Los saldos en el cómic

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saldosLos saldos son paquetes que ofrecen las editoriales a bajo coste con sus productos que no consiguen vender tan bien como deberían, o que por alguna razón necesitan eliminar de sus almacenes. Son un síntoma de que algo no va bien en el mercado. Pero, ¿se podría crear una fórmula para que no generen tanto daño como parece que hacen? Eso es lo que intentaremos aportar en este artículo.

 

Hace algún tiempo, más concretamente en el número 205 de octubre de 2012 de la revista Dolmen, Koldo Azpitarte escribió en su “columna vertebral” un artículo sobre los saldos en el cómic. En él nos exponía que son un riesgo para el mercado del cómic. Citaba razones como que los consumidores no gastarían su dinero en novedades, o que alguien que hubiese comprado dicho cómic a su precio original podrían enfadarse al ver que ahora ese cómic se puede adquirir por un precio mucho menor. Es verdad que son un síntoma de que algo no va bien en el mercado del cómic, ya que si se vendieran como deberían no habría que saldarlos.

 

En este artículo queremos hacer una comparación del mercado del cómic con otros mercados. Es cierto que el producto cultural más parecido a un cómic, hablando en términos de formato, es un libro, y que estos no suelen bajar de precio con el tiempo, pero si nos fijamos en otros productos como pueden ser los DVD´s o videojuegos (sí, son un producto cultural tan válido como cualquier otro) sí bajan de precio con el tiempo. Y nadie se enfada al saber que un videojuego que compró en su momento por setenta euros ahora se puede comprar por menos de la mitad, simplemente porque estamos acostumbrados. Y es que el tener algo antes que otra persona también se paga, ¿si no por qué vale un móvil de última generación tan caro?

 

Es verdad que es un problema que una editorial tenga que saldar su ‘stock’, pero la alternativa, destruirlo, no es mucho mejor. Si siempre que vamos a nuestro punto de venta habitual de cómics, ya sea una librería especializada, o una gran superficie encontramos packs a bajo precio, puede ser que nos acabemos decantando por estos productos en vez de comprar lo que realmente teníamos en mente comprar. Y eso, como decía Koldo Azpitarte en su artículo, es un problema.

 

foto_sin_retocarDesde aquí queremos proponer una idea, que no es otra que fijarnos en otro mercado en el que los saldos son algo habitual que se hace todos los años. Este mercado no es otro que el de la ropa, que cada año liquida los excedentes de la temporada en forma de las habituales rebajas. Si en vez de aparecer todos los meses en las tiendas paquetes que tienten a los compradores, se concentrasen todas esas ofertas en una época concreta no habría ese problema. Está claro que esta solución no es aplicable, por ejemplo, a los ‘stocks’ sobre los que se han perdidos los derechos, y que la editorial tiene un tiempo limitado para vender lo que queda en sus almacenes.

 

Esta solución que aportamos no es ninguna fórmula mágica, pero creemos que libraría de la carga de tener que competir con los saldos a las novedades que, mes tras mes aparecen, y que son el verdadero pilar para que se mantenga este sector. Y permitiría que las editoriales recuperaran algo de liquidez sin dañar este sector.

 

 

Imágenes: fotografía realizada por Tirso Ruiz.

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