Madrid recibe el Año Nuevo chino en silencio

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año_nuevo_chinoPara los que crean en las segundas oportunidades llega la otra nochevieja del año. Aquellos que consideren que entrada en el 2014 resultó ser un desastre, podrán resarcirse ahora recibiendo como se merece al 4712. Vuelven las buenas intenciones y propósitos: el próximo 31 de enero tendrá lugar el Año Nuevo chino. ¿Qué mejor forma de estrenar calendario que con el fin de semana?

Sin embargo, a tan pocos días de la celebración, ninguna institución del municipio de Madrid se ha pronunciado todavía sobre si se llevarán a cabo o no los festejos relacionados con la bienvenida al año del caballo de madera. Esta ausencia informativa contrasta con la de otras importantes ciudades europeas, que ya han confirmado las actividades y desfiles que tendrán lugar en sus principales calles este viernes, entre ellas Barcelona.

Desde La Huella Digital, nos hemos puesto en contacto con una de las asociaciones que ha participado en la organización de este evento en años anteriores, informándonos de que en esta ocasión no está previsto el tradicional acto común, compuesto por un pasacalles, que transcurría entre la Puerta del Sol y Plaza de España, y  diversos espectáculos relacionados con la cultura oriental (como la exhibición de artes marciales).

Pese a que nada parece indicar que Madrid vaya a celebrar el nuevo año lunar, algunas webs dedicadas a la cultura del gigante asiático o a hacerse eco de las fiestas de la ciudad siguen difundiendo el habitual programa de actividades de Madrid, acompañándolo de una letra pequeña donde recuerdan que los actos estarían pendientes de ser aprobados tras los recortes presupuestarios o de ser confirmados.

No sería la primera vez que los madrileños pierden esta festividad. La preciosa estampa de farolillos rojos y vistosos dragones en algunas de las zonas más castizas de la capital desapareció en 2013. Los principales motivos alegados para la cancelación de este evento (el más importante de la comunidad china de nuestra ciudad) fueron, en aquel entonces, el profundo malestar así como la extensión de la mala imagen que causó el escándalo de la “Operación Emperador”, y la omnipresente crisis.

Imagen de Pablo Cabezos

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