Los ‘playoffs’ y David Lee, una historia de desamor

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Fuente: Keith Allison
Fuente: Keith Allison

Después de ocho años en la NBA, David Lee (Misuri, 1983) alcanzaba esta temporada sus primeros playoffs, con la función de ser uno de los líderes de Golden State Warriors. Sin embargo, el tímido jugador de la franquicia californiana no podrá ayudar más en esta gran ronda final debido a una lesión de cadera. La historia de Lee es un ejemplo de superación.

La llegada de David Lee a lo más alto de la NBA se ha producido tras un camino duro. Tres puntos de inflexión ha tenido el jugador de Misuri a lo largo de su carrera profesional. El primero de ellos llegó con apenas 17 años,  cuando estaba en el colegio Chaminade y se rompió su mano buena, la izquierda; un varapalo para un zurdo cerrado. Pero la idea de operarse y quedarse parado durante un tiempo no sobrevolaba su cabeza respondiendo ante su madre de esta forma: “Mamá, Dios nos ha dado dos manos por esto; si te falla una… tienes la otra”.

El siguiente paso de Lee fue la Universidad, concretamente la de Florida. Allí hizo buenos números, pero jugadores como Matt Bonner – actualmente en San Antonio -, Udonis Haslem – en las filas de Miami – o Matt Walsh – ex jugador del Caja Laboral – le eclipsaron. Aún así en 2005, Lee daría un salto de calidad en su equipo universitario, donde formó un equipo de ensueño con Al Horford, Joakim Noah y Corey Brewer. Sin embargo, el sueño de conseguir el campeonato universitario, al igual que los otros años, se quedaría a un paso y el jugador de Misuri pondría rumbo a la NBA.

En el draft de 2005 – cosas del destino, al año siguiente Florida ganaría la NCAA – fue seleccionado por los New York Knicks en el último puesto de la primera ronda, bajo el murmullo de muchos de los presentes a los que terminaría acallando la boca. Sus cinco años en el Madison Square Garden no fueron muy prolíficos en cuanto al conjunto pero, individualmente, se produjeron dos puntos de inflexión que marcarían la carrera profesional del ala pívot. El primero de ellos fue la llegada de Isiah Thomas al banquillo de New York, con el que Lee dobló las cifras de puntos y rebotes por partido. Pese a ello, el equipo seguiría siendo un desastre.

El otro punto de inflexión  se dio en 2010, su última temporada en el equipo de la Gran Manzana. En enero de ese año moría su abuelo Desmond, una de las personas más importantes en su vida. Con él compartió toda su infancia y fue el que más confianza le transmitió para llegar a donde está hoy. Este suceso le sirvió como moral y se propuso que todo lo que hiciera iba a ir dedicado a su abuelo. Su juego mejoró más todavía consiguiendo llegar al All Star – repitió hazaña en 2013 –  en una temporada en la que pondría punto y final a su estancia en New York.

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De esta forma Golden State Warriors se hacía con sus servicios y formaría, junto a Stephen Curry y Monta Ellis, un equipo de futuro. Sin embargo esta última dupla pecaría de individualidad, por lo que se decidió el traspaso del segundo a Milwaukee, a cambio de un Andrew Bogut afectado por las lesiones desde entonces. El equipo pegó un salto de calidad, pero no alcanzó los playoffs hasta la presente temporada, una de las mejores en la carrera de Lee.

David Lee cumplía un sueño con 30 años. Tras ocho años en la NBA, el ala-pívot estadounidense jugaría  unos playoffs siendo, además, la referencia interior de uno de los equipos revelación de la NBA. Este sueño se cumpliría y se rompería a la misma vez el pasado 21 de abril ante los Denver Nuggets, en el primer partido de la primera eliminatoria. Un choque fortuito con JaVale McGee se tradujó en una lesión de cadera.. El parte médico era muy claro: Lee ponía fin a una temporada de ensueño con números como 18,5 puntos, 11,2 rebotes y 3,5 asistencias por partido.

Tras abandonar el Oracle Arena con mal sabor de boca, el balón está el tejado de sus compañeros, que tienen la obligación moral de brindarle cada uno de los triunfos. Por el momento, la primera eliminatoria parece casi resuelta a su favor, a pesar de que los Nuggets partían con cierto favoritismo.

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