusaciones de enfermedad mental a las personas que practican sexo oral (especialmente si son mujeres), o la visión tópica de los homosexuales como personas frívolas, entre otras cosas.

Todo el mundo está en su derecho de mostrarse a favor o en contra de todas estas ideas, pero la responsabilidad a la hora de crear productos dirigidos a públicos tan jóvenes debería llevar a evitar ofrecer este tipo de juicios o prejuicios, de forma tan rotunda.

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