Magra

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Haz click sobre la imagen para ampliarlaEl proyecto fotográfico Magra nace en el intento de acercarnos a lo que nos hace y deshace como animales. La anatomía del instinto y los deseos del individuo, llamémoslos primitivos, son parte de los ejes que sostienen el amor, si quieren, en estado bruto. La carne, la sangre, la víscera desvelan otro paisaje nuestro que no suele enseñarse, pero que interesa descubrir por lo humano que representa mirar, materialmente, hacia dentro, abrirnos en canal, meter mano y ponerlo sobre la mesa.

El refugio y la contemplación de la carne no significan abandonarse. Algunos se muestran pacientes y conformes con la abstracción del espíritu, creen, exacerban sus posturas y se dignifican en lo invisible. Privilegian, por decirlo de otra forma, lo que no nos pueden dar los sentidos, sin atreverse si quiera al choque de sobrepasar, gracias a ellos, los límites. Tan alejados, del tacto por ejemplo, pecan sin querer en el abrazo de lo que no sabemos nombrar y dan la espalda a lo que llevamos anegado a la piel.

Se puede encontrar en uno mismo y en los otros, en materia y en vivo, sin brumas ni vaguedades. Ocurre que la vía se repite, se malinterpreta, se pervierte el amor si se poda del todo el cuerpo. En la medida en que se sobrevaloran conceptos o valores acerca del sentimiento, los pies se van alejando cada vez más del suelo hasta perdernos por completo.

Esta manera de representar el amor, que parte desde dentro hacia fuera, finaliza siendo procesada en un escenario, bajo una luz que se ciñe y daña y nos arranca la expresión de ambos lados. El convencionalismo y la seguridad colectiva presionan al individuo para buscar un escondite a su brutalidad. Es entonces cuando el amor se convierte en teatro.

Texto escrito a propósito de las fotografías de Ana V. Francés. Podeis verlas del 1 al 15 de septiembre en Barcelona en la Exposición colectiva LOVE.

Más información:
http://www.loveball.info/esp/artlove.html

http://www.espace-ample.com/

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