Los tuaregs, un pueblo pacífico

0
483

Perseguidos por terroristas de Al Qaeda, seis extranjeros residentes en Tombuctú (Malí) fueron evacuados recientemente a Mauritania por un grupo de milicianos independentistas tuaregs. En pleno conflicto por el control del norte de Malí, los nómadas del desierto han demostrado su carácter pacífico, el de un pueblo ancestral que reclama por primera vez la constitución de su propio Estado en mitad del desierto.

A principios del mes de abril, islamistas árabes y tuaregs independentistas tomaron el norte de Malí para reivindicar un Estado propio. Los terroristas de la rama magrebí de Al Qaeda, junto con el Movimiento para la Unidad del Yihad en África Occidental (MUYAO), han aprovechado esta situación para aumentar su número de secuestros. Se calcula que los terroristas islamistas no habían tenido en su poder tantos rehenes desde hace una década.

Ante esta situación, la mayoría de los extranjeros residentes en Malí han abandonado el territorio. Pero aún quedaba un pequeño grupo, compuesto entre otros por un español, una pareja británica, una mujer suiza y una joven alemana. Si no fuera por la intervención del Movimiento Nacional de Liberación de Azawad (MNLA), formado por tuaregs, ahora serían rehenes de Al Qaeda.

Escondidos en un viejo camión militar, ocultos bajo ropas tradicionales, los extranjeros consiguieron llegar a la frontera con Mauritania. Un recorrido de 1.400 kilómetros de miedo e incertidumbre, en el que tuvieron que sortear a terroristas, contrabandistas y traficantes de droga. Una evacuación con un final feliz gracias al trabajo de los tuaregs.

“Algún día nos gustaría volver a acogerlos a todos ellos en nuestra tierra, pero primero tenemos que poner orden”, explica Moussa Ag Assarid, portavoz tuareg. Poner orden en un territorio en el que la tensión forma parte del aire y en el que tres movimientos armados se juegan su control. Durante más de dos milenios, los tuaregs se opusieron a hablar de fronteras: su patria no tenía límites administrativos ni más amo que aquel que la recorriera montado a camello. Sin embargo, desde principios del mes de abril, las reivindicaciones de los tuaregs se suceden. Reclaman la liberación de Azawad, una parte del gran desierto ubicada en la zona septentrional de la República de Malí. Los tuaregs no han recurrido a un alzamiento armado, sino que han decidido unirse de manera pacífica, organizarse y expresarse bajo las banderas del nacionalismo y la autodeterminación.

Detrás del movimiento pacífico se han instaurado tres grupos terroristas, Al Qaeda, el recién creado MUNYAO y el movimiento terrorista de Nigeria, que ensombrecen las reivindicaciones del pueblo tuareg ante la opinión de Occidente. Sin embargo, los últimos hechos demuestran que el ancestral pueblo del desierto no tiene intereses belicistas.

La lucha contra la marginación y la miseria ha sido el caballo de batalla de los tuaregs durante el último medio siglo. Han luchado contra los intentos de sedentarización forzada y han defendido su identidad, pero cada una de sus demandas y peticiones ha sido aplastada violentamente por el Ejército regular de Malí. En este contexto surge el MNLA, para defender los derechos y poner voz al pueblo tuareg.

Estamos ante un conflicto de difícil solución. Dos millones de personas, repartidas por cinco países africanos (Argel, Libia, Malí, Níger y Burkina Faso), con idioma propio y un sistema de organización definido por el linaje familiar, reclaman su propio Estado. Se trata de una guerra, una nueva disputa por el control del desierto que pone en peligro la integridad del pueblo tuareg. La presencia de terroristas no sólo amenaza a los extranjeros residentes en Malí, sino a los propios nómadas del desierto.

Fotografía: Creativ

Dejar respuesta