Marc Márquez y Dani Pedrosa: mucho más que un cable roto

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Curva 12 de la sexta vuelta en el circuito aragonés de Motorland. Carrera de MotoGP. Ese fue el punto en que se cayó Dani Pedrosa en la carrera de ayer, un hecho que sería irrelevante de no ser porque se fue al suelo tras un toque con su compañero de escudería y líder del Mundial, Marc Márquez, en el que probablemente se rompió el cable del control de tracción de la montura del veterano piloto catalán. Además, sumar cero puntos en dicha carrera dejaba al 26 fuera de la lucha por el campeonato, justo el día de su vigésimo octavo cumpleaños. Una suma de acontecimientos que nos han descubierto el gran problema que se vive en el box de Repsol Honda.

Pedrosa-Marquez-Motorland
Márquez acecha a Pedrosa poco antes del incidente / Foto: Honda Racing Team

“Marc siempre está pilotando muy al límite cuando tiene pilotos delante. Esta vez, como lleva todo el año haciendo, casi me da por detrás; y cuando me ha tocado, me ha roto el sensor del control de tracción y, cuando he dado gas, he volado. Ahí se ha acabado mi carrera. Es evidente que da igual lo que diga, ya ha pasado, me he caído por culpa de eso” declaraba Pedrosa ante las cámaras de Telecinco, justo en los momentos posteriores a la carrera. Justo después de recibir el que probablemente haya sido el regalo de cumpleaños más amargo de su vida. Iba segundo, buscaba cazar a Jorge Lorenzo y, de repente, sus opciones de conquistar el título se desvanecían, a pesar de que aún resten cuatro grandes premios para finalizar el campeonato.

Factores que conducen a la impotencia del número 26, quien continuó con su discurso post carrera: “En días así sólo se escucha al que gana, pero también me gustaría decir a dirección carrera que llevan pasando en los últimos años cositas y siempre se lo toman muy a al ligera. Muchos pilotos, los que tenemos más experiencia, hemos intentado calmar a otros que no tanto pero, en este caso, como casi siempre, han hecho la vista gorda. Los que hemos avisado mucho, como Jorge y yo en estos últimos años, también sabemos correr pasados de vueltas y no todo vale”.

 Tal y como reconoció Márquez, el contacto, aunque leve e involuntario, existió. Eso honra al joven piloto de Honda, vigente campeón de Moto2, quien no rehuye de las posibles consecuencias de su arriesgado adelantamiento. Sin embargo, hay que ir más allá, contextualizar las palabras de Pedrosa. 

El de Castellar del Vallés debutó en la categoría reina en 2006, y lo hizo como tricampeón mundial –un título de 125cc (2003) y dos de 250cc (2004 y 2005). Era la gran esperanza del motociclismo español, el esperado heredero de Álex Crivillé –único piloto hispano en ganar el título de la máxima cilindrada del Mundial hasta el momento–, tanto por su nacionalidad como el equipo al que llegó. Sin embargo, siete años después, y a pesar de haber mostrado sobradamente su calidad, aún se sigue esperando a ese piloto que aspiraba a marcar una época.

En este periodo de tiempo hemos visto a otro español, Jorge Lorenzo, ganar dos títulos de MotoGP. También hemos visto triunfar a Casey Stoner, compañero de box de Pedrosa durante dos años, campeón del mundo con Honda en 2011. Por supuesto, a pesar de estar en diferentes categorías, también hemos asistido al ascenso meteórico de Márquez, quien ha ido rompiendo los récords de precocidad de Pedrosa con el paso de los años, hasta llegar al supuesto cargo de escudero en la presente temporada.

 El “problema” es que Márquez no se ha contentado con ser el Sancho Panza del equipo japonés, sino que ha querido convertirse en don Quijote desde que arrancó de carrera. Un reto que echaría para atrás a cualquier otro ha sido cuestión de meses para él. De las 14 carreras en que ambos han coincidido en pista esta temporada –Pedrosa no corrió en Alemania por lesión–, Márquez ha quedado por delante en nueve de ellas, incluídas las siete últimas. Esto explica el liderato del piloto de 20 años de edad y también, en buena medida, el enfado de Pedrosa con su compañero de equipo.

Huyendo de la corriente un tanto hooligan en que han caído algunos periodistas y medios de comunicación, hay que reconocer el mérito de lo que está haciendo el de Cervera, quien se ha convertido rápidamente en el favorito de muchos de los grandes dirigentes de Honda. Se trata de un piloto tremendamente agresivo, uno de esos por los que el aficionado está dispuesto a pagar la entrada. Un hombre arriesgado, sin llegar a convertirse en un peligro para sus compañeros de profesión, a pesar de que el toque que hoy nos ocupa pueda decir lo contrario. Sin embargo, se trata de un lance de carrera como tantos otros, un hecho fortuito que ha propiciado una aparatosa caída.

Hay que conciliar la seguridad de los pilotos con el espectáculo, lo que da vida y emoción a las carreras. No hay nadie que diga lo contrario. Todos estamos de acuerdo en que hay riesgos innecesarios que deben cortarse de raíz desde raíz de carrera pero, bajo la humilde opinión de este que escribe, no es el caso que nos ocupa. Si hubiese sanción para Márquez, quizá habría que replantearse por completo el concepto de competición de velocidad, la que sin un mínimo de riesgo carece de todo sentido. Sería sancionar un adelantamiento arriesgado pero dentro de los límites de la legalidad, en que la mala fortuna, en forma de contacto entre el mono de Márquez y un cable de la moto de Pedrosa, ha propiciado lo que podría haber sido una lesión del segundo.

Visto en una perspectiva mayor, quizá es hora de que Pedrosa empiece a plantearse su futuro. Su contrato finaliza en 2014 y parece que en Honda tienen un nuevo favorito, un piloto que, salvo sorpresa, será campeón del mundo de MotoGP el próximo 10 de noviembre, con lo que rompería los récords de  Kenny Roberts –mejor debutante en la categoría reina del Mundial de velocidad– y Fredy Spencer –campeón más joven en la categoría reina–. Un escenario poco propicio para el catalán, que vería enormemente reducidas sus posibilidades de conseguir el título en la categoría reina. La gran opción sería correr en Yamaha junto a Lorenzo, aunque todo dependería de lo que hagan con Valentino Rossi, quien acaba contrato ese año y ya ha declarado su intención de renovar hasta 2016. En Honda podrían –deberían incluso– centrar gran parte de los esfuerzos en Márquez, la apuesta de presente con un enorme futuro aún a sus pies.

A pesar de todo, este último párrafo es de carácter meramente especulativo. Lo único cierto es que tenemos por delante cuatro grandes premios para que acabe el Mundial. Disfrutemos de la velocidad, de Márquez, de Pedrosa y de todos los pilotos que se sitúan cada domingo de competición en la parrilla de salida. Como suele decirse, la emoción está servida.

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