¿Madurará Venezuela?

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Las elecciones del pasado 14 de abril incrementaron aún más la brecha abierta entre la polarizada sociedad venezolana con un oficialismo enroscado, una oposición que no reconoce los resultados y siete muertos en las calles.

Elecciones Venezuela, foto cedida por Eixo, Flickr“Nosotros no vamos a negociar con nadie y menos con ustedes, burguesitos fascistas”. Así de tajante se ha mostrado Nicolás Maduro ante la petición de la oposición venezolana de hacer un recuento manual de los votos de las pasadas elecciones del domingo por supuestas irregularidades, algo que en principio el ajustado ganador aceptó para más tarde dar macha atrás. El casi empate técnico en el resultado electoral de las elecciones presidenciales en Venezuela con el 50,7% de los votos para Nicolás Maduro frente al 48,9% para Henrique Capriles ha dejado con la miel en los labios a los opositores y ha supuesto un varapalo para los chavistas, quienes daban por hecho una holgada victoria.

A pesar de que los observadores internacionales han dado el visto bueno al resultado, ciertas irregularidades en algunos colegios electorales avivan el fantasma del pucherazo, por lo que la oposición ha exigido el recuento manual de los votos, petición que el Consejo Nacional Electoral, órgano venezolano encargado de la organización electoral, le ha denegado.

Mientras tanto, en las calles de Caracas y de otras ciudades del país partidarios de uno y otro bando se manifiestan en unas protestas que desembocaron en actos violentos a principios de esta semana y que provocaron siete muertos y más de 135 detenidos. Ante la creciente espiral de violencia, Maduro ha prometido “mano dura contra el fascismo” mientras hace oídos sordos a las denuncias de irregularidades electorales. Por su parte, Capriles ha pedido a sus partidarios que se queden en sus casas y canceló la marcha planeada para el pasado miércoles. Sin embargo, no ha renunciado a su petición de recuento de votos e insiste en que “el que canta bingo, enseña el cartón”.

Este viernes será la toma de posesión oficial del cargo presidencial de Nicolás Maduro. Muchos analistas coinciden en que el sucesor de Chávez se encuentra en una huida hacia adelante a la espera de que el tiempo apague las exigencias de la oposición. Pero Maduro no sólo tendrá que aferrarse el cargo y esperar a que el tiempo calme las protestas. Durante su mandato le tocará lidiar con la mitad de sus compatriotas que no le votaron y con los previsibles movimientos que realizarán otras cabezas visibles de su partido, como Diosdado Cabello, ante la falta de un liderazgo absoluto.

Si a esto se le une la asfixia económica y el clima de inseguridad que vive Venezuela, parece que el camino que le toca recorrer a Maduro para llegar hasta 2019, fecha en la que termina la legislatura, no será fácil. Por otro lado, al margen de la fiabilidad o no del resultado electoral, la sociedad venezolana deberá demostrar también su madurez democrática para que ese radical enfrentamiento ideológico quede en el terreno político y no se instale en las calles.

1 Comentario

  1. No podrá el sector opositor entre todos sus seguidores encontrar un LIDER con un perfil correcto en politica , un pasado razonablemente honorable, cierto conocimiento de la realidad social venezolana, poco dispuesto a basar sus esperanzas de exito en una continua esperanza de GOLPE de FUERZA, no mentir sin complejos, y capacidad de aceptar la derrota o exito con gallardía.Creo que esto si es ¨El Camino ¨. Saludos vgg

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