Los riesgos de comer paella en mal estado

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¡Lo tenemos! Hemos encontrado la respuesta. Me ha costado mucho esfuerzo y suicidios colectivos de neuronas, pero he hallado el más buscado porqué de esta semana. Bueno, el más buscado por los aficionados blancos. Tengo la clave de porque el gran Real Madrid es incapaz, fue incapaz, de vencer al modesto Alcorcón. Todo fue culpa de una maldita paella en mal estado. Con perdón para la paella, plato exquisito y típico español. Ya sabrán ustedes, o si no se lo comento yo, que los jugadores comen muy ligero el día de un partido como puede ser algo de pasta, arroz o carnes y pescados a la plancha. Vamos, que no se zampan una hamburguesa doble con queso y bacon. La cosa es que en la concentración del Madrid debieron tomar una paella con sus mejilloncitos y sus chirlitas, suponemos. Y resulta que las indigestiones de estos alimentos causan males atroces como: visitas excesivas al cuarto de baño, delirios y fiebres. Las dos últimas son inventadas. La cuestión es que solo así podemos entender ciertas cosas. Como los problemas de posicionamiento de Pellegrini. ¿Qué canastos hace Lass de lateral? Era la pregunta que nos hacíamos todos, en su versión finolis. Sí, vale, estamos de acuerdo en que innovar está muy bien sobre todo en eso de las empresas y el Estado, pero en el fútbol como que tenemos que tener cierto criterio. No quisiéramos ofender pero es que a este paso un día Raúl puede ser portero, Iker casillas extremo izquierda, Pepe delantero centro, y así una larga lista de tonterías. Y ya que haces este cambio revolucionario pues no lo empeores, si resulta que Lass estás siendo uno de los mejores no le cambies, es un criterio muy sencillo: no cambiar a quien está jugando muy bien y está siendo decisivo, deja que siga.

El Bernabeu pito el cambio y con razón. Dejando a un lado al entrenador, que no tuvo su noche, debemos decir de los jugadores que sí lo intentaron pero…no había forma. Era como si tuvieran un muro muy grande en forma de Alcorcón. El modesto equipo se ahogaba algo con el campo, más grande que el suyo, pero acabo ovacionado por la grada, fastidiada por el resultado pero justa. Ya pasó en el centenario, vergüenza blanca, el superdepor se iba de Chamartín casi entre oles. Recordemos que el Alcorcón podía no haberse presentado y el Madrid no hubiera conseguido pasar la eliminatoria ya que si un equipo no se presenta a un partido al otro se lo dan por vencido con un valor de tres goles a cero. Pero por orgullo, por pisar un gran campo y por hacer la heroica de presentarse ante un grande supuestamente cabreado allá que marcharon con su bandera. Pero el grande no era Goliat, era más bien papa pitufo cabreadillo y ni eso. Porque ganas pusieron, como siempre unos más que otros, pero no pusieron mente. Que las bandas existen, que tiene que haber un organizador en el centro del campo, que Gago no es bueno, que Kaká no puede jugar pegado a los centrocampistas porque bloquea la salida del balón y que hay que darle descanso. Y un largo etc. Por lo tanto lo que le ocurre al equipo blanco es que las chirlas les causaron algún delirio y no les dejaron ver bien lo ancho que es el campo y que no se puede chupar tanto balón, que el buen fútbol se juega a un toque, que los pases de cincuenta metros desde la defensa a un delantero contra una zaga de cinco son balones perdidos. Y otro enorme etc. Lo que le pasa al Madrid es exasperante, no se entiende que no haya forma de que tanto jugador bueno no se aclare. Y respecto al entrenador que podríamos decir, pues seguramente que le viene grande porque en este equipo o te enfrentas con todas las patatas calientes, que son excesivas, o te caes tu solito sin el equipo. Así que hemos pensado que el mejor consejo que le podemos dar al Madrid es que no coman paella, que cambien la dieta. Vamos que si un chuletón les va a poner en marcha las neuronas, esas que yo he perdido buscando la respuesta, pues vale. Correrán menos, no es que ahora corran mucho, pero pensarán más. Y eso tal y como anda el Madrid, cojo de varias patas, no está nada mal. Ya me lo advirtió mi madre, no hay peor indigestión que las de los moluscos. Así que sal de frutas y cambiamos paella por chuletón. Y que tras está esforzadísima reflexión que nadie diga que ser periodista deportivo es sencillo. Por cierto hoy se libran porque no nos apetece hablar de precipitación. Pero como decían en una gran película: VOLVERÉ.

Fuentes de la imagen
www.lacocinadebender.com

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