¿Malos y rebeldes?

0
366

triunfo“Por aquel tiempo –escribe el poeta y memorialista Martínez Sarrión, refiriéndose a los primeros 70, en Jazz y días de lluvia–, había intimidado mucho con Eduardo Chamorro, el cual (…) fue nombrado crítico literario de Triunfo, a la salida de Eduardo G. Rico. Tal tribuna era una de las dos o tres más visibles y atendidas por la progresía, que entonces se confundía sin más con la gente culta e inquieta, una minoría extensísima”.
Estas palabras del sagaz y combativo Sarrión demuestran que en una época pasada, la del yugo y las flechas, la mayor parte de los jóvenes universitarios tenían intereses ciertamente parecidos. Miguel Hernández, el Ché, Blas de Otero, Dylan, Carlos Saura o Serrat eran algunos de aquellos iconos. Hablamos de una contracultura, de una cultura que se oponía a a la terrorífica moral establecida, a la “España de charanga y pandereta, / cerrado y sacristía, / devota de Frascuelo y de María, / de espíritu burlón y alma inquieta”, Antonio Machado dixit. Aquella “minoría extensísima” unía a los católicos demócratas con los comunistas. El fin no era otro que la libertad. Por eso, al enumerar los referentes –políticos o culturales–, nos vienen a la memoria ideas progresistas, palabras, canciones, imágenes… ¡Toda una ínsula!

Hoy, en una época democrática, resulta harto difícil que una revista de actualidad como Triunfo pueda englobar a gentes tan dispares: no hay un objetivo común. La prueba está en que tal publicación terminó cerrando sus puertas en los primeros 80, una vez consolidada la libertad. Ahora la cultura, más que un escudo, es un pasatiempo. Los gustos son heterogéneos, proliferan infinitud de publicaciones especializadas… Y, para ahorrar esfuerzos, los medios de comunicación generalistas estereotipan los mensajes referidos a la juventud. “Vagos”, “rebeldes”, “acomodaticios”, “imprudentes”, “pasotas”, “drogadictos”, “delincuentes”…, son algunos de los calificativos que nos asignan. Qué poco se habla (los estupendos reportajes de “Vida y artes”, de El País, son una excepción) de nuestros progresos académicos o profesionales.

Toda estigmatización fomenta, indudablemente, la alarma social (Antena 3 abre no pocas veces sus telediarios con sucesos o desgracias), el rechazo, la sobreprotección (la temática joven suele dirigirse a los padres: qué paradoja). Algunos jóvenes tratamos, hastiados, de buscar –en la tele, en la prensa y en la vida– un espacio que casi nadie nos ofrece. ¿Cómo no vamos a ser rebeldes? ¿Qué hay de malo en desconfiar de los dogmas en tiempo tan átono como esta época post-Muro? Otro día seguiré cribando, en esta suerte de revista-ínsula, los calificativos…

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=sV-RtHUT6Qk[/youtube]

En La prima Angélica (1973), Saura refleja la terrorífica educación nacional-católica.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=AAjv64zoRWI[/youtube]

Serrat canta a Antonio Machado en 1969.

Fuentes de la información:
MARTÍNEZ SARRIÓN, Antonio: Jazz y días de lluvia, Ed. Alfaguara, Madrid, 2002.
Fuentes de la imagen:
http://www.archivodemocracia.ua.es/

Compartir
Artículo anteriorFábrica de Famosos
Artículo siguienteLas Fallas

Periodista cultural y escritor nacido en Santiso de Abres (Asturias), en 1987. Es licenciado en Periodismo por la Complutense y Máster en ‘Investigación en Periodismo: Discurso y Comunicación’ por la misma universidad, donde ultima su tesis: ‘La metáfora en la poesía de Antonio Martínez Sarrión’. Es jefe de la sección de Folio en Blanco en LA HUELLA DIGITAL y colabora en el diario lucense ‘El Progreso’, en cuya redacción ha trabajado. Ha escrito artículos culturales para diversas publicaciones, como el periódico asturiano ’La Nueva España’ o ‘Revista de Letras’ (canal oficial de libros de ‘LaVanguardia.com’). Es autor del poemario ‘Camas de hierba’ (Vitruvio, 2011). Su lírica ha aparecido en diversas revistas poéticas y ha sido antologada en las obras colectivas ‘Amores infieles’ (2014) y ‘La primera vez… que no perdí el alma, encontré el sexo’ (2015), ambas editadas por Sial-Pigmalión y coordinadas por Antonino Nieto Rodríguez. También ha participado como narrador en ‘Cuentos y reencuentros’ (Laria, 2009), antología colectiva coordinada por Tino Pertierra. Escribe letras en gallego —su lengua vernácula— para la banda Foxnola. El líder de dicho grupo, Abel Pérez, musicó, para su anterior proyecto musical (Os Folkgazais), un poema de Acebo, ‘Desafío’.

Dejar respuesta