Luchar contra la inseguridad y combatir la pobreza, retos de Peña Nieto en México

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El presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, tomó posesión de su cargo el pasado 1 de diciembre y al día siguiente firmó el “Pacto por México” con los principales partidos opositores para poner en marcha sus políticas sociales y contra la violencia.

Bandera de México, cedida por pt.fotopedia.comEl Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó México durante siete décadas, ha vuelto al poder doce años después de abandonarlo tras su nuevo triunfo en las urnas.

En su ceremonia de investidura, a la que asistieron más de un millar de invitados, incluyendo varios jefes de Estado y entre los que se encontraba el Príncipe Felipe,  Peña Nieto prometió la creación de un programa nacional para la prevención del delito. “México exige vivir en paz”, afirmó, al tiempo que añadía que “el delito no se combate con la fuerza”.

En materia social, Peña Nieto aseguró que lucharía contra las desigualdades que persisten en su país. “Hoy en día unos pocos lo tienen todo y la mayoría carece del goce de sus derechos. (…) Es indignante e inaceptable que millones de mexicanos vivan en hambre”, dijo.

 Mientras tanto, en la céntrica plaza de El Ángel de la Independencia de la capital mexicana, cientos de opositores se manifestaban en contra de su investidura. Denunciaban la compra masiva de votos por parte de Peña Nieto para hacerse con el poder. “No reconocemos al Gobierno de Peña Nieto porque es ilegal e ilegítimo”, proclamó en el acto central de la protesta el líder izquierdista Manuel López Obrador, quien quedó por detrás de Peña Nieto en las pasadas elecciones del 1 de julio.

Sin embargo, el nuevo presidente mexicano ya ha buscado el consenso de las fuerzas políticas de su país con el “Pacto de México”, algo así como una versión del “Pacto de Toledo” español. Este documento, inédito en el país azteca, se compone de algunos ejes fundamentales relativos a la gobernabilidad democrática, transparencia y rendición de cuentas, derechos y libertades, seguridad y justicia, y por último crecimiento económico, empleo y competitividad.

El acuerdo fue suscrito por la presidenta interina del PRI, Cristina Díaz, y los líderes del Partido Acción Nacional (PAN), Gustavo Madero, y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), Jesús Zambrano, partido que no reconocía la victoria de Peña Nieto.

“Ha llegado el momento del encuentro y del acuerdo”, manifestó Peña Nieto, para quien estos acuerdos constituyen una victoria simbólica y un reforzamiento de su legitimidad en el cargo. Ahora le llega el momento al nuevo presidente de poner en marcha los desafíos de su programa: conseguir  reducir la pobreza y la inseguridad ciudadana al tiempo que convierte a México en un actor global.

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